Economía

La recuperación en 'V' se desinfla y tumba el rebote que anunció Moncloa

  • Funcas se une al consenso internacional y recorta 1,2 puntos el crecimiento
  • Los analistas sitúan al PIB hasta 1,5 puntos por debajo de la previsión oficial
Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, en su visita a Eslovenia. Foto: Reuters
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La crisis de rápida recuperación en V que pronosticó el Gobierno por la crisis del coronavirus desaparece ya de los estudios de la mayoría de analistas. El rebote que anunció el Ejecutivo está cada vez más lejos de las previsiones y la tracción de la recuperación está ahora en entredicho. Los últimos centros de investigación económica en rebajar sus previsiones de crecimiento para este año han sido Funcas y Freemarket. Funcas anunció ayer una rebaja 1,2 puntos la previsión de crecimiento para 2021, hasta el 5,1%, por el encarecimiento de la energía. El Gobierno mantiene su Cuadro Macroeconómico -con el que se han calculado los Presupuestos Generales del Estado- con un crecimiento del PIB del 6,5% para este año -1,4 puntos por encima de la nueva previsión de Funcas-, antes de acelerarse hasta el 7% en 2022.

Funcas explica el recorte para este año en gran parte por la demanda interna, cuya aportación se reduce en seis décimas. Destaca el menor crecimiento previsto del consumo privado de los hogares por el impacto de la subida de los precios. Su renta disponible se estancará en términos reales frente al incremento del 1,7% esperado en julio. De igual forma, la actividad empresarial acusará el alza de los costes de producción, moderándose el crecimiento de la inversión. Por el contrario, el consumo público es el principal agregado de la demanda interna revisado al alza, reflejo de la evolución del gasto de las administraciones en personal.

El encarecimiento de la electricidad y otros productos energéticos, unido a los cuellos de botella de suministros como los semiconductores, los metales y los minerales, seguirán presionando la inflación. El deflactor del consumo privado se ha revisado al alza hasta el 2,7% para 2021 y el 2,2% para 2022.

Como riesgos principales para la recuperación, Funcas advierte de que el ciclo alcista de costes podría ser más persistente de lo previsto y, de durar más allá de la primavera próxima, los hogares y las empresas se enfrentarían a recortes de poder adquisitivo que restarían vigor a la demanda. La inflación alcanzaría el 2,9% en 2022 (siete décimas más que en el escenario central), frenando el rebote de la demanda interna, y el crecimiento del PIB se recortaría hasta el 5,5% (medio punto menos).

Además, el análisis de Funcas destaca que en ese hipotético escenario de presiones inflacionarias más persistentes, el BCE podría endurecer las condiciones monetarias, lo que se reflejaría en los costes financieros para las administraciones y los sectores más endeudados. Si bien no tiene por qué afectar a la recuperación de la economía, la "normalización", incluso gradual, de la política monetaria sí pondrá a prueba la política económica española y su capacidad para hacer reformas y crear un entorno propicio a la inversión, aprovechando los fondos europeos.

Impacto en las Cuentas

Por su parte, la consultora Freemarket sitúa el crecimiento para este año incluso una décima menos que Funcas y opina que el alza del PIB este año se quedará en el 5%. "El crecimiento de la economía española será inferior en 2021 y 2022 al estimado por el Gobierno en su Cuadro Macroeconómico", apuntan los analistas de Freemarket en su último Paper, al que ha tenido acceso elEconomista. "Las cuentas públicas se sitúan en una posición no sostenible a medio plazo ante el fuerte incremento del gasto estructural que se traduce en un déficit de esa

naturaleza muy abultado que necesita una reforma/reducción de las partidas que lo generan para que no se consolide y/o crezca en niveles que no podrán financiarse", añaden.

Por otra parte, Freemarket estima que el repunte de la inflación no es un fenómeno puntual, destinado a corregirse de forma natural, sino que tiene raíces más profundas que sugieren su persistencia e, incluso, su agravamiento. "Es especialmente grave para aquellos países como España con una economía muy indiciada al IPC, tanto en el sector público como en el privado, a lo que se une la elevada rigidez existente en los mercados laboral, de bienes y de servicios. Crea un panorama factible de generación de efectos de segunda muy ronda perniciosos", concluye.

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