Vivienda

El boom inmobiliario en Ámsterdam expulsa a las familias de clase media fuera de la ciudad

  • Los precios de la vivienda en Ámsterdam suben un 12% en el último trimestre
  • El resto de grandes ciudades del país ya están sufriendo subidas mayores
Foto de Ámsterdam

El precio de la vivienda está subiendo de forma sincronizada en las grandes ciudades del mundo. La demanda de inversores y turistas está expulsando de estas urbes al que hasta ahora había sido el comprador habitual. Al igual que Madrid o Barcelona, Ámsterdam tampoco se libra de esta situación que cada vez preocupa a más ciudadanos que tienen que renunciar a su sueño de vivir en las grandes ciudades de su país.

Uno de los motivos que está causando este incremento del precio de la vivienda mientras que las familias abandonan la ciudad, es la entrada de todo tipo de inversores que buscan sacar un rendimiento a su capital en un entorno de tipos de interés cero. Los grandes inversores están acaparando la vivienda en muchas ciudades del mundo.

Cuando Michel Oosterman fue padre el año pasado, se vio obligado a despedirse de Ámsterdam. Este joven de 34 años y su novia estaban cansados de subir por las escaleras un cochecito hasta su apartamento de 50 metros cuadrados en la zona este de la capital holandesa. Y encontrar un espacio más amplio y asequible en la ciudad les fue imposible. Por eso, cuando encontraron una casa en un barrio residencial tranquilo de La Haya, a unos 60 kilómetros, con el doble de tamaño y hasta un jardín de 90 metros cuadrados, y se despidieron de la capital después de 13 años.

"¿Una casa con jardín de esas dimensiones en Ámsterdam? Imposible", asegura en una entrevista con Bloomberg Oosterman, empleado de la empresa de energía Eneco.

El traslado de Oosterman a La Haya (donde tienen su sede el parlamento holandés y los tribunales internacionales) es parte de un éxodo actual que no ha pasado desapercibido por el presidente del Banco Central, Klaas Knot. Este experto reconoce que la gente que huye del mercado inmobiliario de Ámsterdam, cuyos precios están dejando de ser asequibles. El fenómeno se acelera y está activando con fuerza el mercado inmobiliario en ciudades como La Haya y Róterdam, donde los precios suben más que en la capital.

"Se está creando una desventaja sobre las familias de clase media: ni son ricos, ni pueden acceder a vivienda social"

Knot explicaba en un discurso este mes de junio que "la demografía urbana está cambiando. Los jóvenes con elevada formación se sienten atraídos por las ciudades (como Ámsterdam), mientras que la oferta de vivienda es limitada... existe una escasez de vivienda que está creando una desventaja sobre las familias de clase media: son demasiado ricos para acceder a vivienda protegida, pero no lo suficientemente ricos como para comprar una casa", explica el presidente del banco central.

Al final, las familias de clase media tienen que optar por buscar un alquiler, pero este mercado también tiene sus limitaciones y "no siempre funciona bien en muchas ciudades, lo que fuerza a estas familias a mudarse".

La combinación de una menor cantidad de propiedades en el mercado (tras la reducción del 50% en los proyectos de construcción durante la crisis financiera) junto con unos precios en alza, está llevando a las personas no sólo a localidades adyacentes sino más lejos todavúia, según Nic Vrieselaar, economista de Rabobank. Hay quienes venden sus casas en Ámsterdam para aprovechar los precios elevados y buscar opciones más baratas en otros sitios, señala.

Este suceso poco común está producido por los bajos tipos de interés

Knot destaca que algo está cambiando. Este boom inmobiliario no está conducido por el crédito hipotecario que se mantiene estable. "Este suceso poco común está producido por los bajos tipos de interés. Los inversores privados no encuentran en sus ahorros en cuentas corrientes u otros activos seguros un retorno suficiente, por lo que ponen su punto de mira en el mercado inmobiliario incrementando los precios".

En el primer trimestre, las viviendas en venta en Holanda se desplomaron hasta el nivel más bajo en 16 años, lo cual hizo subir los precios casi un 10% interanual y llevó a la asociación inmobiliaria más grande del país a exhortar a los gobiernos municipales, los desarrolladores inmobiliarios y los constructores a construir más viviendas.

No es suficiente

El mes pasado, el gobierno holandés acordó medidas con los constructores, los promotores inmobiliarios y las organizaciones de ciudadanos para resolver el déficit. La ministra del Interior holandesa, Kajsa Ollongren, ha reconocido que el país necesita 700.000 nuevas viviendas para 2025, o sea un promedio de 75.000 anuales.

"Las 75.000 viviendas que el gabinete quiere construir son bienvenidas pero es en realidad el mínimo para los próximos años", dice Vrieselaar de Rabo. "Esto probablemente siga el ritmo del crecimiento de la población, pero habrá que ver si también cubre el déficit de la crisis. Para el futuro, lo que yo aconsejo a los funcionarios es que sigan construyendo, aunque más tarde haya una recesión económica".

Ámsterdam ya atravesaba un boom inmobiliario antes de ser elegida como nueva sede de la Agencia Europea del Medicamento, que se trasladó desde Londres a raíz de que el Reino Unido decidiese abandonar la Unión Europea. La capital holandesa experimentó una caída de 21% en el número de viviendas disponibles para la venta en el primer trimestre en comparación con el mismo período de un año antes. Los precios en Ámsterdam (ciudad famosa por sus canales y sus ubicuas bicicletas) han subido un 12% en este trimestre.

No obstante, este éxodo en Ámsterdam está influyendo en los precios de las ciudades cercanas como La Haya, donde los precios han subido un 24% en el último trimestre en comparación con el mismo período del año anterior, al igual que por Róterdam, donde el incremento fue del 15%. En Róterdam, la segunda ciudad holandesa, que alberga el puerto más grande de Europa y se encuentra a unos 74 kilómetros de la capital, la cantidad de compradores provenientes de Ámsterdam se ha duplicado en los últimos dos años, según NVM.

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