Vivienda

El dato infalible para saber si tu casa es energéticamente eficiente

  • Solo el 3,6% de las casas cuentan con una buena eficiencia energética
  • Las viviendas construidas a partir de 2010 son las más completas

Una casa energéticamente eficiente ayuda a ahorrar en el consumo de energía, reduce la contaminación atmosférica y, entre otras cosas, eleva el confort térmico. A pesar de todas esas bondades, la realidad es que el parque de viviendas español está envejecido y no es energéticamente eficiente. Para saber si tu hogar aprueba o suspende en esta materia basta con saber el año de su construcción.

Un informe elaborado por UVE Valoraciones sobre la edad de las viviendas y la eficiencia energética concluye que solo el 3,6% de los edificios construidos en España, aproximadamente 950.000, se hicieron, por lo general, aplicando el código técnico de la edificación de 2006. Esto, dicen los expertos, garantiza una calidad constructiva y una eficiencia energética superior al de resto de edificaciones de nuestro país. En concreto, son los inmuebles construidos a partir de 2010. Estas viviendas son eficientes desde el punto de vista energético, aunque muy escasas.

A estas, les siguen aquellas que se construyeron entre 1980 y 2009. Se trata de unos 10,67 millones de inmuebles, lo que supone el 49,05% del total. Son inmuebles construidos con una calidad creciente según avanza el año en que fueron diseñados, pero, sin embargo, casi todos se hicieron sin aplicar el ya mencionado código técnico.

"En este grupo de viviendas de entre 1980 y 2009, no hay dudas sobre la necesidad de acometer obras de mejoras en términos de eficiencia energética, como la calidad de las estructuras y de la obra básica. Ambas deberían ser suficientes para invertir con garantías en mejoras de aislamiento, tanto térmico como acústico, y en la sustitución de la fuente principal de energía", explica Germán Pérez Barrio, presidente de UVE Valoraciones. 

El 87,3% de las viviendas fueron construidas después de 1950 y tan sólo el 2,17% se hicieron antes de esta fecha. Estas últimas, las más antiguas, comparten dos características fundamentales.

Por un lado, su fachada se diseñó en un estilo arquitectónico anterior a la estética del movimiento moderno y, por otro lado, la estructura no suele estar hecha de hormigón armado, sino con muros de carga y acero. Esta es la causa por la que presentan dificultades al aumentar su aislamiento térmico, ya que no pueden ser modificadas en la fachada si no que solamente en el interior, impactando para ello en una pérdida importante de superficie de la vivienda.

Por ello, a nivel de fachada, la mejora en términos de eficiencia energética que podría llevarse a cabo es la sustitución de las ventanas por carpinterías de alta calidad con rotura de puente térmico y cristales con doble o, incluso triple cámara, además de sustituir la energía de la calefacción. En estas viviendas, los muros protegen los ruidos del exterior, pero los forjados no permiten un buen aislamiento de ruido entre vecinos, por lo que habría que valorar la incorporación de amortiguadores de impacto.

Por su parte, los inmuebles construidos después de 1950 y hasta 1979, cuentan generalmente con estructuras de hormigón, pero disponen de una construcción de poca calidad, debido al bajo nivel económico de España en aquella época. Según UVE Valoraciones, son las viviendas construidas en estos años las que plantean más dudas sobre el tipo de intervención que deberían acometer. En esta época, muchos edificios se construyeron con cemento aluminoso, por la rapidez de fraguar, sin embargo, este material con el paso del tiempo se altera químicamente, debido al calor y a la humedad, perdiendo resistencia.

Es por ello por lo que, según la sociedad de tasación, las construidas en este periodo deberían someterse a inspecciones periódicas, por el riesgo de colapso de, al menos, parte de su estructura.

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