Vivienda - Inmobiliario

¿Cómo vivimos en la UE? Radiografía de un mercado de la vivienda con mayoría de propietarios

  • Alemania se mantiene como epicentro del alquiler en una UE 'propietaria'
  • De media, el 19,6% de la renta disponible se dedicó a cubrir costes de la vivienda
  • Un 17% de la población de la UE vive en hogares sobreocupados
Estonia es uno de los epicentros de la subida del precio de la vivienda. Foto: iStock

Del análisis del inmobiliario en la Unión Europea se deducen varios puntos en común entre los veintisiete países que la componen. El mercado de la vivienda en todos ellos ha caído en las redes de la inflación, que ha extendido sus tentáculos a la capacidad para cubrir los gastos, y ha modulado tanto la compra como el alquiler. Lo que no ha perturbado la situación actual es la esencia mayoritariamente 'propietaria' que tienen los Estados miembro, donde la mayoría de las personas viven en una residencia de su propiedad.

En la UE en 2022, el 69% de la población eran propietarios de su vivienda, mientras que el 31% restante residía en viviendas de alquiler. Los mayores porcentajes de propiedad se observaron en Rumanía (el 95% de la población vivía en un hogar propietario), Eslovaquia (93%), Croacia (91%) y Hungría (90%).

En 2022, el 53% de la población alemana era inquilina. Alemania es el único país de los Veintisiete con más inquilinos que propietarios, pero no siempre fue así. La potencia germana estuvo no logró afianzar su posición hasta el año 2011, cuando finalmente tomó la delantera a Austria.

El precio de vivir

El mercado de la vivienda está marcado por la tendencia de los precios, que dibuja una línea ascendente desde 2013 y que marca un alza especialmente significativa de 2015 a 2022. Entre 2010 y 2022, la época de referencia, subieron un 47%. Según Eurostat, 24 Estados han compartido esta tendencia, con Estonia como máximo exponente del estrés inmobiliario con un repunte del 192%. A falta de los datos de Grecia, sólo dos países cosecharon caídas en este período, Italia (-9%) y Chipre (-5%).

Los alquileres no se escapan y también han experimentado un aumento del 18% entre 2010 y 2022. Aumentaron en todos los Estados miembros excepto en Grecia (-25%) y, de nuevo, Estonia se corona como el país donde más se encarecieron (+210%), Lituania (+144%) e Irlanda (+84%). En Chipre el aumento fue sólo del +0,2%.

El contexto de alta inflación afecta directamente a los hogares y a su capacidad de gasto. Entre 2010 y 2022, la inflación aumentó un 28% en la UE, aunque de este período, la inflación anual más alta se dio en 2022 (9,2%). Esta coyuntura económica aumenta la proporción del coste de la vivienda en el ingreso disponible total. De media en la UE en 2022, el 19,6% de la renta disponible se dedicó a cubrir los costes de la vivienda pero, de nuevo, depende de dónde se mire: los datos apuntan a Grecia (34,2%), Dinamarca (25,4%) y Alemania (24,5%) como los Estados miembros con los porcentajes más altos. La situación se agrava entre quienes tienen una renta disponible inferior al 60% de la renta media nacional (en riesgo de pobreza): la proporción de la vivienda asciende al 37,9%.

Pese a que los atrasos en las facturas de hipotecas, alquileres o servicios también son indicativos de la subida de los costes, la proporción de personas que viven en hogares de la UE con atrasos en el pago de hipotecas, alquileres o facturas ha disminuido del 12,4% en 2010 al 9,2% en 2022, aunque desde 2019 la tendencia descendente que mantenía desde 2015 se revirtió.

Con todo, la calidad de vida se puede calificar como buena en general en el conjunto de los Veintisiete. Sin embargo, hay sonoras excepciones. El 9,3% de la población de la UE no tiene capacidad de mantener el hogar a la temperatura adecuada, con Bulgaria (22,5%), Chipre (19,2%) y Grecia (18,7%), a la cabeza. Tampoco cuentan con retrete interior con cisterna, ni ducha ni bañera en su hogar un 1,5% de los habitantes (esto en datos de 2020), con Rumanía como el territorio donde esta problemática era más común entre la población (21,2%).

Se vive más en casas que en pisos en el conjunto de la UE

La estadística de Eurostat arroja otras curiosidades, por ejemplo, la tipología de la vivienda. En el conjunto de los países de la UE, hay más porción de población que el año pasado vivía en una casa (incluidos chalets adosados), un 52% frente al 47,5%, que residía en un piso. El 0,5% restante vive en otros alojamientos, como casas flotantes y furgonetas.

Las casas son más comunes en dos tercios de los Estados miembro. Irlanda, con el 89%, registró el mayor porcentaje de casas como residencia habitual, seguida de los Países Bajos (79%), Croacia y Bélgica (ambos 77%). Entre los países con porcentajes más altos de pisos, España se colocó en primera posición (66%), seguida de Letonia (65%, datos de 2021), Alemania (63%) y Estonia (61%).

La situación se da la vuelta en las ciudades. En las urbes, el 72% de la población de la UE vivía en un piso y el 28% en una casa.

Un 17% de la población de la UE vive en hogares hacinados

Eurostat mide el tamaño de las viviendas por número de habitaciones por persona. El año pasado, la media en la UE era de 1,6. Las viviendas más 'grandes' se ubicaron en Malta (2,3 habitaciones por persona), seguida por Luxemburgo (2,2 habitaciones), Bélgica, Irlanda y los Países Bajos (todos con 2,1 habitaciones). Polonia, Rumanía y Eslovaquia se situaron en el otro extremo, con 1,1 habitaciones por individuo.

El tamaño de las viviendas influye en la calidad de vida pero su afectación depende de otros factores. El número de personas que residan en ellas puede favorecer la media o todo lo contrario. En 2022 había una media de 2,3 personas por hogar en la UE pero la cifra varía entre las 3,1 personas de Eslovaquia, y las 1,9 de Finlandia.

Los datos de Eurostat apuntan a que en la UE el 16,8% de la población vivía en una vivienda 'superpoblada' en 2022; la buena noticia es que el porcentaje está en descenso y ha caído respecto al 19,1% que marcaba en 2010. Las tasas de hacinamiento más elevadas se observaron en Letonia (41,7%), Rumanía (40,5%) y Bulgaria (36,2%), y las más bajas en Chipre (2,2%), Malta (2,8%) y Países Bajos (2,9%).

No es lo más común. La otra variable de esta medición es la proporción de población que vive en hogares subocupados (33,6%), es decir, más grandes de los necesarios para cubrir las necesidades de quienes habitan en ellos. Esto se explica en casos como los de las personas mayores o las parejas permanecen en sus hogares después de que sus hijos crecen y se van. Este porcentaje se mantiene en niveles similares desde 2010. Las tasas más altas de viviendas infraocupadas se registraron en Malta (72,3%) y las más bajos en Rumanía (7,3%).

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