Vivienda - Inmobiliario

Así puedes comprar una casa a tus hijos y poner la hipoteca a su nombre

  • Esta fórmula facilita el acceso de los jóvenes a la vivienda
  • Cuando se traspase habrá que pagar una comisión y el banco deberá aprobar la operación
Foto: Alamy

La edad a la que los españoles compran su primera casa es considerablemente superior a la media europea, pero existen métodos para acelerar el proceso.

La edad es una de las variables que condicionan la concesión de un crédito, por lo que un joven de menos de 30 años que vaya al banco a pedir un crédito será examinado con lupa.

Una alternativa es que sean los padres o un familiar quienes compren el inmueble y más adelante se lo transfieran a su hijo o hija, cuando este firme un contrato fijo y tenga cierta estabilidad económica.

Aunque parezca una idea rocambolesca o compleja, la ley hipotecaria contempla el traspaso de un préstamo a otra persona. Eso sí, con dos inconvenientes: normalmente hay que pagar una comisión y el banco debe aprobar la transferencia estudiando el nuevo perfil del deudor.

Esta operación es también común cuando se compra una casa de segunda mano que ya tiene una hipoteca. El vendedor, en lugar de cancelar el préstamo y vender la vivienda, transfiere el inmueble y la hipoteca al comprador, siempre con el visto bueno del banco.

También puede suceder que una pareja comparta una hipoteca y se termine separando. En ese caso se modifica el préstamo para sacar a uno de los cónyuges del contrato.

¿Cómo se traspasa la hipoteca?

El cambio en el titular de un préstamo es, a fin de cuentas, una modificación del contrato de la hipoteca, por lo que habrá que negociar con el banco las nuevas cláusulas.

Esa operación, también llamada subrogación del deudor, puede incluir un endurecimiento de los avales, un cambio en la duración del préstamo o en el tipo de interés, si la entidad considera que el nuevo titular no es igual de solvente.

¿Cuánto cuesta?

Modificar las condiciones de un contrato hipotecario suele tener un coste en forma de comisión, pero tiene que estar reflejado en el contrato. Se trata de un porcentaje sobre el capital pendiente de devolver, normalmente menos del 1%.

Además, habrá que pagar la mitad de los gastos de notaría (la otra mitad la paga el banco) e íntegramente los costes del registro.

También es posible que el banco solicite una nueva tasación de la vivienda, que tendrá que pagar el titular del crédito.

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