Comunidad Valenciana

Pavasal, el grupo constructor valenciano que "juega 'catenaccio'"

  • La estrategia contracorriente de la firma familiar, según su consejero delegado
  • Alfredo Quesada considera el mejor protocolo familiar "un buen dividendo"
Alfredo Quesada, consejero delegado de Pavasal.
Valencia

"Pavasal juega catenaccio". Con este símil futbolístico definió Alfredo Quesada la estrategia de su empresa. El consejero delegado del que es uno de los grandes grupos constructores valencianos, Pavasal, se refirió así a la estrategia de la compañía de "tener un perfil bajo, sin hacer ruido e intentando pasar desapercibido".

En unos tiempos en que impera lo políticamente correcto y el cuidado de la imagen llevada en muchas ocasiones al autobombo sin disimulo, el empresario valenciano no tuvo inconveniente en reconocer que su compañía no se plantea grandes planes de crecimiento, ni estrategias rimbombantes... y que pese a poner el autobús a veces también les meten goles.

"Somos de gestión prudente, de no estirar más el brazo que la manga y de cuidar que no nos marquen muchos goles. Y aún así a veces te hacen goles y te eliminan", señaló con cierta ironía en el desayuno La responsabilidad del accionista: Implicaciones para la empresa familiar y la familia empresarial organizado por la Cátedra de Empresa Familiar (CEFUV).

A ese espíritu responde según Quesada que el grupo haya descartado dar el salto al ámbito nacional de la construcción. Pese a que es cierto que no puja por grandes obras fuera de la zona mediterránea, también lo es que el grupo que encabeza Pavasal ha realizado proyectos relevantes en Madrid vinculados al sector logístico o que se ha adjudicado la gestión y construcción del parking del Hospital Ramón y Cajal en la capital. Sin intentar hacer ruido, su sociedad holding facturó 285 millones en 2020, con un beneficio neto de 12,93 millones.

Pese a que Pavasal hoy ha ampliado su actividad a sectores como la tecnología y los servicios, Quesada insistió en que uno de sus principios consiste en "no olvidar que venimos del bache". Y es que su actual actividad se inició cuando su abuelo en el año 1943 "desde una destilería de productos químicos en la Avenida del Puerto de Valencia arregló un bache con alquitrán. Del bache pasamos a la calle, de la calle a la carretera, de la carretera a la autovía... pero siempre con el bache".

Consejos para la empresa familiar

Sobre la gestión y las relaciones en una empresa familiar en la que el accionariado se reparte entre 5 hermanos de la segunda generación, tres socios de la tercera generación y otros 5 titulares de una acción, como él mismo, también impartió algunos consejos. Así, aseguró que el deber fundamental de los accionistas debía ser "no reñir", algo muy sencillo pero que era uno de los problemas fundamentales de las empresas familiares con problemas. "El mejor protocolo familiar es un buen dividendo", afirmó también, aunque matizo que con "buen" no se refería únicamente a la cantidad, sino que fuese estable y continuado.

En el desayuno también participó Agnès Noguera, consejera delegada de Libertas 7, que consideró que uno de los rasgos que caracterizan al accionista responsable es el de dar ejemplo y transmitir su modo de actuar, tanto al resto del accionariado como a las futuras generaciones de la familia propietaria.

comentarios0WhatsAppWhatsAppFacebookFacebookTwitterTwitterLinkedinlinkedin
FacebookTwitterlinkedin
Deja tu comentario
elEconomista no se hace responsable de las opiniones expresadas en los comentarios y los mismos no constituyen la opinión de elEconomista. No obstante, elEconomista no tiene obligación de controlar la utilización de éstos por los usuarios y no garantiza que se haga un uso diligente o prudente de los mismos. Tampoco tiene la obligación de verificar y no verifica la identidad de los usuarios, ni la veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de los datos que los usuarios proporcionan y excluye cualquier responsabilidad por los daños y perjuicios de toda naturaleza que pudieran deberse a la utilización de los mismos o que puedan deberse a la ilicitud, carácter lesivo, falta de veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de la información proporcionada.