Transportes y Turismo

El D-Hub renunciará a parte del Perte si no consigue 20 millones más en avales

  • Trabaja también en una ampliación de capital de 65 millones de euros
  • Cuenta con alrededor de 50 millones entre el ICF, Caixabank, Banc Sabadell y Andbank
Un vehículo de los que QEV pretende ensamblar en la Zona Franca de Barcelona. Luís Moreno
Barcelona

El D-Hub, que opta a quedarse con la antigua Nissan en la Zona Franca de Barcelona, negocia a contrarreloj para llegar al día 28 de noviembre con los avales que le permitan acceder a los 107,8 millones que se le concedieron del Perte VEC. Los directivos de QEV y Btech, las dos empresas que encabezan la alianza, están en conversaciones casi ininterrumpidas para salvar un proyecto que a comienzos de semana pareció encarrilado con las garantías del Institut Català de Finances (ICF), Caixabank y Andbank, pero al que le siguen faltando 20 millones para poder cumplimentarse. De no lograrlos, el conglomerado renunciaría a parte de las iniciativas secundarias que presentaron ante el Ministerio de Industria para acceder a los fondos europeos.

Aunque el plazo finaliza el lunes, la agrupación ya contempla el escenario de no lograr todos los avales necesarios –alrededor de 70 millones- para obtener la totalidad del dinero que se le adjudicó en el Perte. Cuentan, dicen, con las garantías necesarias para acceder a los proyectos tractores, pero si no se logra convencer a alguno de los bancos que está en duda se optaría por desistir de algunos planes previstos.

Ahora mismo, la cantidad acordada con la banca ronda los 50 millones. Sin embargo, no tiran la toalla de encontrar los 20 millones el mismo lunes. De no lograrlos, el D-Hub aparcaría algunas iniciativas que, sostienen, son secundarias. Las intentarían recuperar en la segunda convocatoria del Perte VEC que el Ministerio de Industria ya tiene en mente.

A lo largo de los últimos días, QEV y Btech obtuvieron el apoyo de Caixabank y Banc Sabadell, que participarán en el aval garantizado por el Institut Català de Finances, de 40 millones de euros. Aunque en un primer momento se habló de 15 millones, la cifra podría ser ligeramente superior.

Tras Caixabank, Banc Sabadell y Andbank, el D-Hub busca otros bancos que le avalen

Avalis, la entidad avaladora del ICF, también piensa en participar y Andbank se comprometió a poner los aproximadamente 30 millones que sí tenían riesgo. Faltan alrededor de 20 millones, que a estas horas no se habían conseguido.

Las entidades con sus cuarteles generales fuera de Barcelona tuvieron menos predisposición que los dos bancos catalanes. Bankinter se alejó de la mesa de negociación durante la semana y Banco Santander todavía no ha tomado una decisión a la espera de que su comité de riesgos dé el visto bueno. Sería extraño que lo apoyara: tiene el 24% de Merlin Properties, que aguarda la caída del D-Hub para presentar su propio proyecto con el Puerto de Barcelona y Mecalux.

Mientras, se sondean otras firmas, que tienen sobre la mesa el cuaderno del proyecto.

El resto de financiación privada: una ampliación de capital de 65 millones

Con el dinero del Perte a la espera de los avales, el D-Hub recibirá previsiblemente la semana que viene la confirmación de que es la elegida para quedarse con los terrenos de la antigua Nissan en la Zona Franca de Barcelona. Será a partir de entonces el momento de comenzar a activar el resto de palancas económicas con las que ha asegurado contar durante todo el procedimiento.

De la mano de JB Capital, QEV busca inversores para afrontar una ampliación de capital de 65 millones. Fuentes de la empresa señalan que las conversaciones son secretas y la pasada semana El Confidencial informó de conversaciones con HIG Capital, de Jaime Bergel. Sí niegan estar hablando con Gaea Capital, que concedió hace un año un préstamo que se podría convertir en el 25% del accionariado.

Mientras, Btech se puso en contacto con Deloitte para la captación de capital privado.

Además, el D-Hub luce un acuerdo con la logística australiana Goodman, que aportara otra parte de los fondos para poner en marcha el proyecto. No se descartan otras ayudas de las administraciones.

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