Transportes y Turismo

Canarias y Baleares superan ya el tráfico aéreo del verano de 2019

  • Lanzarote, Ibiza y Tenerife Sur, a la cabeza gracias al turismo

Las Islas Baleares y Canarias recuperan su esplendor tras el Covid gracias a la vuelta del turismo y pese a las tensiones por las subidas de precios. Así lo demuestran los datos de tráfico aéreo de Eurocontrol que en los últimos siete días colocan a Lanzarote, Ibiza, Tenerife Sur y Palma de Mallorca como los únicos aeropuertos en los que el tráfico ha crecido con respecto a las mismas fechas de 2019, último año antes de la irrupción del Covid.

En concreto, y de acuerdo con la misma fuente, la infraestructura en la que más ha crecido el tráfico aéreo con respecto al verano prepandemia es la de Lanzarote. Y es que el turismo en Canarias ha dejado atrás el Covid. En este sentido, a mediados de agosto, la consejera de Turismo, Industria y Comercio del Gobierno de Canarias, Yaiza Castilla, explicaba que el mercado peninsular estaba dando muestras de "gran dinamismo" desde la pasada Semana Santa cuando se dejó definitivamente atrás el impacto de ómicron en los viajes. De esta forma, Abril se cerró con un crecimiento del 6,2%, mayo con un 2,3% y junio con un 3% más que en la época preCovid.

En el caso de Lanzarote, que se ha alzado con el oro de la recuperación de tráfico, los datos de viajeros que llegaron a la isla –en cualquier medio de transporte– ya superaron ligeramente los del periodo prepandemia el pasado mes de julio. Lo mismo ocurrió en el caso de Tenerife, que superó en el séptimo mes del año casi 30.000 el número de viajeros que llegaron a su territorio en el último año prepandemia. La más grande de las Islas Canarias, que cuenta con dos aeropuertos –Norte La Laguna y Sur Reina Sofía–, también ha conseguido colar a uno de ellos, el del Sur, el más turístico, en el pódium de la recuperación aérea a nivel nacional.

En concreto, el Reina Sofía ha incrementado sus vuelos en un 1,7% en los últimos siete días con respecto a la misma semana del año anterior y se convierte en la puerta de entrada a la isla para el turismo que quiere disfrutar tanto del clásico sol y playa como del turismo activo o de volcanes, con la visita al Teide como atractivo destacado. La isla también impulsa su atractivo gastronómico y vitinícola y refuerza su atractivo como isla de conexión para un recorrido por otros atractivos del archipiélago con menores conexiones internacionales, como es el caso de La Palma.

Ibiza y Palma de Mallorca

Las islas españolas están de moda. Viajando al otro archipiélago español, a Baleares, también ha llegado la recuperación tras el Covid-19. En el segundo puesto del ranking de aeropuertos que mejor se han recuperado se coloca Ibiza. La isla pitiusa ha incrementado su tráfico aéreo en un 6,5% en la última semana.

No es la única. Palma de Mallorca, que alberga la capital de la provincia, también ha sucumbido ante los turistas, con ligeros incrementos de tres décimas en el número de operaciones de despegue y aterrizaje que se han realizado en los últimos siete días.

Según la Encuesta de Coyuntura Hotelera del Instituto Nacional de Estadística (INE), Baleares fue en julio la comunidad autónoma española con mayor grado de ocupación hotelera por plazas con casi el 90%. En concreto, la comunidad autónoma consiguió una ocupación del 87,6%, seguida por Canarias, con un 74,9%.

Los grandes, a la cola

Y si los primeros aeropuertos en recuperación de tráfico aéreo son los insulares que se han apoyado en el turismo para crecer, los que se encuentran a la cola son las grandes infraestructuras que cuentan con conexiones intercontinentales. Es el caso de Madrid Barajas y Barcelona El Prat.

El peor parado es el catalán, que cerró los últimos siete días un 14,7% por debajo de las cifras de operaciones de 2019. Por delante, pero muy cerca, Barajas, con una caída del 14,6%. Y es que pese a que el tráfico internacional se ha recuperado, el cierre de ciertos destinos asiáticos que se mantiene más de dos años después de la irrupción de la pandemia y la falta de recuperación de parte de los viajes corporativos que afectan, sobre todo, a las ciudades más grandes, les sigue pasando factura.

Pese a ello, el conjunto de España triplicó hasta el mes de junio, últimos datos disponibles, las visitas de turistas internacionales, rozando los niveles de 2019. Además, el gasto por viajero también se situaba muy cerca de los datos de entonces. En junio, el primer mes de la temporada de verano, España recibió 7,5 millones turistas internacionales, muy cerca de los más de ocho millones de 2019.

Tampoco se quedan atrás los viajeros nacionales que, a falta de conocer datos oficiales del conjunto del verano, han apostado por quedarse dentro de nuestras fronteras, si bien desde el sector turístico apuntan a estancias más cortas para tratar de contener el gasto en un momento en que las subidas de precios han comenzado a dejarse notar a todos los niveles.

Sin embargo, eso no ha impedido que el gasto total de los turistas –entre nacionales y extranjeros–, se acerque cada vez más al que se consiguió en 2019. El acumulado hasta el mes de junio, últimos datos disponibles, se situó en 35.769 millones, un 90% del de 2019, cuando se totalizaron 40.000 millones, según la encuesta de Movimientos Turísticos en Fronteras (Frontur) y la de Gasto Turístico (Egatur) publicadas este martes por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Problemas en aeropuertos

Todo ello ha sido posible pese a los innumerables problemas que los viajeros se han ido encontrando en aeropuertos de toda Europa en el inicio y final de sus vacaciones. Huelgas tanto en aerolíneas –easyJet, Iberia Express, Ryanair y varias internacionales más han estado afectadas por paros tanto de sus pilotos como de sus TCP, según cada caso– como del personal de tierra de los aeropuertos de gran parte del Viejo Continente.

La recuperación del Covid pilló a estas infraestructuras y las empresas que las gestionan fuera de nuestro país con el pie cambiado. La pandemia llevó a la destrucción de múltiples empleos en posiciones claves, como el caso de los controles de seguridad o los servicios de tierra de las aerolíneas –sobre todo en lo que se refiere a la gestión de las maletas, normalmente subcontratado– y, cuando los pasajeros volvieron a coger aviones, el personal era claramente insuficiente para atenderlos.

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