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Amazon Web Services refuerza su inversión en Zaragoza: ¿por qué son tantos millones?

Las nuevas inversiones de Amazon Web Services en Aragón permitirán dar más servicios a la compañía más allá del cloud. | Firma: Europa Press.
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Amazon Web Services anunció recientemente una nueva inversión de 15.700 millones de euros para ampliar su proyecto inicial de la región de AWS en España, con la de implantación en Aragón y de sus centros de datos en Zaragoza y Huesca. Una inversión que se llevará a cabo entre los años 2024 y 2033 y que supondrá la extensión de las actuales instalaciones, además de construir y poner en marcha nuevos centros de datos.

El plan que se aprobó inicialmente para la región AWS en España contemplaba tres zonas de disponibilidad de los centros de datos, situadas en las localidades de Villanueva de Gállego y El Burgo de Ebro, ambas en Zaragoza, y en Huesca, con una superficie de 42,6 hectáreas. La inversión se cifró en 2.500 millones de euros en diez años.

La expansión del proyecto inicial en estos tres enclaves al que se suma La Sotonera (Esquedas), ocupando 354,1 hectáreas. Una extensión que, sumando los dos proyectos, alcanza las casi 400 hectáreas. En concreto, la región AWS en España suma un total de 396,9 hectáreas y cinco centros de datos.

Y, ¿por qué se empieza a trabajar en esta inversión cuando los centros de datos actuales no están al 100% de su capacidad? ¿Por qué es tan elevada la inversión cuando inicialmente la compañía en su proyecto inicial anunció 2.500 millones de euros para las tres zonas de disponibilidad en diez años y no ha pasado este plazo?

Estos y otros interrogantes son algunas de las preguntas que surgen al ver estas cifras tan gigantescas. Y varios son los factores y motivos que explican esta nueva inversión de 15.700 millones de euros en los próximos diez años.

El primer motivo es la ampliación de la actividad de Amazon Web Services con su región AWS en España. El proyecto de la compañía contemplaba en primer lugar los servicios cloud. Sin embargo, esta empresa tecnológica tiene otras muchas soluciones y aplicaciones que ya se prestan en otras regiones en Europa y que todavía no están en España.

Los centros de datos requieren de un doble sistema de suministro de energía y de fibra óptica

La necesidad de acercar estas soluciones, especialmente al tejido empresarial aunque AWS también trabaja con las administraciones públicas, es ya el primer factor que explica esta nueva inversión en la región española. De hecho, todavía hay muchas empresas situadas en España –y también en Aragón-, que, a pesar de tener los centros de datos ya en España, siguen trabajando con AWS en otras regiones, sobre todo Irlanda y Alemania, por las soluciones que precisan para operar en su día a día al no estar disponibles todavía desde la región AWS en España, según ha podido saber elEconomista

La llegada de otros gigantes tecnológicos y el interés mostrado por otras compañías también sería otro de los factores que ha podido sopesar AWS para acelerar su región en España, aunque cada una de estas compañías tecnológicas ofrecen soluciones diferentes.

El coste de la región AWS España

Pero, ¿por qué tiene que ser tan elevada la inversión? Una de las claves está en la cartera de soluciones que se va a prestar. A los servicios en la nube o cloud que ya se vienen ofreciendo, se sumarían otras soluciones y tecnologías como la computación, análisis, machine learning e inteligencia artificial (IA).

Y este último campo es especialmente importante porque es uno de los motivos que hace elevar la inversión, ya que la IA consume más recursos que otras soluciones de tecnología, siendo necesario disponer de una mayor capacidad y de más equipos tecnológicos más potentes que ya elevan la cifra de inversión por encima de la media de entre 900 y 1.000 millones de euros de un centro de datos tipo.

Parte de la inversión también se destinaría a los terrenos –son casi 400 hectáreas de superficie, aunque no todo tiene por qué ser en propiedad-, e igualmente una buena parte se destinará a las infraestructuras que AWS necesita para operar sus distintas soluciones.

A menor uso de agua en el sistema de refrigeración, más elevada es la inversión en el centro de datos

Es el caso de las infraestructuras de energía, que requieren de un diseño para que puedan duplicarse y mantenerse sin que haya incidencias en la operativa durante las 24 horas del día y durante los 365 días del año. Este doble sistema conlleva la red de suministro de energía eléctrica mediante conexiones –están soterradas-, entre la red de alta tensión hasta el centro de procesamiento de datos.

Además, se habilitan sistemas de suministro eléctrico de reserva tipo SAI, de manera que se dispone de baterías que almacenan energía, así como de una serie de grupos electrógenos o generadores de reserva que habitualmente emplean motor de combustión diésel o gasoil para garantizar el suministro eléctrico ante un posible corte de energía.

Si la red de la infraestructura de energía es crítica, no lo es menos la de fibra óptica. En este caso, se precisa de una nueva red de comunicación que interconecte todos los centros de datos entre sí. Una conexión que, al igual que la eléctrica, es subterránea.

Esta red es de alta capacidad y robusta para garantizar el servicio de comunicación mediante el despliegue de diferentes rutas entre sí en forma de anillo. De este modo, se requiere la construcción de múltiples puntos de acceso para desplegar la red de fibra óptica y facilitar las labores de operación y mantenimiento de la red.

Los centros de datos requieren de sistemas de seguridad robustos

Además, la infraestructura de fibra óptica puede definirse a su vez como "doble", ya que los centros de datos suelen conectar con la red de alta capacidad ya establecida en la zona, pero también tienen otro sistema paralelo propio –al igual que en la energía-, para evitar posibles problemas de conexión y garantizar la conectividad y el correcto funcionamiento del centro de datos durante las 24 horas del día.

En materia de comunicaciones, hay que añadir las conexiones con los cables submarinos, que se reservan y alquilan a las compañías que los operan mediante la formalización de contratos. Un alquiler que puede rondar los 1.000 millones de euros, según fuentes del sector consultadas por elEconomista

Las inversiones igualmente incluyen el sistema de refrigeración, que tan polémico es por el consumo de agua. Estos sistemas son necesarios para controlar la temperatura de las salas en las que se encuentran los equipos en los días de más calor como sucede en verano.

Y, a diferencia de lo que se piensa, se puede emplear agua –se tomaría de la red municipal- u otra tecnología. A menor uso de agua, más caro es el sistema a implantar, lo que justifica parte de esta elevada inversión, ya que las compañías tecnológicas evalúan y adaptan este sistema a la zona en la que se van a implantar y lo alinean con sus políticas de sostenibilidad.

El sistema elegido, en el caso de emplear agua, incorpora medidas para detectar la presencia de fugas y, si se ha producido, se contemplan los mecanismos para retirarla y evitar daños en los equipos y el centro de datos. Y todo esto son sistemas y soluciones que van aumentando la factura y elevan la inversión.

Además, otro aspecto a tener en cuenta es que el uso de agua en el sistema de refrigeración necesita una serie de infraestructuras porque los campus de AWS que la emplean hace un reciclaje del 100% del agua de proceso de enfriamiento a través de una planta de tratamiento de agua, que se sitúa en el emplazamiento. Cada centro de datos precisa de dos depósitos de almacenamiento, como mínimo, para el agua bruta, aparte de disponer de un sistema de bombeo para su distribución, entre otros elementos.

Y, por supuesto, las inversiones también comprenden medidas de seguridad, lo que es clave en un centro de datos. En esta línea, destacan los sistemas de detección de intrusiones electrónicas en la capa de datos para monitorear, detectar y alertar de forma automática al personal sobre cualquier incidente de seguridad.

Igualmente, es necesaria la instalación de sistemas de detección y de extinción de incendios en los que es habitual la ubicación de sensores de detección de humo en los espacios de redes, mecánicos y de infraestructura. Todas estas zonas se protegen a su vez con sistemas de supresión.

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