Tecnología

He probado las gafas con cámara de Facebook y Ray-Ban y me he sentido como James Bond

  • La colaboración ha resultado en unas gafas ideales para registrar recuerdos
  • Facebook ha avanzado en privacidad, pero lucha contra un concepto difícil de aceptar

Las Ray-Ban Stories son el primer intento de Facebook de sentar las bases de su metaverso, ofreciéndonos la posibilidad de registrar nuestros recuerdos fácilmente y con un toque.

El llamado 'metaverso' pretende mezclar el mundo real y el virtual, y para ello, serán necesarios nuevos tipos de dispositivos, capaces de 'digitalizar' lo que vemos y tocamos en la realidad. Suena ambicioso, pero la compañía anteriormente conocida como Facebook cree que es su futuro.

Las Ray-Ban Stories son un primer paso en esa dirección. Son unas gafas de sol convencionales, excepto que no tienen nada de convencional en el interior. Gracias a dos cámaras y circuitería integrada en la montura, son capaces de grabar vídeo y tomar fotos en cualquier situación que se nos ocurra. Y sí, es tan chulo como suena.

Tecnología de película

Las Ray-Ban Stories son la demostración de hasta qué punto ha avanzado la tecnología. En un formato diminuto, tenemos una gran cantidad de innovaciones que hasta no hace mucho eran imposibles. Ojo, estas no son unas gafas "inteligentes" ni son compatibles con la "realidad aumentada"; para eso, aún tendremos que esperar un poco, al menos en precios asequibles para el usuario medio. Las Ray-Ban Stories apuestan por un concepto más simple, son gafas con cámaras, que también pueden cumplir la función de reproductor de música o asistente personal.

La fotografía y el vídeo han tenido prioridad a la hora de diseñar las gafas, como demuestra la inclusión de dos sensores de 5 MP, uno a cada lado; esto permite grabar vídeos a resolución 1184 x 1184 a 30 frames por segundo, o tomar fotos a resolución 2592 x 1944. No es mucho, al menos comparado con lo que cualquier smartphone moderno es capaz de conseguir, pero la implementación de Facebook es lo suficientemente buena como para obtener resultados sorprendentes.

En concreto, no me esperaba encontrarme con fotografías de tan alta calidad; se pueden hacer pasar por fotos tomadas con un móvil perfectamente, hasta que las amplías y te das cuenta de la baja resolución. Su rendimiento mejora cuanta más luz natural hay, eso sí, aunque eso no es un problema teniendo en cuenta que probablemente las usaremos más en exteriores (a menos que seas de esos que usa gafas de sol en interiores). Sólo cuando ampliamos la foto nos damos cuenta de fallos, como el famoso 'grano' en las zonas oscuras; además, se nota mucho que los algoritmos dan un efecto como de "pintado" en algunas partes en las que no se ha conseguido la suficiente resolución. De cerca, es evidente que hay detalles que se han perdido, pero son perfectas para capturar instantáneas en el momento.

Más o menos lo mismo puedo decir de la grabación de vídeo, que no alcanza el nivel que se puede conseguir en un móvil, pero que es sorprendente dado el formato. La gran diferencia respecto a grabar con un móvil, por supuesto, es que tenemos las manos libres y podemos tomar vídeos en "primera persona" real. Lo que grabamos es lo que estamos viendo, y eso abre la puerta a vídeos completamente diferentes a los que estamos acostumbrados.

Los vídeos realmente se notan como si estuviésemos viéndolos nosotros mismos, por la localización de las cámaras, que están muy cerca de los ojos; es una sensación extraña pero con mucho potencial para todo tipo de contenido. Se me ocurre que es posible usarlo para crear tutoriales, en los que se ven mis manos, o simplemente para grabar mi experiencia durante mis vacaciones. Es evidente que está pensado para el nuevo estilo de red social, ya que los vídeos tienen una duración máxima de 60 segundos.

Lo único que echo en falta de la grabación de vídeo es algo de estabilización óptica, ya que los vídeos pueden 'vibrar' demasiado; tal vez es demasiado pedir, dado el formato y que este tipo de tecnologías sólo están disponibles en móviles de gama alta o cámaras dedicadas como las GoPro. Si nos movemos demasiado mientras grabamos, notaremos que el vídeo se vuelve borroso y difícil de ver; aún así, el enfoque es muy bueno y captura justo lo que queremos grabar. Si tenemos en cuenta nuestros movimientos, no deberíamos tener problemas en grabar vídeos muy llamativos.

No es casualidad que la grabación de vídeo tenga prioridad en las Ray-Ban Stories; se nota que Facebook quiere potenciar sus servicios alternativos a TikTok, con vídeos de formato corto. La evidencia es que para grabar un vídeo sólo tenemos que pulsar un botón, situado a la derecha en la montura, mientras que para hacer una foto tenemos que mantenerlo pulsado, algo que tal vez no es lo más intuitivo del mundo.

Los vídeos y fotos que tomemos se almacenan en la memoria interna de las gafas, que es capaz de almacenar hasta 30 vídeos de 30 segundos, o hasta 500 fotos.

También para música y llamadas

Pero las Ray-Ban Stories no sirven sólo para hacer vídeos o fotos. También pueden cumplir la función de auriculares inteligentes, gracias a la inclusión de dos pequeños altavoces, situados aproximadamente a la altura de los oídos, además de tres micrófonos diferentes. Como las gafas se conectan por Bluetooth 5.0 a nuestro móvil, son capaces de reproducir música o incluso podemos hacer llamadas con ellas.

Un detalle importante a tener en cuenta es que los altavoces no tienen tecnología de formación de haces (algo que sí tienen los micrófonos), así que cualquiera que esté cerca podrá escuchar lo que estamos escuchando; a los niveles de volumen más elevados incluso puede ser molesto para otras personas, por ejemplo, si estamos en el tren. Además, la calidad de sonido no es muy buena, y sólo lo recomendaría si realmente no queremos ponernos unos auriculares.

Aún así, es un añadido muy curioso, que nos permite hacer llamadas sin necesidad de sacar el móvil del bolsillo, y la experiencia con música me ha recordado a las Oculus Quest, las gafas de realidad virtual. Los controles multimedia van aparte de los controles de cámara, con una zona táctil dedicada que ha funcionado bien en mis pruebas para controlar la música y responder a llamadas.

Además, estas gafas son compatibles con comandos de voz. Lamentablemente, por el momento esta función no está disponible en español, así que tendremos que hablar en inglés, francés, o italiano, que son los idiomas soportados ahora mismo; los dos últimos fueron añadidos con una actualización reciente, así que hay esperanzas de que el siguiente idioma incluido sea el español. Con estos comandos podemos dar órdenes al asistente de Facebook, como capturar fotos y vídeos, pero también enviar mensajes por Messenger y controlar la reproducción de contenido. El asistente también nos indicará los niveles de batería de las gafas y otra información, y efectos sonoros nos indicarán que se ha tomado una foto.

No toda la comunicación se hace por sonidos; cuando nos ponemos las gafas, a la derecha al lado de la lente veremos una luz de notificación, que nos avisará si las gafas se han encendido, si están grabando y si hemos recibido una notificación en el móvil.

Pese al reducido tamaño de los componentes internos, la batería interna dura más de lo que esperaba, unas seis horas. No me ha gustado tanto el estuche de carga, que sirve también para proteger las gafas, ya que es muy grande e imposible de llevar en el bolsillo, pero al menos es de calidad.

Siguen siendo unas Ray-Ban

Que todas estas funcionalidades no te engañen: estas siguen siendo unas gafas Ray-Ban. Ahí es donde está el verdadero avance tecnológico, que pese a todo, Facebook haya conseguido meter tanta tecnología en un formato virtualmente indistinguible de unas gafas de sol convencionales.

No se han hecho sacrificios en cuestión de diseño, y estas son unas Ray-Ban como otras cualquiera. Toda la tecnología está oculta en la montura, que aunque es cierto que es algo más gruesa de lo que es habitual, es un estilo que se puede achacar perfectamente a un decisión estilística. Si alguien que no está al día te ve con estas gafas, simplemente asumirá que tienes unas Ray-Ban normales.

Para resaltar esta apuesta por la normalidad, las Ray-Ban Stories se pueden configurar como otras gafas del fabricante. Tenemos una gran variedad de estilos, colores y opciones de lentes, incluyendo lentes polarizadas, con gradiente, e incluso con prescripción. Las más llamativas son las que reaccionan a la luz solar, con el cristal aclarándose cuando baja la luz, permitiéndonos usarlas de noche sin problemas.

El único indicador de que tienes algo especial en la cabeza son las dos cámaras, situadas en la esquina de cada lente; pero incluso eso puede pasar perfectamente desapercibido, ya que cierta distancia parecen simples añadidos decorativos, como los que tienen muchas gafas.

Privacidad: lo bueno

Que las Ray-Ban Stories son como unas gafas normales es el mayor elogio y, al mismo tiempo, la mayor crítica que puedo hacer de este producto. Sí, ahora llega el momento que probablemente el lector llevaba esperando desde el principio del artículo, el momento en el que hablamos del gran problema de este dispositivo: la privacidad.

En conversaciones y eventos virtuales con Facebook, la impresión que he tenido es que la compañía sabe que tiene una bomba de relojería en las manos, y que, si no toma las decisiones correctas, la explosión puede afectar seriamente a su futuro. Recordemos que este es sólo el primero de varios productos dirigidos a mejorar nuestro día a día, y que en el futuro llegarán unas gafas de realidad aumentada con incluso más tecnología que estas.

Tal vez por eso, Facebook ha enviado un mensaje claro: está dispuesta a aprender, a cambiar su enfoque y a escuchar a usuarios y autoridades. Empezando por lo bueno, tengo que decir que me sorprendió gratamente que estas gafas nos dan un control completo sobre nuestras fotos y vídeos. Como he comentado, el contenido primero se almacena dentro del propio dispositivo, de donde no sale hasta que así lo decidimos.

Con la app oficial para iOS y Android, podemos obtener las fotos y vídeos y guardarlas en nuestro móvil; pero incluso entonces, en ningún momento se subirán a Internet, y siempre las mantendremos en la memoria. Sólo si decidimos compartir las fotos en Facebook o cualquier otra red social (podemos usar cualquier app instalada en el móvil, y sí, también TikTok), entonces saldrán del dispositivo hacia la nube.

Tampoco tenemos la opción de emitir en directo con las gafas, ni podemos usar sólo el micrófono para grabar conversaciones; además, la limitación de vídeo de 60 segundos limitará enormemente los posibles usos negativos o criminales.

Para Facebook, lo más beneficioso hubiera sido subir las fotos automáticamente a nuestra cuenta de la red social, pero eso hubiera abierto la puerta a posibles abusos de privacidad, así que me alegra mucho ver que se ha dado prioridad a que el usuario controle sus datos, que además, están cifrados.

También se nos da control sobre el asistente de Facebook, que podemos desactivar en cualquier momento. En definitiva, estas gafas no harán nada si no lo queremos, y eso ya es mucho más de lo que podemos decir de los smartphones y productos inteligentes modernos.

Privacidad: lo malo

Todo eso es bueno, pero puede no ser suficiente. Aunque Facebook afirma que está abierta a aprender, la realidad es que no ha aprendido nada de proyectos parecidos que llevan años en marcha. Por ejemplo, estas Ray-Ban Stories cometen algunos de los mismos errores que las Google Glass, que fueron lanzadas hace ya 9 años. Las Glass eran unas gafas de realidad aumentada, también con una cámara integrada que también permitía hacer fotos y vídeos; fue protagonista de varios escándalos de privacidad, e inició una conversación mundial sobre la presencia de cámaras en la vida pública.

9 años después, repito, las Ray-Ban Stories tienen exactamente la misma protección para la privacidad que las Google Glass: una lucecita frontal que se enciende cuando estamos grabando un vídeo o tomando una foto. No es precisamente llamativa, y a menos que nos estén mirando justo cuando estamos grabando, es poco probable que nadie se dé cuenta.

De hecho, creo que las Ray-Ban Stories son peores que las Google Glass en cuestión de privacidad para terceros, porque parecen unas gafas normales. Cuando voy por la calle con las gafas puestas, nadie se ha parado a mirarme (como sí me ha ocurrido con otros productos tecnológicos más llamativos); son unas gafas convencionales a simple vista, mientras que las Google Glass tenían un diseño futurista y llamativo. Tal vez por eso levantaron tanta polémica, y hay voces que creen que Google falló precisamente por llamar tanta atención; es posible que, al presentar algo parecido pero en un formato familiar, Facebook quiera evitar ese tipo de polémicas. Pero lo que no evitará son los abusos, como el uso de las gafas para grabar a gente sin su consentimiento.

La solución de Facebook a posibles abusos es… un mensaje que aparece la primera vez que abres la app. Sí, la compañía promete invertir mucho en 'educar' a los usuarios y que expulsará a quienes usen mal las gafas, pero sinceramente, si alguien pretende usar estas gafas con fines maliciosos o ilegales, perder la cuenta de Facebook será la última de sus preocupaciones.

¿Qué más podría haber hecho Facebook? La verdad es que no lo sé. Pero me parece preocupante que, después de tantos años de desarrollo, la única respuesta que haya obtenido sea confiar en que la mayoría de la gente se comporte como es debido.

¿Adelantadas a su tiempo, o una curiosidad de esta era?

Personalmente, me he sentido como si fuese un "espía secreto famoso" cuando llevaba las Ray-Ban Stories por la calle. Era como si estuviese ocultando una pieza avanzada de tecnología a la vista de todo el mundo, como si me hubiera pasado por el laboratorio de Q para recoger mi Aston Martin con misiles, mi reloj con rayos láser y mis gafas con cámara. También me ha recordado a Mission:Impossible, donde unas gafas con cámara resultan tener una gran importancia en el argumento.

El potencial de las Ray-Ban Stories es tremendo, en todos los sentidos. Las veo ideales para creación de contenido, o simplemente para compartir momentos especiales con la familia o los amigos. Preveo que van a ser usadas con mucha creatividad, y tengo ganas de ver qué es lo que las nuevas generaciones serán capaces de crear. Pero mentiría si dijera que no tengo miedo de que sean mal usadas. Me pregunto cómo reaccionaría si viese a alguien con estas gafas e hiciese el gesto para empezar a grabar.

Puede que ese sea el futuro que nos espera, y no tiene por qué ser malo. Puede que tengamos que acostumbrarnos a que haya cámaras a nuestro alrededor; ya hay móviles que incluso pueden tapar su cámara bajo la pantalla, así que es cuestión de tiempo que se implementen de maneras incluso más avanzadas.

Una cosa que tengo clara es que pocos productos me han hecho pensar tanto como las Ray-Ban Stories, y puede que sean el producto más sorprendente del 2022.

Las Ray-Ban Stories ya están disponibles en tiendas de Ray-Ban, con un precio de partida de 329 euros.

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