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Imagina un MacBook con el que puedes jugar: probamos el Razer Blade 15

  • Razer por fin ha traído el Blade 15 a España
  • Es un portátil gaming con un diseño espectacular
El Razer Blade 15

El Razer Blade 15 por fin ha llegado a España, con un precio de partida de 1.799 euros. Sobre el papel, parece otro portátil gaming más, en un mercado cada vez más saturado; pero este lanzamiento es diferente, es probablemente uno de los más importantes del 2021 en nuestro país.

En realidad, el Razer Blade no es un portátil precisamente nuevo. Razer lleva ya años poniéndonos los dientes largos con cada lanzamiento en los EEUU, y personalmente, ya había perdido la esperanza de poder comprarlo en España. Al menos, podíamos conformarnos con la llegada de ratones gaming y otros accesorios. Afortunadamente, la situación del mercado ha cambiado, y un modelo como el Razer Blade 15 encaja perfectamente con lo que busca el comprador actual.

El más elegante

Hablo, por supuesto, de que este es un portátil gaming, con una tarjeta gráfica que parte de una de las nuevas RTX 3060 de Nvidia, pero en el que es posible montar hasta una RTX 3080 como la que venía en la unidad probada. Y eso tampoco suena sorprendente; todos los topes de gama tienen esas opciones. Pero pocos las ofrecen en este factor de forma.

El Razer Blade 15

El Razer Blade 15 es el portátil gaming más elegante y de buen gusto que hemos visto hasta ahora. De hecho, la única comparativa que podemos hacer es con algunos de los modelos más comedidos de Asus ROG. Si realmente queremos encontrar un equivalente a este portátil, tenemos que irnos fuera del sector gaming; de hecho, tenemos que salir de Windows.

Es innegable la influencia del MacBook Pro en el diseño de Razer Blade, pero no lo digo como algo negativo, más bien al contrario. No estamos ante una copia, pero sí ante un concepto similar: un portátil extraordinariamente fino para el hardware que lleva, con un diseño que puede parecer simplista, pero que en realidad, está pensado al milímetro. Hasta la más mínima curvatura a la elección del color (que no es simplemente negro, pese a lo que pueda parecer en las imágenes), han sido decididos con la intención de crear un portátil único.

El grosor es ridículo para un portátil gaming, y aunque pesa más que un modelo ultraligero, se puede llevar perfectamente en una mochila. La cantidad de puertos también es la adecuada, y probablemente no tendrás que llevar adaptadores; pero lo mejor de los puertos es que están bien repartidos a ambos lados.

En el Razer Blade 15 encontramos los puertos que necesitamos

A la izquierda tenemos el puerto de carga, dos puertos USB-A y un puerto USB-C con Thunderbolt 4, lo que nos permitirá, por ejemplo, conectar este portátil a un monitor sólo con el cable USB-C. También tenemos una salida de audio de 3,5 mm. A la derecha, tenemos otro USB-A y otro USB-C con Thunderbolt 4, además de una salida HDMI 2.1 con la que podremos aprovechar las últimas pantallas y televisores. Por último, contamos con un lector de tarjetas SD UHS-III, o bien un puerto Ethernet en el modelo básico.

El toque de gracia está en la iluminación. Y no me refiero sólo a la RGB en el teclado, que es probablemente la mejor del sector; el control se realiza a través del programa Razer Synapse y es completamente personalizable, además de conseguir una calidad extraordinaria. La manera en la que la luz pasa a través de las teclas está muy trabajada, sin fugas de luz e iluminando cada carácter por separado.

Pero la luz que más gracia me ha hecho es la que normalmente no vemos: el logo de Razer de las tres serpientes se ilumina en verde con el portátil encendido, algo que los fans de Apple llevan años pidiendo que se recupere. Es algo más que una simple luz, es una declaración pública de que vas a jugar a lo último.

Rendimiento a la altura

Y vaya si vas a jugar. Antes hemos mencionado la RTX 3080, y esa es la mayor arma del Razer Blade 15 para conseguir un rendimiento sorprendente. Baste decir que podrás ejecutar todos los juegos modernos, sin ningún tipo de problemas y con altas tasas de frames. También tendrás acceso a tecnologías como ray-tracing y DLSS gracias al gran trabajo que Nvidia ha hecho con su plataforma RTX y los juegos ya compatibles.

Con el Razer Blade 15 se puede jugar a cualquier cosa

Todos los juegos que he probado funcionan con los gráficos en la máxima calidad, así que es indudable que este portátil es potente; pero no es el puntero. Razer no ha conseguido moldear las leyes de la física a su antojo, y esta RTX 3080 está algo limitada por el limitado espacio disponible para expulsar el calor. Aún así, la cámara de vapor hace un trabajo excepcional, pero no milagros y Razer ha tenido que tomar una decisión.

El problema es que la RTX 3080 no es capaz de "estirar las piernas" con un mayor voltaje, lo que se traduce en un rendimiento algo inferior a otros portátiles con la misma gráfica. En 3DMark Time Spy, la nota de 9756 puntos (9866 para la gráfica) es alta pero no la mejor que hemos visto ni de lejos.

Otro aspecto que esperamos que mejore en futuras versiones es el procesador; de nuevo, no es malo, pero el modelo que ha llegado a España aún usa la décima generación de procesadores Intel Core; en concreto, hemos probado el Intel Core i7-10875H, un modelo con algo de tiempo encima, pero que no nos dejará tirados en ninguna situación. Aún así, el lanzamiento de la undécima generación Intel y los Ryzen 5000 de AMD dejan a este procesador algo por detrás. Al menos, Razer ya ha descubierto las bondades de los Ryzen con el nuevo Razer Blade 14, que deseamos que llegue también a España.

Pantalla: lo mejor de ambos mundos

Donde no puedo poner pega es en la pantalla, porque es aquí donde se demuestra que en Razer hay jugadores de verdad. Hemos visto demasiados portátiles gaming que van "ahogados" por culpa de querer sorprender con una pantalla 4K. Razer también la ofrece como opción, pero la que realmente recomendamos es la que hemos podido probar, una pantalla 2K (QHD) y frecuencia de refresco de 240 Hz.

Esta pantalla mezcla lo mejor de ambos mundos, la calidad de imagen con la velocidad que necesitamos en nuestros juegos. Con un tamaño de 15 pulgadas, en ningún momento he echado de menos las 4K, y he disfrutado de letras nítidas y unos juegos en los que he podido apreciar todos los detalles. El tratamiento del color es muy bueno, cubriendo el 100% del DCI-P3, así como el brillo; y la compatibilidad con G-Sync ha hecho que no note ningún problema en la imagen, como el efecto de pantalla partida.

Esta es la pantalla apropiada para este equipo. Es la que me ha permitido jugar a resolución nativa en todos los juegos que he probado, y también la que me ha permitido exprimir los juegos menos exigentes para conseguir altas tasas de frames. Y si vas a crear contenido y jugar en el mismo portátil, es un buen equilibrio, aunque siempre tienes la opción de optar por la 4K.

Decir que el resto de componentes está a la altura es quedarse corto. El teclado es especialmente bueno, con una buena sensación táctil y espacio idóneo entre teclas. El touchpad es el mejor del mercado, o al menos, el mejor que he probado; es grande, da una gran sensación y es absurdamente preciso. El sonido también es espectacular: gracias a la colaboración con THX, se consigue un sonido envolvente incluso aunque usemos los altavoces integrados. En cambio, la cámara no ganará ningún premio, pero al menos está presente (algo raro en un portátil gaming), y es compatible con Windows Hello en modelos avanzados.

No hay nada igual

El Razer Blade 15 es el culmen de lo que los americanos llaman "sleeper", un producto con una apariencia que no concuerda con su rendimiento. Si no fuese por el logo verde de las serpientes, o la iluminación RGB, este podría pasar como un portátil de trabajo, una opción ligera para llevarnos la oficina a cualquier parte.

El Razer Blade 15

Pero su interior oculta una bestia, una RTX 3080 que nos llevará a otros mundos con su potencia; sí, es una bestia encadenada por las limitaciones del espacio, pero eso no la hace menos noble.

El Razer Blade 15 ha hecho que gane optimismo sobre la situación del mercado. Este es uno de esos productos que obligan a los competidores a cambiar de estrategia, un modelo único.

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