Salud

La farmacéutica Ferrer eleva un 50% sus beneficios hasta los 23 millones

  • La compañía alcanzó los 645 millones de euros en ventas y el negocio internacional ya aporta casi lo mismo que el español
  • La inversión en i+d fue de 41,2 millones y alcanzó los 58 millones en activos industriales
Mario Rovirosa, consejero delegado de Ferrer. Reuters
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Ferrer creció a doble dígito en 2022. La farmacéutica catalana, que produce medicamentos como Gelocatil, cerró el año pasado con unos beneficios de 23 millones de euros, el 53,3% más que las ganancias de 15 millones cosechadas en el año anterior. Lo hizo de la mano de una escalada de las ventas del 14,5%: saltaron desde los 563 millones hasta los 645 millones de euros. La firma testea así el éxito de su viraje estratégico: combinar superventas como el Gelocatil con su apuesta por las soluciones a enfermedades de baja prevalencia.

Fuentes de la compañía familiar explican a elEconomista.es que el peso de su negocio internacional ya es prácticamente el mismo que el español. En el pasado ejercicio, las ventas se repartieron entre 338 millones de euros en el territorio nacional y 307 millones de euros en el extranjero.

Y es que la organización presidida por Sergi Ferrer-Salat está inmersa en la creación de una red de filiales en el Viejo Continente para rentabilizar todavía más los lanzamientos y lograr el objetivo de que el 80% de los ingresos procedan de fuera de España. Así espera reducir su dependencia de acuerdos terceros con los que tenga firmados acuerdos de comercialización.

De este modo, los laboratorios consiguieron un Ebitda de 60 millones de euros frente a los 55 millones comparables. Parte del dinero generado se destinó a inversión en i+d (41,2 millones) y en la renovación y mejora de sus plantas de producción (58 millones). Además, 10,5 millones del beneficio neto final se utilizó para financiar proyectos sociales y ambientales.

La empresa desvela además en su Portal de Transparencia que en 2022 realizó transferencias de valor –pagos a médicos, organizaciones sanitarias o asociaciones de pacientes- por valor de 7,5 millones de euros frente a los 5,1 millones de 2021.

Los resultados financieros muestran que Ferrer rentabiliza el viraje estratégico tomado en 2018 con la llegada de Mario Rovirosa como consejero delegado para centrarse en enfermedades del sistema nervioso central y las pulmonares. La firma también se vio beneficiada de las restricciones impuestas por el Ministerio de Sanidad al paracetamol de 1 gramo y el ibuprofeno de 600 mg –los dos competidores del Gelocatil- que desde 2019 deben comercializarse con receta.

El resto de soluciones de Ferrer

En paralelo, la farmacéutica comercializa soluciones como su polipíldora cardiovascular, que logró una reducción de la mortalidad cardiovascular tras un ataque al corazón en un 33%.

Entre los hitos del ejercicio, la empresa destaca el ensayo clínico en fase III de una licencia de la biotecnológica Treeway para la para la esclerosis lateral amiotrófica (ELA) de la que se esperan los resultados para el próximo mes de febrero.

Además, llegó a un acuerdo con United Therapeutics para vender un medicamento en forma de inhalador para la hipertensión pulmonar sin alternativa en Europa llamado Tyvaso. Actualmente está en el proceso para que sea aprobado por la Agencia Europea del Medicamento (EMA) y las autoridades del Reino Unido.

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