Salud

Novartis separará su negocio de genéricos en 2023

  • La empresa será independiente y cotizará en Zúrich
  • Las dos fábricas que tenía Novartis en Cataluña serán propiedad de Sandoz

Decisión tomada. El gigante farmacéutico Novartis ha decidido dejar volar a Sandoz, su filial de genéricos a partir de 2023. De esta forma, la compañía, que en España dirige Joaquín Rodrigo, será una nueva empresa independiente que cotizará en la bolsa de Zúrich. El proceso se completará en el segundo semestre del próximo año.

Novartis anunció en octubre de 2021 que abría un proceso en el que se planteaba el futuro de Sandoz en el medio plazo. La multinacional suiza manejaba tres escenarios: mantenerse como hasta ahora, vender su filial o escindirla, como finalmente ha hecho. "La escisión tiene como objetivo maximizar el valor para los accionistas mediante la creación de la compañía de genéricos número uno en Europa y un líder mundial en biosimilares, lo que permite a los accionistas de Novartis participar plenamente en el futuro potencial tanto para Sandoz como para Novartis Innovative Medicines", explica la compañía.

A lo largo del último año, la compañía ha engordado su cartera de medicamentos biosimilares y genéricos, lo que la coloca en una buena posición de futuro tras el traspiés causado por el coronavirus. A finales de febrero Sandoz comenzó a comercializar su versión del tercer medicamento más vendido del mundo: Revlimid. Este fue el producto que motivó el enorme desembolso que realizó Bristol Myers Squibb por Celgene, que ascendió a 65.000 millones de euros. Las estimaciones de mercado apuntan a que se 'comerá' casi la cuarta parte de las ventas del medicamento en 2021, que fueron de 12.800 millones de dólares.

En abril, la hasta ahora filial de Novartis sacó al mercado de Estados Unidos la copia de uno de los fármacos que motivó la compra de Allergan por parte de Abbvie: Combinan. Aquella operación fue otra de las más sonadas del siglo, alcanzando un cantidad de 55.000 millones de euros. 

En España, la decisión de dejar volar sola a Sandoz también tiene implicaciones. Las dos fábricas que tiene la multinacional suiza en Cataluña serán en los próximos meses propiedad de la compañía de genéricos. En Palafolls se invirtieron 50 millones de euros, donde se centrarán en exclusiva en la producción de principio activo estéril para antibióticos.

Durante los últimos ocho meses, a Sandoz le han salido algunas novias. Sin embargo, las ofertas que han podido llegar a la mesa de Novartis no han terminado de convencer a dueños y accionistas. Uno de los casos fue protagonizado por dos de los principales inversores de la farmacéutica que ha desarrollado la vacuna con Pfizer, la alemana BionTech. No ha siso la única oferta que ha pasado por las oficinas de Basilea, por donde han pasado otros inversores privados.

La decisión de la escisión de Sandoz es una historia paralelar al otro proceso que afronta Novartis este otoño. La multinacional decidió focalizarse en medicina personalizada hace años, de ahí las escisiones como la actual o la de Alcon hace unos años. Esta apuesta empresarial también conllevará una reducción de los puestos de trabajo. En todo el mundo, el impacto en el empleo será de 8.000 personas, la mayoría de ellas en la sede, Suiza. Se espera que en septiembre se comiencen a conocer los datos de afectación en España.

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