Empresas y finanzas

Los inversores de BionTech estudian comprar Sandoz

  • La cifra que se maneja para la operación rondaría los 20.000 millones de euros

A la filial de genéricos de Novartis no le van a faltar novios si la multinacional suiza decide finalmente desprenderse de ella. Dos de los principales inversores de la farmacéutica que ha desarrollado la vacuna con Pfizer, la alemana BionTech, se han dirigido a los directivos suizos para plantearles la compra de Sandoz. No es la única oferta que ha pasado por las oficinas de Basilea, por donde han pasado otros inversores privados.

Novartis comenzó en octubre una revisión de su estrategia respecto a su filial de genéricos. Una de las opciones que baraja la compañía es desprenderse de la filial para focalizarse en terapias innovadoras, sobre todo terapia génica. La decisión de escindirse, si se consuma, no sería la primera vez que ocurre en el sector. Pfizer, por ejemplo, fusionó su filial Upjohn con Mylan, dando lugar a una megacompañía que hoy en día se llama Viatris. También MSD hizo hace unos meses una operación similar. El gigante farmacéutico dividió su compañía en dos, dejando a la nueva: Organon, la división de biosimilares y de salud de la mujer.

En cualquier caso, en Novartis hay tranquilidad de momento. La decisión sobre si la estrategia a seguir es desprenderse de la compañía o quedársela se conocerá a finales de 2022, según afirman diversas fuentes de la propia compañía. En los últimos tiempos, Sandoz ha ido engordando y perfilando su cartera, que además de genéricos también incluye medicamentos biosimilares. Estos últimos son un motor económico por sí mismos, ya que las administraciones públicas siempre tratan de priorizarlos ante el medicamento de marca por los ahorros que comportan (sobre el 40% respecto al original).

Un ejemplo de ello es la licencia que obtuvo en septiembre para la comercialización de un biosimilar de Avastin (Roche). Además, la firma se encuentra en las últimas fases para sacar al mercado un competidor de Eylea, el famoso medicamento oftalmológico de Bayer que, a su vez, era el rival de Lucentis, de Novartis.

Entre las últimas operaciones que han mejorado el portfolio de Sandoz se encuentran los antibióticos de GSK. La filial de la compañía pagó 350 millones de euros (y condicionó otros 150 millones al cumplimiento de objetivos comerciales) por las cefalosporinas, que se usan para tratar varias infecciones bacterianas y que en 2020 cosecharon ventas de 140 millones de euros.

De hecho, atendiendo a la estrategia farmacéutica europea, donde se priorizará la fabricación local de muchos medicamentos considerados esenciales, el futuro papel de Sandoz puede ser muy relevante. Esto será uno de los elementos de discusión dentro de Novartis.

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