Retail - Consumo

Un problema de la leche: Alemania y Francia tienen precios más bajos e inundan España con sus lácteos

Ernesto Castro, presidente de la patronal láctea Fenil

Alemania, Francia, Países Bajos, Dinamarca o Portugal están inundando de leche España. Aunque el coste está bajando, el alto precio que tiene aún la materia prima en España está provocando una pérdida de competitividad de la industria, frenando el crecimiento de las exportaciones y disparando, en cambio, la importación.

De acuerdo con los datos del Sistema de Información Lácteo (Silac) de la Interprofesional, mientras que en España el precio de la leche en origen se sitúa en 0,52 céntimos euros por litro; la media de la Unión Europea es de 0,37 céntimos. Es decir, que aquí es un 38% más cara, de acuerdo con los precios de marzo de litros ajustado a sólidos.

"La materia prima constituye el 70% del coste de los productos lácteos y está mucho más barata en los países de nuestro entorno que aquí, lo que está provocando una pérdida de competitividad", explica Ernesto Castro, el presidente de Fenil, la Federación Nacional de Industrias Lácteas. Frente al más de medio euro que se paga aquí a los ganaderos por cada litro, en Francia se abonan 0,47 céntimos; en Portugal 0,46; en Alemania 0,45 y Países Bajos y Dinamarca solo 0,42 céntimos. "Nosotros defendemos que toda la cadena de producción tiene que ser rentable y sostenible, y debe ganar eficiencia, pero ahora mismo tenemos un problema porque cuesta mucho menos comprar la leche fuera", insiste Castro.

Las consecuencias son ya evidentes porque el déficit comercial, según dice, "se ha duplicado en solo tres años". De acuerdo con los datos recogidos por la Interprofesional Láctea de Aduanas, si en 2020 el déficit era de 460 millones de euros, ahora se ha elevado ahora supera ya los 615 millones. Pero es que si se mide en toneladas la situación es aún más dramática. En 2020 el saldo negativo de la balanza comercial era 187.000 toneladas y en 2023 se ha elevado hasta 381.000, lo que supone más del doble. En conjunto, desde el año 2017 la importación de productos lácteos ha aumentado casi un 70%, aunque la situación no es igual en todos los mercados.

El presidente de Fenil explica que la situación más complicada es la de los fabricantes de queso. "El volumen de quesos importados va en aumento, mientras que la cuota de mercado de los quesos de producción nacional está disminuyendo significativamente", asegura Castro. De hecho, y según siempre los datos de la Interprofesional, las importaciones de queso han subido en estos últimos seis años un 70%, llegando en algunos casos, como en del queso fresco a duplicarse. Pero es que la importación de leche de oveja a granel para la fabricación de quesos ha subido un 335% en ese mismo periodo. Es un 253% más en el último año.

"Y a todo ello hay que añadir, además, que la marca blanca está creciendo con mucha fuerza. Acapara ya casi el 60% de participación en leche de vaca y hasta el 70% en quesos o en yogures", advierte el presidente de Fenil. "Hay casos, como el del queso rallado, donde supone ya más del 80% y donde al consumidor le cuesta cada vez más reconocer a las marcas". ¿La solución? Según el presidente de la patronal, no queda otra vía que impulsar el consumo y la innovación.

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