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La eólica marina arrincona a la pesca: "tenemos que competir por el espacio en el mar"

Un parque eólico marino.

"La viabilidad del sector pesquero está en juego". Julio Morón, presidente de la patronal Cepesca (Confederación Española de la Pesca), se muestra contundente. "La industria se encuentra en una encrucijada vital ante las restricciones normativas de la Comisión Europea, que impone una legislación de imposible cumplimiento, y la competencia desleal al mismo tiempo desde países que tienen muchas menos exigencias y que pueden vender mucho más barato".

Es la misma situación, dice, por la que atraviesan los agricultores y ganaderos. Pero con un problema añadido: su espacio para trabajar es, además, cada vez más pequeño. "Sufrimos una competencia por el espacio marino con el sector energético. Nosotros no tenemos ningún problema con la energía eólica, pero el Gobierno debe buscar un equilibrio para que sea compatible con la actividad pesquera tradicional de nuestras costas", asegura Morón. El presidente de Cepesca reclama que "al margen de un estudio de impacto medioambiental se midan las consecuencias económicas y se tenga en cuenta a los pescadores para evitar un conflicto infinito".

Se trataría, en definitiva, de evitar que la instalación de parques eólicos en las costas españolas "arrincone" a la pesca. Ante las grandes dificultades que atraviesa la industria pesquera, Cepesca ha reclamado al ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, que conceda este año ayudas excepcionales, teniendo en cuenta el incremento de los costes de explotación y la inestabilidad del mercado.

Javier Garat, secretario general de la patronal, insiste en que después de la "reducción drástica de flota llevada a cabo desde 1986, que ha supuesto la reducción de 22.000 a 8.500 barcos y, aunque el estado de población de peces es el mejor en los últimos 20 años, la situación sigue siendo muy complicada y el sector está herido". Los costes de explotación subieron un 23% el año pasado y Garat advierte de que "nos enfrentamos a una reducción continuada del consumo de pescados y mariscos, de más del 30% desde 2008, lo que provoca pérdidas y pone en riesgo la rentabilidad".

Un sector herido

Cepesca ha pedido así al ministro Planas que defienda, ante Bruselas que se vuelvan a autorizar hasta final de año las medidas de apoyo previstas por el Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y de Acuicultura (FEMPA). "La pesca es parte de la solución para un futuro sostenible y saludable y es necesario reconocer el papel que tienen los productos pesqueros por su alto valor nutricional y su baja huella de carbono, lo que los convierte en un elemento importante para lograr los objetivos sociales y climáticos globales", insisten los responsables de Cepesca. Según dicen, "es falso que haya una sobreexplotación del mar porque el 85% de las capturas llevadas a cabo a nivel mundial se realiza de forma sostenible".

Pero las restricciones que está imponiendo Bruselas, "han dejado herido al sector y Europa se está jugando la soberanía alimentaria", alerta Garat. De hecho, las importaciones extracomunitarias suponen ya más del 71% de todo el volumen que se consume en la Unión Europea y hasta el 78% en términos de facturación. Europa es el mayor mercado mundial del pescado y el cuarto productor mundial por detrás de China, el resto de Asia y América.

Caída del consumo

A pesar de la caída continuada del consumo durante los últimos años, España sigue siendo el tercer consumidor, por detrás de Malta y Portugal. El problema es que la flota no para de reducirse y el nivel de empleo es cada vez menor, sin que haya tampoco un relevo generacional. Si en 2013 la flota europea estaba integrada por un total de 86.818 buques, en 2021 se había reducido, según los últimos datos disponibles a 74.551. Es decir, 12.262 menos.

Garat cree que "los pescadores tienen más miedo a las tormentas administrativas que a las del mar", por lo que su objetivo es que en las próximas elecciones europeas "se tenga en cuenta a la pesca y que el próximo comisario europeo se desvincule de medioambiente".

Una de las mayores amenazas para la pesa está dentro del paquete de medidas aprobado el año pasado en el Plan de Acción y lo constituye el incremento de las Áreas Marinas Protegidas (AMP) del 12% al 30% en las aguas de la Unión Europea, así como la eliminación gradual de la pesca de arrastre de fondo en todas estas áreas de aquí al 2030. Este veto afecta a 7.000 buques que aportan el 25% de los desembarques totales y generan el 38% de los ingresos de la flota europea. Tanto Javier Garat como Julio Morón abogan por situar a los pescadores en el centro del debate de la política pesquera de la Unión Europea. Es una cuestión de supervivencia.

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