Retail - Consumo

Mercadona, Carrefour y Lidl frenan los precios de sus marcas y suben por debajo de los fabricantes

Estanterías de un supermercado

Las grandes cadenas de supermercados presentes en España frenan los precios de sus marcas ante la ralentización de la demanda. En los últimos dos años, el precio de las enseñas blancas ha llegado a incrementarse casi el doble que el de los fabricantes, pero esa tendencia, según confirman desde la consultora Kantar ha cambiado y, después de que las subidas se equipararán, ahora sucede justo todo lo contrario. El total del mercado sin frescos se ha encarecido un 7,5%, pero mientras que las marcas del fabricantes han subido sus precios un 8%, las marcas del distribuidor los han aumentado un 6,6%", explican en Kantar.

En un entorno de máxima competencia y guerra de ofertas en los lineales, la inflación de los alimentos cerró el mes de diciembre con un incremento del 7,3%. Pese al fuerte incremento que han registrado los precios de la marca blanca, el diferencial que existe todavía entre unos productos y otros ha provocado que la cuota de las enseñas de los distribuidores haya alcanzado máximos nunca vistos en España.
Según datos de Kantar Worldpannel, todos los operadores ampliaron su surtido propio en el último año y, aunque firmas como Eroski, Alcampo y Consum fueron los que más sumaron, el mayor peso de estos productos sobre su facturación lo presentan Lidl, donde la marca blanca supone el 82,1% de las ventas; Mercadona, en la que representa el 74,8% y Aldi, con el 69,3% sobre el total.

La cesta de la compra

Según los datos de la consultora NIQ, la antigua Nielsen, las cestas de la compra donde solo están presentes productos con marca del distribuidor ascienden ya a dos de cada diez (21,3%), recortando diferencias con las que están compuestas únicamente con referencias de fabricante (28,8%). En apenas dos años estas cestas 'blancas' han crecido 4,1 puntos porcentuales mientras que las 'marquistas' han perdido 1,4 y las que combinan los dos tipos de productos se han resentido en 2,8 puntos.
En términos de valor, en alimentación la cuota de la marca blanca ha pasado en el último año de representar del 50 al 52 %de las ventas; en bebidas del 21 al 23%; en droguería del 59 al 60% y en perfumería del 32,7% al 33%.

Ante la fuerte reducción de márgenes que ha sufrido toda la cadena en el último año ante la imposibilidad de repercutir todas las subidas de costes que sufrieron, en la industria alimentaria hay muchas empresas que aspiran a hacerlo ahora en 2024. Eso ha provocado un choque entre los fabricantes y las cadenas de supermercados, que se está produciendo porque la distribución "está viendo un deterioro de sus volúmenes" y pérdida de márgenes. Empresas como Mercadona, Carrefour, Lidl, Aldi, Alcampo o Eroski trabajan con un margen de beneficio neto muy pequeño, de entre el 2 y el 3%, y no pueden aceptar más subidas de precios.

La industria desacelera

De momento, y más allá del precio de venta al público en los supermercados y, aunque los precios en origen siguen subiendo a doble dígito, la industria está frenando sus precios. Según los últimos datos del INE, el Índice de Precio Industriales (IPRI) de la alimentación aumentó el pasado mes de diciembre un 5,1% respecto al mismo mes del año anterior. Es la mitad de lo que estaban subiendo en junio, el último mes en el que el aumento de los precios alcanzó el 10%.

Según los datos de Eurostat, la buena noticia además está en que los costes de producción en el campo bajaron el año pasado un 6,75%, lo que nos sitúa como el país, entre las grandes economías de la Unión Europea, que registra una mayor desaceleración. En Francia, por ejemplo, la bajada fue solo de un 2,69%, en Italia de un 2,59% y en Alemania de un 2,25%. La media europea refleja, asimismo, una caída del 4,56%. Países Bajos es el Estado donde se ha producido la mayor reducción, de un 18,46%, seguido de Lituania con el 15,29%.

En el sector insisten, no obstante, en que para que la inflación pueda controlarse y los precios de la comida se moderen tiene que llover. Con los embalses en mínimos en comunidades autónomas como Cataluña o Andalucía, según advierten, será difícil que los precios puedan estabilizarse y mucho menos que lleguen a bajar.

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