Política

Sánchez se reunirá el 11 de junio con Iglesias, Rivera y Casado para negociar una investidura que puede reventar el independentismo

  • Se verá con Pablo Iglesias, Albert Rivera y Pablo Casado, en ese orden
  • Las actas de los diputados presos guardan un as en la manga contra Sánchez
  • La estrategia de Sánchez de no hablar con otros partidos es arriesgada

El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, mantendrá encuentros el martes 11 de junio en el Congreso con los líderes de Unidas Podemos, Ciudadanos y PP para llevar a cabo la ronda de contactos anunciada ayer en su comparecencia tras confirmarse que había sido propuesto por el Rey para intentar la investidura.

Estos tres partidos, que verán a Sánchez en este orden tras aceptar el encargo del rey, son los que pueden facilitar o bloquear la investidura para que en España haya un Gobierno cuanto antes.

"O gobierna el PSOE, o gobierna el PSOE", dijo ayer el candidato socialista a la Moncloa en una rueda de prensa convocada in extremis. Lo intentará solo hablando con esas tres formaciones, "con voluntad y diálogo", sin contar con ningún extremo.

Un día antes de ver a Pablo Iglesias, Albert Rivera y Pablo Casado, Sánchez se reunirá la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE para formalizar la comisión que coordinará las negociaciones con los distintos grupos parlamentarios.

Las actas de los diputados presos guardan un as en la manga contra Sánchez

El día 11 será fundamental para Sánchez porque, si bien es cierto que parte con una gran ventaja sobre cualquier otro candidato para poder sumar los apoyos necesarios, no tiene asegurado el triunfo. La relación a trompicones con los partidos independentistas, que le dio alas tras acceder a la Moncloa ganando la moción a Mariano Rajoy, ha empeorado hasta tal punto que puede que se vuelva un lastre real en su intento.

Ayer Laura Borràs, como altavoz del candidato en prisión Jordi Sànchez, dejó claro que si Sánchez estaba valorando iniciar una negociación con ellos lo disimulaba muy bien. Lo cierto es que ayer el presidente en funciones aclaró que solo hablaría con Iglesias, Rivera y Casado, sin embargo, en el propio rechazo de los independentistas está que se le pueda facilitar la investidura.

La clave son las actas de los políticos en prisión. Sánchez está en el escenario de dar casi por garantizados los votos de PNV, Compromís y PRC, que sumados a los asegurados de PSOE y Unidas Podemos le sitúan en los 171 síes. Si los diputados encausados en el juicio al procés mantienen sus actas, ayer Borràs dijo que los tres de Junts tenían esa intención, la mayoría simple que se requiere en segunda votación de investidura bajaría a 173 ante la imposibilidad de votar de los políticos presos. Con la abstención de los dos diputados de Navarra Suma (en esta línea va en 'encontronazo' entre PSOE y PSC), Sánchez lo tendría. 

Sin embargo, el independentismo cuenta con la posibilidad de hundir los planes de Sánchez. Si renunciaran a su pretensión de mantener las actas a los presos y las cedieran a otros diputados que pudieran ejercer el voto, Sánchez tendría que sumar 175 síes para ganar por mayoría simple la segunda vuelta. Y ahí el tablero se complica de manera considerable.

De ahí que la estrategia de Sánchez de no hablar con (casi)todos los partidos conlleve un alto riesgo. Coalición Canaria podrá ser clave si al final el mínimo se estableciera a lo alto y Ana Oramas ya se ha encargado de dar un no rotundo al candidato. Pedirle la abstención sin más se torna imposible.

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