País Vasco

Euskadi pide al Gobierno central concertar ya las tasas Tobin y Google

  • Negocian los puntos de conexión entre las haciendas para recaudar 200 millones
Pedro Azpiazu, consejero de Economía y Hacienda del Gobierno vasco. IREKIA
Bilbao

El consejero de Economía y Hacienda del Gobierno vasco, Pedro Azpiazu, volvió ayer a reclamar al Gobierno central la concertación de los impuestos sobre las transacciones financieras, la tasa 'Tobin', y sobre los servicios digitales, la tasa 'Google', que están ya aprobadas y en funcionamiento en el ámbito nacional.

En este sentido, pidió la convocatoria de la Comisión Mixta del Concierto Económico para su negociación, en el transcurso de su intervención en el Forum Europa. Tribunan Euskadi, patrocinado por BBK.

"Estamos pendientes de que se convoque está Comisión. Hasta el momento, no ha sido posible llegar a un acuerdo en establecer los puntos de conexión de estos impuestos en el marco del Concierto Económico, pero creemos que no tiene que haber problemas en este tema", aseguró Azpiazu.

Dificultades técnicas

El responsable de Economía vasco señaló que el Gobierno central sí ve "técnicamente difícil o imposible", que las grandes tecnológicas y las entidades financieras paguen a las haciendas forales la parte correspondiente en función de los puntos de conexión. "Sabemos que técnicamente no hay problema y que se puede resolver. Por tanto, se puede concertar en los términos técnicos que proceden".

El Gobierno de España prevé recaudar más de 1.800 millones con estos dos impuestos y tras la concertación de los mismos con Euskadi correspondería unos 200 millones, "pero habría que hacer los números con los puntos de conexión", concretó Azpiazu.

"No es una cuantía excesivamente importante, pero todo impuesto que se crea en el Estado tiene que ser concertado, en base a nuestro sistema y modelo de concierto, y sobre eso no vamos a hacer ninguna renuncia", aseveró el consejero vasco.

Sobre las previsiones económicas, Azpiazu reconoció que el Ejecutivo "probablemente" revisará a la baja su estimación de crecimiento del PIB vasco para 2021, fijada en el 8,6%, una vez que se incorporen las consecuencias económicas de la tercera ola. Esa ralentización, según el consejero vasco- retrasará la recuperación. "En el mejor de los casos, no será hasta 2023 cuando se recupere todo lo perdido en 2020", apuntó.

Azpiazu explicó que el Gobierno vasco tiene una remanente de tesorería de 1.000 millones, "porque nos endeudamos al máximo y al final la recaudación en 2020 no cayó tanto como se preveía". Ese dinero se destinará a diferentes iniciativas, al que se sumarán los 240 millones que se recibirán del Gobierno central para dar ayudas directas a los sectores más afectados por la pandemia.

También, el consejero vasco anunció que próximamente se hará una nueva emisión de bonos sostenibles por valor de 1.000 millones, que permitirá al Ejecutivo disponer de más recursos a futuro "si fuera necesario", dijo.

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