Opinión

Tormenta para las farmacéuticas

  • El sector se enfrenta simultáneamente a la guerra arancelaria y a la pérdida de patentes de productos clave
Fuente: iStock
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El mal momento en bolsa que atraviesa el sector farmacéutico global solo tiene comparación con el revés que estas empresas sufrieron en los peores momentos de la crisis del Covid, con retrocesos de hasta el 3% en sus índices especializados en el acumulado del año. Como era previsible, el origen de sus principales problemas se encuentra en la guerra comercial. Pese a los acuerdos en vigor de EEUU con las principales áreas económicas, el presidente Trump amenaza a los laboratorios con aranceles de hasta el 200% si no producen en suelo estadounidense. Las multinacionales aseguran que, en ese caso, encarecerán proporcionalmente sus medicamentos, pero es un órdago difícil de sostener. La Ley de Reducción de la Inflación permite a Washington imponer rebajas de hasta el 75% en los fármacos más vendidos.

Además, las empresas son conscientes de que constituyen la parte más débil en la negociación; no en vano las principales firmas del sector ya se someten a las exigencias de la Casa Blanca, con cuantiosos planes que pretenden movilizar casi 290.000 millones de inversiones al otro lado del Atlántico. Se trata de una muy ambiciosa deslocalización que desembocará en grandes costes para las empresas, y que coincide con un momento especialmente delicado para el sector. En los próximos trimestres caducarán las patentes de varios de los productos superventas del sector, con un coste global que ya se estima en 300.000 millones. Las farmacéuticas están así en medio de una tormenta perfecta, cuya duración y efectos aún son indeterminados. El inversor, por tanto, debe ser cuidadoso a la hora de tomar posiciones en el sector, ya que actualmente no puede mantener su tradicional fortaleza como valor refugio en bolsa.

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