Opinión

Comisiones de intoxicación

  • A la guerra no se puede ir con pistolas de madera
Las comisiones no sirven para resolver los casos de corrupción

A poco más de 24 horas de que Koldo García Izaguirre tenga que comparecer en el Senado ante la comisión de investigación por el caso que lleva su nombre, aunque también se denomina caso Ábalos y caso PSOE, que tendrá una segunda edición paralela en el Congreso, acude a mi memoria la frase atribuida a Napoleón que reza "si quieres que algo no funcione crea una comisión".

Una sentencia cuya veracidad he podido constatar reiteradamente durante mi experiencia de años como cronistas parlamentario, hasta concluir que más que comisiones de investigación deberían denominarse comisiones de intoxicación, en las que la búsqueda de la verdad y el esclarecimiento de las responsabilidades políticas, si las hubiera, es sólo un objetivo secundario y sólo sirven como altavoces de los partidos para lanzar sus mensajes a los medios de comunicación y tratar de vender su particular versión, sea cierta o no, a la opinión pública y la publicada.

La lista de comparecientes al Congreso solicitados por el PSOE en la que sólo 22 de los 134 citados tienen relación con el caso que se pretende investigar, con el esperpento añadido de la citación de los fiscales y el arrepentimiento posterior, es un fiel ejemplo de la farsa en que los intereses partidarios de las formaciones políticas convierten a la institución parlamentaria, y confirma también que para esclarecer y sentenciar las responsabilidades penales por las presuntas corrupciones denunciadas sólo cabe confiar en los tribunales y en los jueces.

Y si las convocatorias del Gobierno parecen más una maniobra de "ventilador y ocultación", como la califican desde las filas del PP, la relación de citados por los populares sorprende por sus ausencias significativa, mientras que la estrategia que están siguiendo en este caso se caracteriza, hasta la fecha, más por el amago y el seguidismo de las investigaciones de los medios de comunicación que por la iniciativa y la eficacia.

"Es difícil de entender que el PP no convoque a Begoña Gómez, que es el asunto que más afecta directamente al presidente del Gobierno y el que puede poner a Sánchez al borde del precipicio", me comentaba un destacado ex dirigente popular con altas responsabilidades en los gobiernos de Aznar y de Rajoy, para añadir que "sorprende también que nadie en el partido parece haberse dado cuenta de que Salvador Illa es la primera pieza mayor a cobrar y la que puede arrastrar a las demás". Lo que le llevaba a concluir que "estamos ante un error de estrategia que favorece a Sánchez y a su grupo parlamentario".

Recordar aquí que la Fiscalía Anticorrupción denunció ante la Fiscalía Europea en julio de 2022 que el Ministerio de Salvador Illa pagó por adelantado, a dedo y sin justificar, 263 millones de euros a la empresa FSC Select Products SL con fondos europeos, igual que los contratos de Armengol y Baleares y Torres en Canarias. Un contrato que se considera el mayor pelotazo de mascarillas, de las que parte fueron defectuosas, por el que el proveedor del entonces ministros de Sanidad cobró siete veces más que el de su entonces compañero de Gobierno, Jose Luis Ábalos.

Una vez más se percibe que Alberto Núñez Feijóo, es un magnífico parlamentario, un excelente gestor, un político fiable y un hombre de Estado pero no es un buen estratega y con graves carencias en sus equipos de estrategia y de comunicación.

Cuando están en juego la democracia y las libertades, el descredito y la colonización de las instituciones, el esclarecimiento de casos muy graves de corrupción política y la consideración y el prestigio internacional de España hay que hacer una oposición con eficacia y contundencia y no jugar con ingenuidades y simplezas, sobre todo cuando el enemigo miente y juega sucio. O, lo que es lo mismo, y parafraseando a un compañero en estas lides de la información, "a la guerra no se puede ir con pistolas de madera". El que quiera entender, que entienda.

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