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La 'red de Koldo' utilizó a los fundadores de BQ para traer las mascarillas a España

  • Encargaron a dos empresas casi sin ingresos la importación: Gama Global y Star Tic 
  • Una de las dos compañías solo destinó el 0,05% del dinero a comprar material sanitario
Sede de BQ. Fernando Villar
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Tras lograr los contratos millonarios de las distintas administraciones españolas, la trama Koldo y el entramado de empresarios que la conforman tuvieron que encontrar a quien les trajera las mascarillas a España. El grupo se puso en manos de los tres fundadores de BQ; Alberto Méndez, Rodrigo del Prado, y Ravin Dhalani, y otra compañía con sede en Valencia a los que pagó presuntamente 19 millones de euros a pesar de que eran firmas sin apenas actividad antes de la pandemia y que el montante final destinado a la adquisición de material sanitario fuesa muy inferior.

Según la información incluida en el sumario judicial al que ha tenido acceso elEconomista.es, la Guardia Civil también pone el foco en las sociedades encargadas de adquirir las mascarillas. Entre las dos empresas detectadas sobresale Star Tic Innovación SA, controlada por los tres fundadores de la firma de móviles quebrada BQ. La mercantil habría percibido 8,6 millones de euros de la trama y en 2020 declaró hasta 33 millones de euros de ingresos -el cuerpo policial le imputa solamente 20 millones- a pesar de que hasta entonces no había rebasado los 128.000 euros de cifra de negocio.

Del total de ingresos recibido, Star Tic destinó entre 2020 y 2021 hasta 20,7 millones a la importación de mascarillas, principalmente desde China y Hong Kong. Pero más allá de este desembolso, los investigadores también detectaron pagos a sociedades asociadas a los tres dirigentes durante los dos primeros años de pandemia. Según los datos obtenidos a través de la Agencia Tributaria, Amenpo Lab -vinculada a Méndez- recibió 1,6 millones, Ingeniería Dhalani -vinculada a Dhalani- obtuvo 1,5 millones y Criseion Inversiones -vinculada a Del Prado- cobró 1,2 millones.

Tras la publicación de este artículo, Alberto Méndez se puso en contacto con elEconomista.es para defender que la relación con la trama se hizo a través de un intermediario, AC&S, que ejerció como broker entre el proveedor y el cliente. El dirigente sostiene además que trabajó con otras compañías, como Cofares y Alliance Healthcare y que el proyecto de las mascarillas tuvo hasta 30 personas dedicadas.

Según sus cálculos, Star Tic vendió hasta 48,5 millones de mascarillas, de las que 6,87 millones fueron para el entramado. Añade que no participaron ni en la logística ni en la importación de los protectores, que corrió a cargo del comprador y el intermediario. También defiende los precios a los que se comercializaron los productos: a una media de 1,25 euros cuando el precio de mercado en ese periodo de 2020 era de 1,15 dólares.

Méndez sostiene que las cantidades cobradas por las empresas patrimoniales del trío de ejecutivos se debió a los costes de financiación del lanzamiento de la iniciativa o para sufragar al personal que trabajaba en el asunto.

Star Tic además cobró presuntamente otros 2,3 millones de la empresa Gama Global, el otro proveedor contratado por la trama Koldo, para importar las mascarillas, sin que la Guardia Civil haya podido entender la relación comercial existente entre las dos firmas. El dirigente asegura que el pago se debe a un envío de mascarillas que hizo a este otro proveedor.

Radicada en Valencia, Gama Global figura en los registros con Sergio Figueroa y Yanira Nopia, aparentemente pareja, como personas vinculadas. La organización recibió hasta 10,4 millones de euros de la empresa Soluciones de Gestión, una de las empresas del caso Koldo, a pesar de que en los años anteriores no había ingresado más de 225.000 euros.

El 0,05% del dinero para EPIs

En 2020 la sociedad disparó la facturación declarada hasta los 22,5 millones, aunque la Guardia Civil le imputa 10,9 millones de ingresos; una cifra que en 2021 se convierte en 0 euros. La práctica totalidad de la cifra de negocio procede de este modo de la trama que se habría beneficiado de los contratos públicos.

Además, los investigadores denuncian que apenas el 0,05% de los más de 10 millones captados se destinó a la compra de mascarillas. Según el informe de la Unidad Central Operativa de Delincuencia Económica, solamente 254.040 euros sirvieron para adquirir mercancías procedentes de China y Hong Kong -los grandes fabricantes- y, de esta cifra, solo 5.475 euros fueron empleados para adquirir mascarillas o equipos de protección.

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