Opinión

 Parados fantasma o un millón en el cajón

  • El problema de desempleo en España no son solo de cantidad, a la vez son de calidad 
Yolanda Díaz, líder de Sumar.

Desde hace tiempo venimos denunciando el tosco y deliberado maquillaje existente en las cifras del paro desde la entrada en vigor de la contrarreforma laboral de Yolanda Díaz, a las que se puede aplicar con plena certidumbre aquello de "cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia". Eso, y la diferencia existente entre el paro registrado, que es el que nos quieren vender desde el Gobierno, y el paro real que, como acaban de poner de manifiesto los responsables del Gabinete de Estudios de USO, supera en casi 1,3 millones de personas a los 2.760.408 desempleados registrados en las estadísticas del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE).

Realizando una sencilla operación matemática, el gabinete de estudios de esta central sindical, revela que restando del total de personas que se inscriben en el SEPE demandando empleo, aquellas que están ocupadas, nos da el total de personas registradas y que no están trabajando. Es decir personas que no tienen una ocupación, están desempleadas o simplemente paradas y que al finalizar febrero ascendían a 4.051.365, lo que supone 1.290.957 parados más que que se indican oficialmente como "parados registrados".

Eso sin contar los fijos discontinuos, en su período de inactividad se encuentran en el grupo de "demandantes de empleo con relación laboral", que la ministra estima en 55.300, pero que el SEPE que es quien paga las prestaciones eleva a 170.000, pero si observamos que en febrero el número de demandantes de empleo con relación laboral se ha incrementado en 92.363 personas, alcanzado los 735.996, se deduce que este incremento se corresponde con el pase a la inactividad de fijos discontinuos y supone una estimación bastante acertada, para conocer el número de fijos discontinuos inactivos, es decir, parados.

De esta forma y atendiendo a la diferencia entre el total de aquellos que tienen una relación laboral, pero están inscritos como demandantes de empleo y aquellos que están acogidos a un ERTE, en febrero tendríamos 725.324 fijos discontinuos inactivos, partida que crece en términos interanuales al compararla con 2021 en un 97%.

Con estos datos, los autores del informe de USO constatan que los demandantes de empleo "no parados" al finalizar febrero de 2024 superaban los 1,7 millones, por lo que se preguntan "¿qué ocupación tienen?, ¿son trabajos a tiempo parcial, mal remunerados, o simplemente son inactivos percibiendo la prestación por desempleo? ", para añadir que desde el Ministerio de la señora Díaz, deberían explicarnos la diferencia entre los que denomina demandantes de empleo "ocupados" y demandantes de empleo "no parados". ¿Qué diferencia existe entre un "ocupado" y un "no parado" ?, salvo que la diferencia sea "estadística". Y, sobre todo, por qué se sigue manteniendo una metodología que no aporta la claridad y transparencia necesarias para conocer la realidad y poner los medios y remedios para mejorar el alto paro que padecemos.

Pero el problema del desempleo en España no es sólo de cantidad, sino también de calidad, porque los datos relativos a la contratación muestran que menos de la mitad de los contratos indefinidos firmados, sólo el 47%, tienen una jornada completa de trabajo, por lo que cabe preguntarse que si se han registrado más de medio millón de contratos de trabajo de carácter indefinido en febrero y más de 1,1 millones en total "cómo es posible que realizándose esta cantidad de contratos no disminuya notablemente el número de parados? ¿Y, cuánto han durado el más de medio millón de contratos indefinidos? Como venimos repitiendo la rotación en el empleo ha llegado a la contratación indefinida y en la España de Sánchez un contrato indefinido está dejando de ser sinónimo de tener y mantener un empleo estable y poder llegar a fin de mes.

Y como postre la oficina de estadísticas comunitaria, Eurostat, nos acaba de confirmar que los españoles somos los europeos con más posibilidades de perder su trabajo. Concretamente el 3,1% de los ocupados acaba en el paro cada trimestre frente al 1,3% de media de la UE, tasa que se eleva al 8% entre los jóvenes. Otro logro de la contrarreforma laboral, mientras su ejecutora y todavía responsable de empleo en el Gobierno, Yoli la de los cohetes, sigue preocupada porque "los algoritmos no anden solos por la calle".

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