Opinión

Inteligencia Artificial: la realidad innegable

La Inteligencia Artificial ha irrumpido en nuestra vida a todos los niveles: político, social, económico, lúdico… y también corporativo. Se ha colado en múltiples procesos de trabajo de manera decisiva, pero a muchas personas les sigue costando ser conscientes del peso que ya tiene. La multitud de informes que se publican disparan el impacto de estas herramientas y su efecto en el empleo. Avanzan escenarios que a veces parecen de ciencia ficción y mezclan propuestas cuasi milagrosas con otras apocalípticas a una velocidad vertiginosa. Escuchamos que esta tecnología podría aportar un aumento de la productividad en Europa de entre el 11% y el 37% en 2035, pero también datos del último informe del Fondo Monetario Internacional que pronostican que la IA afectará al 40% de los empleos en todo el mundo y al 60% en economías avanzadas.

Ante esta perspectiva, ¿cómo no preguntarse si nos sustituirá a todos? Probablemente sea ahí donde reside el reto; en asumir la nueva realidad y, a la vez, en aprovechar aquello que realmente puede ayudar allí donde me encuentro, sabiendo capitalizar los beneficios que la Inteligencia Artificial nos ofrece.

Hace unos meses, comenzamos a realizar de la mano de la Asociación Española de Anunciantes (AEA) una serie de formaciones en grandes empresas sobre todo lo que la IA puede aportar a sus departamentos de ventas y marketing. Después de pasar por más de 20 compañías hemos detectado que, pese a que el tamaño de las organizaciones podía hacer pensar que ya tenían encauzada su visión en este campo, la velocidad a la que aparecen novedades y la cantidad de espacios que abarcan están generando el problema de que los equipos desconocen cómo aplicar la IA de manera efectiva y cómo esta puede ayudarles en su día a día, más allá de los grandes titulares.

Existe, además, una preocupación dentro de las empresas por el nivel de adopción de la Inteligencia Artificial respecto a la competencia. Y también percibimos dudas por el desconocimiento sobre cómo medir el impacto de sus acciones mediante esta tecnología. Incluso muchas ni siquiera cuentan todavía con una inversión directaasociada al uso de la IA. Sin embargo, son conscientes de lo que se lleva, de lo que es tendencia, de que las marcas tienen que ser capaces de conectar con sus audiencias manteniéndose a la vanguardia.

Entre las principales necesidades de las empresas destacan la automatización de tareas sistemáticas y la simplificación o reducción de costes elevados. Una problemática para la que, una vez más, la Inteligencia Artificial ofrece soluciones. Más allá de generar contenidos cada vez más llamativos, esta tecnología nos ha cautivado desde que llegó por su capacidad para adaptarse a cada sector, a cada empresa, a cada momento de nuestra vida través de los datos, procesando información a la velocidad de la luz para extraer patrones y tendencias sobre lo que nosotros solicitamos. Esto, bien implantado, la convierte en la opción perfecta para realizar esos trabajos repetitivos que restan un tiempo de gran valor a las personas.

Las grandes ideas las elabora la mente humana, mientras que la IA es ese compañero de piso perfecto, que no hace ruido cuando necesitamos concentración pero que aporta sentido común cuando nos hace falta consejo, con un toque diferente. En lugar de quedarnos en el lado del miedo hacia lo desconocido, abracemos sus posibilidades como lo que realmente es, una oportunidad de que alguien mantenga tu casa limpia y ordenada.

Otra de las grandes necesidades que comparten las compañías con las que hemos hablado es contar con nuevas soluciones creativas para buscar maneras de impactar. Quieren ser trendy, rompedoras, crear tendencias. Quieren que sus clientes y competidores les perciban como innovadores, ofrecer la mejor atención… pero les persigue el miedo a apostar por la herramienta que está transformando la forma de comprender esas tendencias, personalizando la experiencia del usuario y optimizando las estrategias de venta.

¿Cómo afrontar entonces esta nueva realidad? Empecemos por no querer acaparar todo y centrémonos en aquellos ámbitos que más nos pueden aportar. Eso solo lo conocemos quienes estamos dentro de cada organización. No nos dejemos avasallar por visiones demasiado generalistas o alejadas de nuestra necesidad. La IA puede ser un gran aliado si la combinamos de manera adecuada con la inteligencia humana. Si podemos tener al compañero de piso perfecto, ¿por qué no buscarlo?

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