Opinión

Revolución de género: la revolución con mayúsculas

  • La diversidad de género es una fuente de riqueza porque favorece la eficiencia y calidad

Revolución. ¿Qué ocurre en su cerebro al pronunciar esa palabra? La palabra "revolución" suele activar algo en nuestro interior que da un poco de miedo. El lenguaje mismo que utilizamos es ciertamente pírico: las revoluciones estallan, se extienden, se encienden, se apagan… Y claro: es entonces cuando aparece esa voz interior que te dice "¡Cuidado! Mantente alejado, no juegues con fuego. Podrías lastimarte y hacerte daño". ¿Han escuchado alguna vez esa voz? Si eres mujer o niña les aseguro que se escucha aún más fuerte.

Por suerte, no es mi caso. Desde muy pequeña he entendido que las revoluciones son un mecanismo de progreso de las sociedades. Hoy puedo confirmarlo porque me encuentro en el corazón de una de ellas. Y puedo decir que esta revolución es absolutamente distinta a todas. Les aseguro que es la revolución más amable, positiva e integradora de todas las que he podido conocer.

Me estoy refiriendo a la revolución de género, una realidad que ya está transformando mentalidades, actitudes y conductas sociales. Pero, como decía, esta revolución es muy diferente. Hay fuego, porque hay energía, pasión y necesidad de transformar viejas estructuras -sobre todo mentales-, hacia una nueva forma de entender el progreso. Lo maravilloso del fuego de esta revolución de género es que no sólo no quema, ni produce heridas, ni bandos, ni vencedores, ni vencidos, sino que beneficia al conjunto de la sociedad. Tanto a hombres como mujeres. No distingue entre cultura, religión, edad, clase social… Creo, sinceramente que es una REVOLUCIÓN con mayúsculas.

La diversidad de género es una fuente de riqueza para todos y no una fuente de conflicto. No sólo se trata de una cuestión de justicia social, sino también de eficiencia, calidad y rentabilidad. De hecho, ya está suficientemente probado que los equipos diversos son más innovadores resilientes y productivos que los que no lo son. Y las mujeres no sólo aportan a esos equipos sus conocimientos, habilidades y experiencias, sino también su visión, su creatividad y su compromiso con el bien común. Las mujeres, además, son capaces de liderar, innovar y transformar las organizaciones y las comunidades desde una perspectiva ética, inclusiva y sostenible.

Lo mismo ocurre en el ámbito de la conciliación y la corresponsabilidad: ya no nos referimos a la primera como un beneficio para las mujeres, sino también para los hombres, las familias y la sociedad en general. En el caso de la corresponsabilidad, esta no sólo favorece la igualdad de género, sino también la calidad de vida, la salud y la educación de las personas dependientes. Justicia, solidaridad, cohesión social, bienestar, felicidad y productividad son conceptos que no entienden de género. Por ello, cada vez más hombres entienden que esta revolución también los necesita, ya que ellos también quieren disfrutar de los grandes beneficios que brinda una sociedad diversa.

En la revolución de género también hay lucha. Diría que es una lucha de pico y pala. Luchamos contra la brecha salarial, como forma de violencia que afecta la autoestima, la motivación y la salud de las mujeres. Por el acceso a la educación como empoderamiento de las mujeres. Luchamos por su participación política y social, por su autonomía económica y financiera y por su salud integral, de manera que puedan tener un tiempo de cuidado para sí mismas que asegure su bienestar físico, mental y emocional.

Tenemos una valiosísima oportunidad para repensarnos como sociedad y para acelerar el cierre de todas estas brechas. La igualdad de género es una estrategia rentable que aporta eficiencia económica al sistema y a la justicia social. No hay otra forma de hacerlo. Decía Bertolt Brecht que las revoluciones se producen en los callejones sin salida. Y aún hay muchas situaciones que condicionan el presente y el futuro de las mujeres que son claramente insostenibles. Esta revolución a golpe de pico y pala de hombres y mujeres está creando nuevas calles para que todos y todas podamos transitar en espacios de prosperidad, seguridad y equilibrio. ¡Feliz 8 de marzo!

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