Opinión

Sánchez puede seguir al frente

  • O los políticos recuperan el consenso, o volvemos a las 'dos Españas'
Sánchez, el líder del PSOE, en La Moncloa. Europa Press
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Qué ha pasado con los estudios demoscópicos? La sorpresa que los españoles han dado a los expertos es morrocotuda. Con estos resultados Sánchez puede seguir gobernando. Su apuesta ha sido la ganadora. Se les puede decir a los de la derecha, como en el Tenorio, que: "los muertos que vos matáis gozan de buena salud".

Además como Feijóo podría facilitar la investidura de Sánchez, porque con los datos sobre la mesa, Sánchez sí puede formar un gobierno, aunque no ha ganado, y el no. Sería una solución para evitar el Gobierno Frankenstein, el retorno al consenso entre los dos grandes partidos ¿Lo hará?

Los españoles esperarían que la nueva legislatura fuera la del consenso y no la de la división. La política de división que se ha propiciado en las últimas legislaturas, hace la decisión del Congreso definitiva para mantenerla o cancelarla. Han sido años empeñados en resucitar "las dos España de Machado". Recordando que, según el poeta, una de ellas helará el corazón al "españolito que viene al mundo". Por culpa de esa política, las concertación entre grupos parlamentarios y diputados individuales de distintos bloques es imposible. Si se recuperase el espíritu del consenso de la transición, los dos grandes partidos harían un pacto que facilitaría la elección del otro. Pero eso ahora es prácticamente impensable.

Lo que los diputados deben saber es que están ante un gran reto: a) conseguir acoger a todos los ciudadanos en un esfuerzo conjunto para construir el futuro; o b) mantener la división y agrandarla. Seguir con la política de división tiene un riesgo: que un buen número de ciudadanos, en uno y otro bloque se desenganche de la Constitución de 1978, la que ha construido la España más fructífera de su historia reciente. Ese desenganche, sea en uno u otro extremo del abanico parlamentario, es un desgarro para una España que nos costó mucho. Como diputado constituyente (UCD) no me queda más remedio que apelar a los diputados de 2023.

Además de otros temas el Gobierno de esta legislatura tiene algunos retos económicos decisivos: a) Cómo reducir el déficit con una Administración que ha crecido en exceso en los últimos años. b) Cómo reducir la Deuda pública excesiva que suma más de un billón y medio de euros. Una deuda que debe ser pagada con unos tipos de interés al alza y, por tanto que agrava el servicio de la deuda y aumenta el déficit público. Un déficit público en un momento en que la UE vuelve a la senda de la disciplina fiscal. c) Recuperar la capacidad de compra de las rentas salariales de la clase media y trabajadora erosionada por la inflación, en especial la subyacente y la de alimentos. También debido al encarecimiento de los alquileres y las hipotecas para compra. d) Utilizar los PERTEs europeos para recuperar la industrialización y adentrar la economía española en la economía digital. Adelantarse en el uso generalizado de la Inteligencia Artificial para todos los sectores productivos, combinando su potencia con la preparación de profesionales para su uso ético y eficiente.

e) Mejorar el mercado laboral evitando la demagogia y consiguiendo trabajos de gran valor añadido. Un reto que necesitan los jóvenes y los séniors en los que se ceba el paro estructural.

f) Conseguir un reconocimiento de la empresas, los empresarios y los emprendedores por su aportación al bienestar social de la población.

g) Mantener la capacidad de exportación que ha conseguido la empresa española en los últimos años.

h) Conseguir que la formación profesional, la educación básica, media y universitaria sirvan para suministrar a la economía los profesionales adecuados en un mercado laboral que mantiene miles de puestos sin cubrir por falta de preparación adecuada.

i) Equilibrar la producción energética para sustituir las importaciones. Con ello España debe convertirse en un exportador de energía verde en determinados momentos. Aclarar el desmantelamiento o alargar la utilización de las centrales nucleares.

j) Como se observa, sólo en el campo económico los retos son considerables. En algunos de estos retos hay que evitar los bandazos que se producen en la política española según el color del gobierno de turno. Por eso la concertación de los grandes partidos y el resto de los grupos parlamentarios debería ser el plan de la 2ª transición, al menos en economía.

Los señores diputados y, sobre todo, sus líderes tienen la palabra: o recuperan el consenso o vuelven a las dos Españas. El reto no es sencillo y en él se puede ver la altura de miras de los líderes de los partidos.

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