Opinión

Imagen de España y estadísticas de turismo

  • El gasto turístico reportó 74.000 millones a España en 2019 y 18.000 a los 'intermediarios'

En repetidas ocasiones he señalado la falta de rigor en el análisis de las estadísticas de turismo por parte no solo de los medios de comunicación sino también de las diferentes administraciones turísticas.

La confusión entre número de turistas y número de viajes y entre gasto e ingreso turístico son las más importantes. El ejemplo más ilustrativo es el del Reino Unido, de donde recibimos cada año el doble de los turistas que nos envían si nos atenemos en el primer caso a los datos del instituto nacional de estadística y en el segundo a su equivalente británico. Aquí se cuentan viajes, aunque se les llama turistas y allí cuentan turistas y no cuantas veces viajan. Algo parecido ocurre al contar el tráfico desde los demás países europeos.

La diferencia es importante para poder analizar correctamente las tendencias, hacer las correspondientes previsiones y asignar correctamente los recursos para la promoción y la planificación. No es lo mismo dirigirse a un publico objetivo tan numeroso como el que señalan nuestras estadísticas, como a uno mas reducido que indican las locales. En el primer caso dentro del total habría más posibilidades de que estuvieran representadas todas las clases sociales mientras que en el segundo habría una mayor limitación a los estratos con mayor capacidad de gasto. Como es lógico las previsiones son mas optimistas en el primer caso que en el segundo.

La diferencia entre gasto: el total gastado, calculado por encuesta durante el viaje, e ingreso, según datos del Banco de España, nos señala también la parte del total que se queda en el país de origen que corresponde a transporte aéreo en compañías locales, gastos de intermediación y otros. Es un indicador que permite identificar los puntos en los que seria posible aumentar los ingresos turísticos sin necesidad de cambiar el gasto. Para hacernos una idea de la diferencia, en 2019 los turistas extranjeros que vinieron a España gastaron 92.000 millones de euros de los cuales 74.000 se quedaron en nuestro país. El turismo es un buen negocio no solo para los países receptores sino también para los emisores.

Estas diferencias tienen efectos que podríamos calificar de técnicos y que pueden ser corregidos por los profesionales del sector en sentido amplio.

Sin embargo, hay otro ámbito en el que las diferencias alcanzan una dimensión diferente que es cuando se llevan a cabo las comparaciones internacionales, diferencias en las que los aspectos políticos son los más importantes.

La clasificación por países más divulgada es la que lleva a cabo la Organización Mundial del Turismo (OMT) con los datos ofrecidos por cada uno de los mismos, incluye por un lado el numero de turistas emitidos y recibidos y por otro el gasto realizado por esos turistas. La primera clasificación es la que mayor difusión obtiene en los medios de comunicación mundiales. Según esa clasificación y dejando de lado a Estados Unidos por su tamaño, Francia es desde hace años el primer país turístico del mundo y España el segundo. Acordémonos que la OMT fue fundada por franceses que han seguido teniendo una gran influencia incluso después el traslado de la sede a Madrid.

Los gobiernos franceses explotan esa jerarquía como parte de su magnifica propaganda internacional. Pero lo más sorprendente es que los sucesivos gobiernos españoles la aceptan contentándose con el papel de segundones. Sin embargo, la realidad es muy diferente. España es el país turístico más importante de Europa y el segundo del mundo tras los Estados Unidos, bastante por encima de Francia e Italia. Para comprobarlo basta con echar una ojeada a las estadísticas que ofrece la propia OMT, de nuevo con los datos ofrecidos por los propios países. En el año de referencia España ingresó por turismo extranjero bastante más que Francia y consiguió una balanza de pagos turística positiva tres veces mayor.

Si acudimos a los datos que ofrece la Comisión Europea a través de Eurostat y nos centramos en las pernoctaciones en alojamientos turísticos de los no residentes en el año de referencia, podemos comprobar que el primer lugar lo ocupa España y que Francia -la mitad de las pernoctaciones que España- ni siquiera ocupa el segundo que corresponde a Italia. Si nos limitamos a las pernoctaciones hoteleras, España tiene casi tres veces más que nuestro vecino. Pero es que, incluso sumando las pernoctaciones de los residentes, España sigue ocupando el primer lugar, aunque en este caso la diferencia sea menor por el gran peso del turismo interior en el país galo.

También habría que analizar los datos de tráfico aéreo que es el sistema de transporte en el que se mueven la mayor parte de los turistas. De nuevo el tráfico intereuropeo con origen o destino España es con diferencia el mayor de Europa y, por supuesto, muy superior al que tiene su origen o destino en Francia.

Esto es así desde finales de los años 80 del pasado siglo. La diferencia llego incluso a ser mayor pero la apertura de Disney Europa en 1992 en la región parisina aumentó notablemente el número de llegadas. Los sucesivos gobiernos españoles no tuvieron interés en destacar esos datos puesto que el crecimiento constante en el número de llegadas era una información positiva que podía compararse con la de años anteriores. Cualquier cambio exigiría una costosa labor explicativa.

Ahora el crecimiento continuo en el numero de llegadas ha dejado de ser una prioridad. Todas las autoridades señalan que lo importante es el gasto.

Para reforzar la imagen exterior de España es importante resaltar nuestro liderazgo en un sector en el que el reconocimiento es universal. Ser segundos no basta No hay en el conjunto de la economía española ningún otro en el que tengamos esa situación de privilegio.

Ya es hora de que nuestros políticos dejen de señalar lo importante que somos turísticamente porque solo tenemos delante a Francia a la que, como segundona no se la debe citar. España es el líder turístico europeo y punto.

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