Opinión

Se busca contribuyente, vivo o muerto

La voracidad del Estado para recaudar impuestos no parece tener límite y siempre habrá nuevas figuras impositivas con las que vaciar, si aún cabe más, el bolsillo de los contribuyentes. Podemos encontrar cualquier justificación, por extraña que sea, para llenar las arcas públicas, sin embargo, lo que no tiene sentido es justificar y mantener impuestos anacrónicos más propios de otros tiempos y que, sin lugar a dudas, terminan siendo un ejercicio confiscatorio, por la doble imposición que representan.

El patrimonio se define como el conjunto de bienes, derechos y obligaciones cuya titularidad recae en una persona. Cuanto mayor sea el patrimonio, se entiende que dicha persona es más rica y, por tanto, algunos países buscan gravarlo con el argumento de la redistribución de la riqueza y la justicia social bajo la monserga, "que pague más quien más tiene". Pero una cosa es tributar por la generación de renta y otra es hacerlo por la acumulación de la misma después de haber pagado todos los impuestos habidos y por haber. Con ese mantra, al final siempre hay alguien que tiene más patrimonio que otro, pero no por eso debe pagar impuestos.

En economía se entiende el ahorro como la decisión de una persona por la que prefiere no consumir bienes y servicios en el presente para hacerlo en el futuro. Aunque el consumo es una variable importante en el crecimiento económico, sin ahorro no hay inversión y el efecto, a largo plazo, sobre la economía puede ser letal. Por ello, los gobiernos buscan que haya ahorro entre sus ciudadanos, un ahorro desincentivado fiscalmente.

En nuestro país, no hay escapatoria pues si consumes pagas IVA y si ahorras pagas impuesto a la riqueza. En este contexto donde las personas aspiran a acumular riqueza para asegurar un futuro mejor, este impuesto, desincentiva el ahorro o incentiva la fuga de capitales, pues quienes tienen mucha riqueza, los que realmente podríamos llamar ricos, no aquellos que tienen bienes por valor de 700.000 euros y que no son tal cosa, menos aún con la inflación, disponen de mecanismos de elusión fiscal que hacen que, en la práctica, no tengan que tributar por dicho patrimonio, cuando no deciden cambiar su residencia fiscal a otro país.

En España se mantienen dos figuras impositivas que gravan el patrimonio de los contribuyentes, ya estén vivos o muertos, y cuya recaudación no es elevada pero su impacto en las familias puede llegar a serlo, hasta el punto de renunciar a sus derechos.

Por un lado, el impuesto de sucesiones no deja de ser el tributo sobre la muerte, la forma que tiene el Estado de rendir los últimos honores funerarios al causante y gravar, post mortem, el caudal de riqueza recibido por los herederos y que ya había tributado. Por otro, el impuesto al patrimonio es una figura arcaica que, dentro de la UE, sólo existe en España. La injusticia es de tal calibre, que se da la situación paradójica de que si dos personas, en las mismas condiciones de partida, con la misma capacidad de generación de renta, difieren en sus hábitos de consumo, aquellas que prefieran ahorrar para consumir años más tarde, tendrán que pagar un impuesto por dicha decisión mientras que quien decida gastar todos sus ingresos y vivir la vida sin mirar por el dinero, será alguien considerado pobre y no tendrá que tributar.

Es decir, que este impuesto, no termina afectando a los grandes patrimonios sino a las clases medias-altas que han podido acumular bienes, como pueden ser inmuebles y dinero en bancos, tras muchos años de esfuerzo y pagar impuestos. Es más doloroso cuando es el Estado quien determina, artificialmente, el valor de dichos bienes y no actualiza, durante años, los límites a partir de los cuales, se considera a alguien rico y, por tanto, sujeto pasivo de dicho impuesto.

Así pues, se lanza el falso mensaje de que quien es rico lo es por cuna y no por toda una vida de esfuerzo y duro trabajo. Si la riqueza naciese de la nada, de forma espontánea, como quien encuentra un tesoro oculto, podríamos llegar a entender que se tributara una parte por una vez, pero si ha sido el resultado del esfuerzo del contribuyente, generando y acumulando rentas, renunciando a su gasto en el momento presente con la intención de disfrutarlo en el futuro, no parece justo que haya que gravar este hecho impositivo que debería desaparecer pues tiene efectos negativos sobre el PIB y el empleo.

comentarios7WhatsAppWhatsAppFacebookFacebookTwitterTwitterLinkedinlinkedin
Deja tu comentario
elEconomista no se hace responsable de las opiniones expresadas en los comentarios y los mismos no constituyen la opinión de elEconomista. No obstante, elEconomista no tiene obligación de controlar la utilización de éstos por los usuarios y no garantiza que se haga un uso diligente o prudente de los mismos. Tampoco tiene la obligación de verificar y no verifica la identidad de los usuarios, ni la veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de los datos que los usuarios proporcionan y excluye cualquier responsabilidad por los daños y perjuicios de toda naturaleza que pudieran deberse a la utilización de los mismos o que puedan deberse a la ilicitud, carácter lesivo, falta de veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de la información proporcionada.

navegante,Prohibido arruinar España via impuestos y cualquier idea de los del progreso
A Favor
En Contra

Este gobierno ha nacido para arruinar al contribuyente, y todo es echar globos sonda, pero reducir administraciones le da repeluz y mantiene un gobierno mastodóntico.

Y persigue al que trienfa, al de la clase media y como no al de la clase baja, con los del progreso solo hemos visto desde que están ruina miseria y hambre, y lo peor de su mano está por llegar.

Y no se paran a pensar que lo que debian intentar es acbar con la pobreza, y todo son tomar medidas que nos llevan cada vez más a la miseria.

Puntuación 25
#1
Jose
A Favor
En Contra

Los chupones de servicios universales son los primeros que tienen que pasar por caja. Ellos o sus países. O que se vuelvan a ser subsidiados allí. El estado de bienestar de muchos no puede ser a costa de la represión despiadada sobre el resto. El que para repartir buenismo y bienestar al aparato utiliza el expolio represión a otros, no es bueno, ni social, ni progresista, sino un hdp.

Puntuación 17
#2
obrerosunidos
A Favor
En Contra

Se busca contribuyente , vivo o muerto .

Hasta aqui bien , pero no lo busqueis en Madrid , que alli casi no paga nadie de los oligarcas y zapatras que pululan su atmosfera , zapatras de medio mundo

Si tiene que buscar contribuyentes, vaya a los barrios de trabajadores

Puntuación -17
#3
Nicaso
A Favor
En Contra

Acertado artículo. La doble imposición y bastante descarada, ya existe con los beneficios de las empresas que pagan el impuesto de sociedades y el accionista tiene que volver a pagar en el IRPF.Esto convierte prácticamente al Fisco en el principal beneficiado de las ganancias empresariales.

En cuanto al patrimonio se implantó como un seguidor del IRPF pero no como un impuesto recaudatorio por lo que no tiene sentido hoy en día su existencia.

Referente al impuesto de sucesiones, es una verguenza y un castigo a los ahorradores que tienen pleno derecho a dejar sus bienes a sus hijos. Figura ella arcaica y de otros tiempos y más propia de aves rapaces que de seres humanos.

Puntuación 11
#4
Jose
A Favor
En Contra

Los 4 millones de moros, entre otros inmigrantes, que viven en nuestro país y chupan de los servicios públicos.... sin apenas financiar parte, también estarán deseosos de que cuando se les muera la abuela y la tía de Marrakech poder tener a la hacienda española colgada del cuello, valorando a precio de oro sus riquezas morunas. Porque aquí todos chupan servicios públicos ( unos más que otros) pero ay amigo, para pagarlos ya es otra cosa. Entre otras, cuando se mueren nuestros mayores los españoles lloramos, sufrimos....y temblamos por hacienda. Los inmigrantes lloran al difunto, supongo. El valor catastral sólo sirve para "catastral" bien a los españoles con sus propiedades. Y el lugar de residencia parece que sólo interesa si tienes cara de poder ir a misa. Que automáticamente te convierte en el mono a apalear y, en caso de queja, en facha. Los inmigrantes no aportan lo que cuestan. Ni en la vida ni en la muerte. Y ya está bien de tomarle el pelo a los españoles.

Puntuación 6
#5
Miguel
A Favor
En Contra

Buenas tardes, IVA de servicios funerarios, tanatorios, nichos, sepulturas, cremaciones. 21 por ciento. Se puede ser más sanguijuela fiscal recaudatoria? No se les cae la cara de vergüenza.

Puntuación 11
#6
gonzalo
A Favor
En Contra

Excelente artículo. Directo al grano. El impuesto al patrimonio en esencia, es una confiscación en toda regla y un ataque directo a la propiedad privada.

Lo tildaría de delito de Estado y tanto la derecha como la izquierda se han valido de este impuesto para fines de todo tipo, pero ninguno bueno.

Repugna ver a funcionarios como Montero hablar con odio de aquellos que han sabido crearse un patrimonio con su trabajo e intentar castigarles por ello mientras que a los vagos y maleantes se les premia con subsidios.

España no tiene arreglo. Hay demasiado odio, rencor y envidia (malsana)

Puntuación 8
#7