Opinión

Crisis más profunda en la eurozona

Christine Lagarde, presidenta del BCE

El BCE ejecutó ayer la mayor subida de tipos de su historia, con un alza de 75 puntos básicos, que deja la tasa de interés en el 1,25%, la más alta en una década. La contundencia que el eurobanco muestra deja patente la grave situación generada en Europa por los precios récord (9,1% en agosto).

Así lo considera también el propio BCE que ha realizado una devastadora revisión de sus previsiones de inflación y crecimiento para la eurozona. Para empezar, sitúa los precios para este año en el 8,1%, frente al 6,8% comunicado en julio. Respecto a 2023, la estimación pasa del 3,5% al 5,5%. En cuanto al PIB, el cuadro dibujado por la presidenta Christine Lagarde es mucho más preocupante de lo que se anunció previamente. Es cierto que el BCE eleva incluso tres décimas la expectativa de la economía europea para 2022, pasando del 2,8% al 3,1%. Pero de cara al próximo año estima que el golpe de la inflación dejará el alza del PIB en el 0,9% frente al 2,1% previo. Es más, el banco incluso anticipa crecimiento negativo (-0,9%) en 2023 en caso de que se mantenga el corte del suministro de gas a Europa por parte de Rusia. A la vista está que tras un verano decepcionante para la economía, la eurozona se enfrenta a una crisis provocada por los precios más honda de lo que se esperaba, que exige contundencia por parte del BCE para cumplir su mandato de controlar los precios. Es por ello acertado que la entidad acelere la subida de tipos que terminarán el año en el 2,5%. Solo con la agresividad que el eurobanco está mostrando tras sus dos últimas reuniones se podrá hacer frente al grave problema de la inflación, aún a costa de que a corto plazo Europa incurra en una recesión técnica, que el propio BCE ya estima en su escenario más negativo para 2023.

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