Opinión

El BCE da una adecuada respuesta a la inflación

Christine Lagarde, presidenta del BCE

Las nuevas previsiones económicas del Banco Central Europeo confirman el peor escenario para los precios. No en vano, el eurobanco eleva su estimación previa de la inflación en 1,7 puntos para este año, hasta el 6,8%. Además, sitúa la tasa de 2023 en el 3,5%.

 Este contexto de alto y persistente IPC pasará factura a la economía europea. De hecho, el BCE rebaja el crecimiento previsto del 3,7% a solo el 2,8% en 2022. Estos nuevos datos acercan la temida estanflación y han obligado al organismo a cambiar el paso en el endurecimiento de su política monetaria. Si hace pocas semanas la presidenta Christine Lagarde apuntaba a alzas graduales de tipos para hacer frente a la inflación. Ahora no solo confirma el primer incremento en julio de 25 puntos básicos, sino que además abre la puerta a implementar "subidas mayores" en septiembre, de hasta 50 puntos. A lo largo de su historia, el BCE solo ha realizado en dos ocasiones incrementos de golpe del 0,5% en la tasa de interés, lo que deja patente su preocupación ante el grave problema de la inflación. Tanto es así que ayer mismo el BCE fue tajante al afirmar que los precios récord son su "mayor reto" dejando claro que harán todo lo posible para controlarlos.

El BCE abre la puerta a subidas de tipos de hasta 50 puntos básicos para luchar contra un IPC récord del 6,8% en el año

Sin duda, acelerar las alzas de tipos, como pide la facción de halcones del BCE y como ha hecho la Fed en EEUU, se antoja una adecuada respuesta para frenar al desbocado IPC. Ahora bien, la economía europea está en una situación más débil que la de EEUU para soportarlo. Por ello, la nueva hoja de ruta más agresiva del BCE también supone un riesgo para el crecimiento. Más aún en países con un alto nivel de endeudamiento como España, que sufrirá por el encarecimiento de las condiciones de financiación.

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