Opinión

Pedro Sánchez por encima de todos

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez

No me gustan ni soy dado a las predicciones económicas, pero creo ser capaz de detectar una crisis como la que está ocurriendo en España: descalabro energético, inflación notable, crisis en la distribución de bienes y servicios, deterioro social… Y lo peor de todo: un Gobierno que se ve incapaz de atajar esos deterioros.

Para acabar de complicar las cosas, Pedro Sánchez, sin consultar a nadie, se acaba de saltar los acuerdos en las Naciones Unidas y ha entregado la soberanía del Sáhara a Marruecos. En palabras de Ignacio Cembrero, "el Gobierno español ha puesto fin a 47 años de neutralidad en el conflicto del Sáhara Occidental que fue colonia de España hasta 1975. Ahora respalda la solución propugnada por Marruecos desde 2007: otorgar una autonomía limitada al territorio, descartando cualquier referéndum de autodeterminación en el que los saharauis pudieran pronunciarse sobre su futuro".

En el acuerdo, en términos marroquíes, se subraya que se garantizará "la estabilidad, la soberanía, la integridad territorial (...) de nuestros dos países". Por "integridad territorial" ¿se alude a las ciudades españolas de Ceuta y Melilla? El texto en español es ambiguo, pero el marroquí no deja lugar a dudas. No reconoce la soberanía española sobre las dos ciudades autónomas.

Al parecer, José Manuel Albares, el ministro de Asuntos Exteriores, llevaba desde su toma de posesión, en julio pasado, preparando este vuelco de la posición de España. El Gobierno ha decidido hacerlo ahora, según fuentes diplomáticas, por dos razones. Primero la atención de la opinión pública está puesta en Ucrania. "La guerra de Vladímir Putin es especialmente un buen momento para cerrar la crisis", reconoció Albares en Barcelona el jueves. "No se pueden tener tantos frentes abiertos", comentó una fuente de su entorno.

¿Y qué pasará con el gas que nos llega de Argelia? A finales de agosto de 2021, el ministro argelino de Energía, Mohamed Arkab, se puso en contacto con el embajador de España, Fernando Morán, para informarle del cierre del gasoducto Magreb-Europa, que atraviesa Marruecos, y tranquilizarle sobre sus consecuencias.

Sin embargo, el círculo no parece cerrado porque Abdulá al Arabi, el representante en España del Frente Polisario (que libra una guerra contra Marruecos desde noviembre de 2020), acusó a Sánchez de haber cedido al "chantaje" y tachó de "hipócrita" su discurso. "Se defiende la legalidad internacional y el derecho internacional en Europa (Ucrania) y se niega en el Sáhara", denunció.

Lo más chungo de este delicado asunto es que para Naciones Unidas el Sáhara es un territorio pendiente de descolonización. España sigue siendo la potencia administradora, según sostuvo en su último informe hecho público en 2002. España no puede ni quiere ejercer ese papel porque Marruecos controla el territorio cuya extensión es similar a la del Reino Unido.

Y lo más chocante y discutible es que Sánchez no ha consultado a nadie para tomar esta decisión. Según el mencionado Cembrero, que cita fuentes diplomáticas, "no hay contrapartidas claras por parte de Marruecos a esta inflexión de la política exterior de España con relación al Magreb, solo un compromiso de normalizar la relación ya veremos por cuanto tiempo. Mal precedente es este de dar la impresión de ceder tras aguantar las tropelías que Marruecos nos ha hecho empezando por Ceuta".

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