Opinión

La gran importancia de las infraestructuras de telecomunicaciones

Cada vez más, el trabajo a distancia ofrece la oportunidad de establecerse dónde uno quiera. Prueba de que este fenómeno está cada vez más extendido es que los que lo practican ya han sido bautizados como nómadas digitales. Algunos buscan una vida más cómoda y tranquila lejos de las grandes ciudades, otros poder disfrutar de las ventajas de residir en países más cálidos o con más hora de luz. También los hay que simplemente no quieren establecerse en una residencia concreta y prefieren aprovechar su tiempo viajando y conociendo múltiples territorios, pero sin renunciar al desempeño de su profesión.

Sea cual sea la razón por la que deciden convertirse en nómadas digitales, los países tienen una oportunidad para atraer ese talento. Que, frente a cualquier lugar del mundo, estos profesionales elijan España es un reto en el que hay que saber responder para aprovechar la oportunidad que supone para atraer población. Sobre todo, en un país en el que destaca el envejecimiento de la población activa y la falta de relevo generacional, lo que provoca que algunas voces ya estén alertando de la falta de trabajadores en el futuro. El mantenimiento de unos niveles estables de población activa es indispensable para sostener ciertos beneficios como las pensiones o los sistemas educativos y sanitarios. Y los nómadas digitales también pueden contribuir decisivamente a ayudar a frenar la despoblación de las zonas rurales.

Hay dos requisitos principales para hacer más atractivo un país de cara a estos profesionales. El primero es una legislación favorable, que permita formalizar su situación. Establecerse en un país en el que no se ha nacido puede ser complicado de cara a regularizar la situación laboral, el pago de impuestos por su actividad, el acceso a prestaciones como la sanidad pública, pensiones etc. Por ello es normal que los nómadas digitales se informen de qué territorios les permiten más facilidades, o se adaptan mejor a su modalidad de trabajo, antes de decidirse por ellos. Esta realidad es algo en lo que el Gobierno central ya está trabajando y cuya regularización se prevé en la aprobación de la llamada Ley de Startups.

Con esta medida, se pondría solución a un problema acuciante como es la falta de trabajadores. Pero para dar respuesta a otro gran reto, la subsistencia de la España rural, especialmente la Vaciada es necesario un impulso de las infraestructuras. Es decir, dotar a cualquier territorio de una buena conexión a internet, con la que sea posible trabajar y comunicarse sin problemas.

Esto supone una inversión millonaria, ya que, según diferentes estimaciones, España debería destinar en pocos años unos 5.000 millones de euros para construir una red 5G que se asemeje a la 4G actual. Una cifra que puede resultar abrumadora en un principio, pero que no hay que ver como un gasto sino como una inversión, por la oportunidad que supone para aumentar la competitividad del país y nuestras empresas, atraer el talento, impulsar negocios en zonas rurales, fijar población y dotar de seguridad y futuro a las nuevas generaciones.

Durante años, especialmente desde la crisis de 2008, se ha hablado mucho de la fuga de cerebros, de la cantidad de jóvenes que tras acabar sus estudios universitarios se veían en la obligación de tener que emigrar a otros países para poder dedicarse a la profesión que habían elegido. Y todo ello a pesar de la inversión que su formación había supuesto para el Estado

En este sentido, es necesario conseguir una España totalmente conectada. Una misión que para mi es también un reto personal al haber sido también una de esas personas que tuvieron que salir al extranjero para desarrollar mi carrera profesional, cuando finalicé mis estudios. Algo que me dio la oportunidad de vivir durante 18 años trabajando en empresas internacionales de 6 países diferentes.

La digitalización nos permitirá poder revertir esta situación de pérdida de talento, además de atraer a perfiles profesionales altamente cualificados y demandados. Me refiero a expertos como especialistas en ciberseguridad, de los que en España se necesitan más de 30.000, según el último informe ISC2. Científicos de datos, cuya demanda creció más de un 40% en 2020 respecto a 2019. O desarrolladores web, a la vista del elevado volumen de ofertas de empleo para estos especialistas, que supone una gran parte de las relacionadas con la tecnología. 

Empleos que permiten en muchas ocasiones a sus profesionales poder establecer la residencia en cualquier parte del mundo. Pero cuyo requisito es tener siempre asegurada la calidad de su conexión a internet, algo que implica la modernización de las infraestructuras y la implantación de más torres de comunicaciones.

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