Opinión

La transformación digital en Europa, ¿amenaza u oportunidad?

Los errores a evitar en el proceso de digitalización

Estamos inmersos en un cambio sin precedentes, por su magnitud y por su importancia estratégica. Quien no se suba al carro de la transformación digital entrará en el terreno de la irrelevancia, y esto, en el caso de las pymes, que suponen el 99% de las empresas españolas, será crítico, ya que normalmente disponen de recursos y tiempo limitados.

Comentaba recientemente Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea: "Europa tiene una oportunidad extraordinaria para reconstruirse mejor. Con el nuevo presupuesto plurianual y el Fondo de Recuperación y Resiliencia hemos realizado una movilización de recursos sin precedentes para invertir en transformación digital".

Y no le falta razón, al menos un 20% de los 672.500 millones de euros se destinará a la transformación digital. En nuestro país solo para los próximos dos años serán 12.240 millones de euros, el 17% del total de los 72.000 millones que se destinarán al Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia de la Economía Española.

El dinero no parece que vaya a faltar, pero ¿en qué situación nos encontramos para aprovecharlo?

Estados Unidos está cada vez más alejado de Europa, como acabamos de ver con su nueva alianza con Australia y Reino Unido. China avanza con paso firme para convertirse en la primera potencia tecnológica (y económica) del mundo.

Europa tiene mucho por hacer para seguir siendo un actor importante y dejar de depender tanto de China y Estados Unidos; no somos líderes en servicios en la nube, big data, en la creación de unicornios (empresas emergentes con un valor superior a los mil millones de dólares), ni en inteligencia artificial, algo clave para dominar los avances tecnológicos actuales y del futuro. Ni siquiera en la transición al coche eléctrico y la conducción autónoma parece que lo estemos haciendo mucho mejor.

Si la posición de Europa no es la ideal, la de España es aún peor. Justo antes de la pandemia solo el 14% de las pymes españolas tenía un plan de digitalización, según Cepyme (Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa). Como dice el viejo proverbio: no es bueno actuar sin pensar, la prisa es madre del error.

La pandemia ha acelerado este proceso y ha hecho que muchos inicien este viaje dejándose llevar por la necesidad y la urgencia, y aunque no hay mal que por bien no venga, realmente esto debería propiciar un salto evolutivo y con continuidad en el tiempo, y no ser un parche para salir del paso.

Y pasemos ahora a algunas cuestiones importantes: ¿Estamos realmente preparados para innovar? ¿Se fomenta realmente la creatividad? ¿Y el uso de metodologías ágiles en el desarrollo de productos y servicios? ¿Se le da la importancia que realmente tiene a la estrategia centrada en el cliente? ¿Existe la suficiente tolerancia al fallo inherente a todo proceso de transformación? ¿Qué hacemos con la resistencia al cambio? Y otras tantas cuestiones clave que como estas están estrechamente relacionadas con una buena transformación digital.

Durante los próximos años veremos por todas partes lo importante que es la transformación digital (junto con la economía circular) e infinidad de publicaciones nos alertarán sobre el coste de la no transformación digital, empujando a nuestras empresas para que aprovechen esta gran oportunidad que se les presenta. Cuidado, me viene a la cabeza aquel mítico anuncio de neumáticos en el que se veía al velocista Carl Lewis en la línea de salida llevando unos grandes zapatos rojos de tacón, en el que se podía leer: "La potencia sin control no sirve de nada".

Harán falta buenos profesionales con experiencia que les ayuden y acompañen en este viaje tan importante. Y aquí vienen otras cuestiones que me rondan la cabeza: ¿Tendremos los necesarios? ¿De dónde saldrán los docentes, consultores y trabajadores lo suficientemente cualificados para ayudar a impulsar este cambio en tan corto período de tiempo?

Actualmente ya cuesta cubrir algunos de estos perfiles y a partir de ahora será aún peor. Se estima que se necesitarán en Europa al menos 20 millones de profesionales en áreas digitales para 2030, según la publicación de la Comisión Europea: "Brújula digital 2030: el camino europeo para la década digital", mientras los que más experiencia tienen deberán liderar el cambio con ellos.

Tenemos por delante un reto apasionante, y lo que nos deparará el futuro aún está por definir, tanto lo bueno como lo malo. En nuestra mano está el tener una sociedad más justa, reduciendo la brecha digital de ciudadanos, empresas y administraciones públicas.

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Comentarios 1

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Pepe Cristiano
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MIentras se paguen a los desarrolladores e ingenieros cacahuetes sólo se tendrán code monkeys. Por qué ibamos a trabajar en Espana si cruzando los Pirineos nos duplican, triplican el salario ?

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#1