Opinión

Previsión de ingresos ya en cuestión

La ministra de Hacienda, María Jesús Montero

Muchos son los flancos desde los que se puede cuestionar la solidez del proyecto de Presupuestos para 2022. Sus expectativas de crecimiento del PIB ya han sido puestas en tela de juicio por el FMI, mientras que sólo puede sorprender el optimismo que aflora en las Cuentas con respecto a la duración de la crisis energética.

Pero especialmente intensa es la impresión que causa la expectativa de una recaudación por impuestos récord, superior a los 232.000 millones. La previsión resulta aún más llamativa si se considera el comportamiento futuro atribuido a los diferentes tipos de tributos, sobre todo en lo que respecta a los gravámenes directos. Está demostrado que el IRPF mostró una gran resistencia durante toda la crisis gracias a mecanismos como los Ertes. No en vano los trabajadores sujetos a esos expedientes no dejan de cotizar ni de pagar el Impuesto sobre la Renta. Sin embargo, aun cuando la recuperación está en marcha, resulta difícil creer que el rendimiento del IRPF esté en condiciones de superar en un 14% los niveles con los que cerró un año ajeno al Covid como fue 2019. En paralelo, también está por explicarse cómo será posible que Sociedades rebase en un 3% su nivel pre-pandemia. Es obvio que la situación actual es muy diferente a la de 2020, cuando las empresas entraron masivamente en pérdidas y la recaudación de Sociedades se desplomó. Ahora bien, actúan aún otros frenos, en especial la desaparición de 70.000 empresas desde que se inició la crisis; además, el impacto esperado de fijar el 15% como tipo mínimo de este tributo se limita a 50 millones según el Gobierno.

Pese a su buen comportamiento durante la crisis, resulta difícil de creer que el IRPF supere en un 14% el nivel pre-crisis

Todo lo anterior hace temer que las previsiones fiscales del Ejecutivo y, junto a ellas las que incumben al déficit, apenas tiene visos de cumplirse.

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