Economía

El FMI recorta el crecimiento de España al 5,7% y constata una recuperación sin empleo

  • España crecerá este año un 5,7% y un 6,4% en 2022, según el FMI
  • La tasa de paro en nuestro país se situará en 2021 en el 15,4%
  • El desempleo en España será el más alto entre las avanzadas el año que viene
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La última hornada de previsiones del Fondo Monetario Internacional se desmarcan del resto de instituciones en lo que España se refiere. En sus Perspectivas Económicas Mundiales (WEO, por sus siglas en inglés), el equipo liderado por Gita Gopinath, economista jefa del Fondo, rebaja en medio punto porcentual sus proyecciones de crecimiento para nuestro país hasta situarlo en el 5,7%. Un recorte que se produce tan solo tres meses después desde su último diagnóstico y que se ensancha aún más cuando se compara con las predicciones hechas en abril (un recorte de siete décimas).

De esta forma, el FMI se postula como el organismo menos eufórico con la recuperación española al poner tierra de por medio con el 6,5% anunciado por el Gobierno de España, el 6,3% del Banco de España o la mejora hasta el 6,8% llevada a cabo por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). No obstante mejora en 0,6 puntos porcentuales su previsión para el próximo año, cuando el PIB español crecerá un 6,4%. Una cifra que, eso sí, sigue alejada del 7% incluido en el cuadro macro presentado por la vicepresidenta económica, Nadia Calviño, y se alinea más con el de resto de instituciones.

En general, el repunte económico español se hará esperar este año frente al avance 5,7% que experimentará la economía italiana (con una mejora de casi un punto porcentual) o el 6,3% proyectado para Francia. Grecia o Irlanda crecerán este año un 6,5% y un 13% respectivamente. Nuestro país debería tomar la delantera en 2022, cuando liderará el crecimiento europeo.

El desempleo en España será el más alto entre las avanzadas el año que viene

Si bien la economía española retomará su senda como la locomotora de crecimiento también continuará quedando en evidencia en lo que a desempleo se refiere. La tasa de paro solo se reduce en una décima con respecto al año pasado y se situará en el ejercicio en curso en el 15,4%. En 2022 se reducirá al 14,8%, un nivel que superará al resto de economías avanzadas y emergentes en Europa. Para entonces, Grecia tendrá una tasa de desempleo del 14,6%. No solo eso, el país heleno habrá reducido su paro en 1,8 puntos desde 2020 casi el doble que en el caso español. A medio plazo parece difícil que el mercado laboral registre grandes avances dado que el FMI proyecta que el crecimiento del PIB disminuirá gradualmente hasta el 1,5% en 2026.

En lo que a los precios se refiere, el Fondo estima que la inflación en nuestro país y en la eurozona en general será transitoria. En el caso particular de España, el IPC repuntará al 2,2% este año y caerá al 1,6% en 2022, en línea con el resto de nuestro vecinos europeos. Al contrario de las presiones salariales sectoriales y de un ligero repunte de la inflación salarial nominal en Estados Unidos, en nuestro país se aprecian pocos signos de aceleración en este sentido, a menos hasta mediados de año.

En lo que al déficit se refiere, el Gobierno cerrará este año con una brecha del 8,6% que se reducirá hasta el 5% en 2022. Sin embargo, a partir de 2023, éste se mantendrá por encima del 4% del PIB hast 2026. Por su parte, el ratio de deuda pública con respecto al PIB tocará en 2021 el 120,2% y se mantendrá en el 116% hasta 2025. Un año después, el FMI estima que volverá a aumentar hasta situarse en el 117,4%.

Las proyecciones fiscales para 2021 de la institución incluyen las medidas de apoyo relacionadas con el Covid, el aumento legislado de las pensiones y las medidas de ingresos ya legisladas. Los desembolsos en el marco del Mecanismo de Recuperación y Reactivación de la UE se reflejan en las proyecciones desde 2021 a 2024.

El impulso de la recuperación se debilita

Según explicó la economista jefa del Fondo durante su rueda de prensa en Washington, la recuperación mundial continúa, pero el impulso se ha debilitado, lastrado por la pandemia. La variante Delta ha elevado el número de víctimas mortales por el Covid-19 hasta los 5 millones y los riesgos sanitarios abundan, lo que frena la plena vuelta a la normalidad. "En general, los riesgos para las perspectivas económicas han aumentado y los compromisos políticos se han vuelto más complejos", reconoció Gopinath.

En comparación con las previsiones de julio, la proyección de crecimiento mundial para 2021 se ha revisado ligeramente a la baja, hasta el 5,9%, y se mantiene sin cambios para 2022, en el 4,9%. Sin embargo, esta modesta revisión general oculta grandes rebajas para algunos países. También refleja unas perspectivas más difíciles a corto plazo para las economías avanzadas, en parte debido a las interrupciones de la oferta. Las perturbaciones relacionadas con la pandemia en los sectores de contacto han hecho que la recuperación del mercado laboral se retrase considerablemente con respecto a la recuperación de la producción en la mayoría de los países.

Las perspectivas de crecimiento para 2021 se han revisado a la baja en comparación con las previsiones de julio, reflejando en gran medida las rebajas de EEUU (debido a la gran reducción de las existencias en el segundo trimestre como reflejo de las interrupciones del suministro y a la moderación del consumo en el tercer trimestre); de Alemania (como resultado de la escasez de insumos clave que pesa sobre la producción manufacturera); y de Japón (reflejando el efecto del cuarto Estado de Emergencia de julio a septiembre, ya que las infecciones alcanzaron un nivel récord en la ola actual).

Las perspectivas de EEUU, que crecerá este año un 6% y el que viene un 5,2%, incorporan el proyecto de ley de infraestructuras recientemente aprobado por el Senado y la legislación prevista para reforzar la red de seguridad social, equivalente a unos 4 billones de dólares de gasto en los próximos 10 años. La base de referencia también incluye las subvenciones y préstamos previstos por la Unión Europea (UE) para reavivar sus economías. El FMI estima que la zona del euro crecerá un 5% en 2021 (una mejora de 0,4 puntos porcentuales) y un 4,3% en 2022 (sin cambios con respecto a julio). En general, en las economías avanzadas, la previsión de un mayor repunte en el primer semestre del próximo año, a medida que avanza la vacunación, da lugar a una revisión al alza de la previsión de crecimiento para 2022.

De esta forma, la peligrosa divergencia de las perspectivas económicas entre los países sigue siendo una gran preocupación para el Fondo, que mantendrá a Kristalina Georgieva como su directora gerente después de que su consejo de gobierno exculpase a la búlgara de la polémica que rodeó al ranking "Doing Business" del Banco Mundial. Una brecha que se cimenta bajo la proyección de que la producción agregada del grupo de economías avanzadas recupere su tendencia prepandémica en 2022 y la supere en un 0,9% en 2024. Por el contrario, se espera que la producción agregada del grupo de economías emergentes y en desarrollo (excluida China) se mantenga un 5,5% por debajo de la previsión prepandémica en 2024, lo que supondrá un mayor retroceso en la mejora de sus niveles de vida.

Pese a que las previsiones para el grupo han aumentado ligeramente en comparación con la actualización de julio de 2021, las perspectivas de China para 2021 se han rebajado ligeramente debido a una reducción de la inversión pública mayor de la prevista. El gigante asiático crecerá un 8% este año y un 5,6% el que viene. Fuera de China y de la India, cuyo crecimiento alcanzará el 9,5% y el 8,5%, respectivamente, los países emergentes y en vías de desarrollo de Asia se han rebajado ligeramente debido al aumento de la pandemia. Las previsiones de crecimiento en otras regiones se han revisado ligeramente al alza para 2021.

Estas reflejan, en parte, la mejora de las condiciones de algunos exportadores de materias primas, que compensan el lastre de la evolución de la pandemia (América Latina y el Caribe, Oriente Medio y Asia Central, África subsahariana). Por otra parte, una demanda interna más fuerte de lo previsto en las principales economías regionales eleva aún más las previsiones para 2021 (Europa emergente y en desarrollo).

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