Opinión

El impacto del 'tapering' en los emergentes será distinto al de 2013

  • El análisis de Irina Topa-Serry, economista senior de mercados emergentes en AXA IM
Madrid

Hasta ahora, parece que los inversores van a ser capaces de convivir con el riesgo del tapering; también en los emergentes. De hecho, la calma en los mercados respecto a la retirada de estímulos puede incluso terminar haciendo que algunas divisas de países emergentes sean atractivas a corto plazo.

El presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, ha corroborado que la hoja de ruta está bien clara. En este contexto los inversores se estarán preguntando cómo podrían comportarse los activos, y en particular, los de los mercados emergentes, ante este escenario. Pero lo primero que debemos hacer para intentar responder a esta pregunta es echar la vista atrás y analizar el tapering que tuvo lugar en 2013.

Haciendo ese ejercicio, la fotografía de entonces parece bastante desoladora. Y es que, cuando el presidente Bernanke anunció en aquel momento un recorte gradual de las compras de bonos, en junio de aquel año, se desató un tsunami que acabó en tipos de interés más altos en Estados Unidos y salidas de capital, además de presiones en las balanzas de pago, en muchos mercados emergentes.

Cuando la Fed sube los tipos de interés complica la financiación de los emergentes

¿Por qué ocurrió? Hay que tener en cuenta que muchos países emergentes no pueden pedir todo lo que desearían en préstamos denominados en sus propias divisas en los mercados internacionales, y por ello, cuando necesitan financiar sus compras en el extranjero, necesitan que se les presten dólares. Con el tiempo, los países requieren una inyección constante de dólares para poder financiar sus déficits, y para poder cumplir con la deuda que han asumido en esta divisa.

De este modo, cuando la Fed sube los tipos de interés (o solo con que creen expectativas de que van a reducir los estímulos) complica esta financiación en dólares de los emergentes, ya que los inversores prefieren reubicar sus inversiones hacia Estados Unidos. Así, se produce una depreciación de las divisas locales de los países endeudados en dólares, y crece la inestabilidad, ya que el peso de la deuda que han asumido en la moneda americana cada vez es más grande.

En muchos casos, los bancos centrales de estas economías se ven obligados a aumentar sus tipos de interés para intentar atraer de vuelta capital, pero un incremento de tipos trae asociado el riesgo de dañar más a una economía doméstica debilitada de por sí.

Por eso, cuando llegó el tapering en 2013, los llamados cinco frágiles (Sudáfrica, Brasil, India, Indonesia y Turquía) tenían grandes déficits por cuenta corriente, lo que les hacía enormemente dependientes del capital extranjero. El taper tantrum fue entonces un aviso que hizo públicas las vulnerabilidades de los emergentes, y la fina cuerda con la que algunos países se sostenían.

La situación es diferente

Sin embargo, ahora existen muchos argumentos que sugieren que la situación es diferente y que los emergentes serán capaces de evitar volver a sufrir ese jarro de agua fría como en 2013. El primero de ellos, que la Reserva Federal parece haber aprendido la lección y se ha esforzado en comunicar de forma más efectiva, y preparar a los mercados para el tapering.

En segundo lugar, los emergentes son ahora menos vulnerables a los movimientos del capital extranjero. Aprendieron algunas lecciones por las malas, y ahora sus mercados domésticos han crecido de forma significativa, lo que ha reducido su dependencia de divisas extranjeras.

Además, los requisitos para recibir financiación extranjera son ahora mucho menores que hace ocho años. Antes de la pandemia, los desequilibrios externos estaban en un proceso de mejora continuo, y han seguido haciéndolo durante la crisis sanitaria.

Las reservas de divisas son adecuadas

Las reservas de divisas de la mayor parte de mercados emergentes son adecuadas en este momento, y probablemente lo serán todavía más tras la reciente revisión de las divisas con derechos especiales de giro por parte del Fondo Monetario Internacional (FMI). Según los cálculos de la institución, hay dos países que parecen vulnerables: Turquía y Argentina.

En general, las divisas de los mercados emergentes están ahora infravaloradas, según los análisis más habituales, y la respuesta por parte de la política monetaria en estos países hasta ahora ha sido convencional, con muchos países habiendo iniciado ya el proceso de subida de tipos: Brasil, México, Perú, Chile, Rusia, Hungría… son algunos ejemplos.

Sea como sea, invertir en emergentes existe un cuidado especial y expone a otros riesgos, además de que representa el tapering, que merecen ser considerados: la exposición que tienen a China ya es un factor de gran importancia para estos países, y un error en las políticas del país (por ejemplo, que estimule su economía poco y tarde), pueda terminar siendo un castigo serio para el resto de emergentes.

Pero no hay que olvidar que la pandemia no ha terminado y que, aunque hasta ahora los países en desarrollo parecen haber lidiado mejor con el Covid que las economías avanzadas, una vacunación más lenta e insuficiente podría frenar la recuperación económica en los próximos años.

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