Opinión

La impresora del dinero y el riesgo de que se detenga

  • La opinión de Pedro Escudero, consejero delegado de DPM Capital
Christine Lagarde, presidenta del BCE.
Madrid

Quizá los bancos centrales hayan hecho lo correcto imprimiendo tanto dinero. Por el momento, los efectos son como una inyección de azúcar en vena y el resultado son unos mercados financieros vigorosos y, en general, un fortalecimiento de los activos a largo plazo. El efecto en la sensación de riqueza que los inversores están disfrutando hace que consuman más y, entonces, se crea una segunda ola de beneficios con este gasto. Sin embargo, aquellas personas que no tienen activos bursátiles de renta variable o inmobiliarios de poco se han beneficiado. El desempleo sigue alto y los sueldos no se están ajustando a una inflación que va al alza.

No hay free lunch en economía, ni tampoco en finanzas. Nada es gratis. Los actuales beneficios de esta política monetaria que ha inundado de dinero la actividad económica traerán consecuencias en el futuro que no estimo muy positivas. En cierta manera, estamos tomando prestados los beneficios del futuro. En cuanto la impresora del dinero de los bancos centrales se detenga, algo que más pronto que tarde sucederá, el riesgo de colapso económico será alto y existe el peligro de entrar en un periodo con inflación estructural elevada y duradera. En definitiva, corremos el riesgo de que aparezca la estanflación o la combinación de unos precios elevados con una nueva recesión.

La inflación está subiendo globalmente, tanto en los mercados laborales como en los inmobiliarios y, evidentemente, en los bursátiles. La economía mundial está en el inicio de un claro choque de oferta de productos y servicios provocado por una demanda que se está tornando insaciable. No está tan claro que las actuales alzas de precios sean transitorias producidas por la superación de la pandemia y, tal como defienden los principales bancos centrales, dos efectos coyunturales: el fin del encierro de unos ciudadanos que se han lanzado en masa a consumir y los problemas puntuales en las cadenas de suministro.

"No hay 'free lunch' en economía, ni tampoco en finanzas. Nada es gratis"

La macroeconomía es muy difícil de predecir, aún contando con todos los recursos de que disponen las grandes instituciones. Hoy en día hay billones y billones de deuda gubernamental con tasas negativas. ¿De verdad alguien cree que eso es sostenible? Los bancos centrales están metidos en un juego que ni ellos mismos saben cómo acabará. Por el bien de todos, esperemos que tengan éxito en este experimento monetario nunca visto en la historia económica.

En el caso de los países emergentes, la monetización de la deuda suele acabar con una fuerte depreciación o devaluación de la moneda, lo que generalmente da lugar a una inflación descontrolada. Los países desarrollados, por su parte, están jugando con su credibilidad ante la comunidad inversora global como consecuencia de la política monetaria más estimulativa de la historia. Los bancos centrales siguen financiando el déficit de los estados comprando bonos gubernamentales dentro de un proceso que parece no tener fin.

De hecho, si esto se pudiera hacer de forma permanente, ¿para qué pagar impuestos? Qué los bancos centrales sigan imprimiendo y así los gobiernos no tendrían que pasar por el apuro de aumentar un día las tasas a unos electores que entonces quizá ya no les voten. La persistente inflación elevada es la señal que los bancos centrales deben detectar para detener de una vez por todas la maquina impresora de dólares y euros.

La inflación no sólo es uno de los grandes enemigos de la comunidad inversora y los ahorradores, sino también de los más humildes que la sufren como un impuesto extra al consumo. La actual política monetaria es insostenible y cuando los bancos centrales la recorten impactará en el crecimiento económico. Veremos entonces cómo se comportan los mercados financieros.

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