Opinión

Bombazo diferido: la línea roja de la deuda pública

Conviene pensar qué va a pasar con la deuda española cuando el BCE cierre el paraguas de los estímulos monetarios

El futuro siempre puede entenderse como un canto a la esperanza pensando firmemente en que todo irá mucho mejor. Sin embargo, el presente es el que es y en él estamos. Nuestra inquietante deuda pública sigue engordando a pasos agigantados, síntoma de que las cosas no funcionan y que nos adentramos en terrenos pantanosos de los que habrá que ver cómo y cuándo salimos.

Con un saldo al concluir el primer trimestre de 1.392.733 millones de euros, o sea, pisando la amenazadora línea de 1,4 billones, y colocando nuestra deuda en el 125,3% del PIB, la deuda se dispara a cifras de estruendo. De 2019 a marzo de 2021, acumulamos 203.913 millones más de deuda. Los buenos oficios de Madame Lagarde parchean nuestra situación financiera.

Pero conviene pensar en qué suerte correremos cuando se cierre el grifo de los estímulos monetarios y las compras anti-pandemia del Banco Central Europeo (BCE), allá por marzo de 2022, y España tenga que recurrir a los mercados financieros para que le presten dinero. Las condiciones, desde luego, no serán las mismas de ahora, con barra libre de liquidez, compras a gogó de nuestra deuda por parte del BCE, política financiera acomodaticia y, por supuesto, los tipos de interés en un momento dado dejarán de estar en los mínimos actuales. Endeudarse, por consiguiente, será más complicado por las garantías que se nos exigirán y más costoso por el precio del dinero, con el tapering en marcha, es decir, la retirada de los dadivosos estímulos monetarios.

Al propio tiempo, hemos de tomar conciencia de que en 2023 finalizará el período de neutralización fiscal de las condiciones del Pacto de Estabilidad y Crecimiento y de nuevo imperará la regla de que la deuda pública sea como máximo del 60% del PIB. Y obviamente, al dictado de las cifras que arroja nuestra deuda pública pasarán muchos años, decenios, para que ésta se reencauce por senderos prudenciales.

Además, cabe formular sendas consideraciones. Primera, que como no se encare una consolidación fiscal rigurosa en España, nos vamos a hacer puñetas, atrapados en las garras de la deuda. Súmese a ello la previsible evolución del déficit público de los próximos años y el cuadro clínico de nuestras finanzas públicas se tuerce. Y sin ánimo de que cunda el pánico, procede apuntar que el volumen de los pasivos en circulación del conjunto de nuestras Administraciones Públicas en 2020 ascendía a 1.980.209 millones de euros, 176,5% del PIB.

Segunda, al paso que vamos será muy difícil, como decimos, que en los próximos lustros o decenios España reduzca tamaña deuda, con lo cual tendremos un lastre para nuestra capacidad de crecimiento económico y dejaremos una herencia envenenada a las jóvenes generaciones. El futuro económico de nuestro país, por culpa de las desgarradoras cuentas públicas, está naciendo desfigurado. Por añadidura, la embarazosa posición de tan voluminosa deuda pública y del tremendo déficit convierten a España aún en más vulnerable ante eventualidades económicas que surjan.

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Comentarios 7

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Ciudadano
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Dígalo más claro, Profesor. Lo que pasará es lo que ya pasó en Grecia, es decir rescate con bajada brutal aunque paulatina de pensiones y sueldos públicos, subida de impuestos brutal, o salida de España del Euro con robo de los ahorros por devaluación inmediata de la neopeseta. En otras palabras, la quiebra del Estado. Pero qué importa eso cuando hemos parado a la ultraderecha, y Franco ya no está en el Valle de los Caídos. Enhorabuena a esa media España lobotomizada, pronto disfrutarán de lo votado, y si no seguro que lo harán sus hijos y nietos. Deben estar orgullosos de la herencia que dejan. Suerte que aún se puede votar con los pies.

Puntuación 42
#1
Jose
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Ay José María ay. Qué bien se ha vivido de los dineros de otros, primero de las herencias recibidas fruto del trabajo, el rigor y la honradez. Luego de la deuda por otros ingenuamente consentida. Ay, José María ay. Hace 10 años ya se escribió mucho, mucho, muchísimo de la imperiosa necesidad de reducir niveles de deuda para poder evitatse que "la siguiente crisis" nos devorase. Nada se hizo, más bien lo contrario (las elecciones y maleantes mandan. Y no enterrar en vida a los hijos no está entre las preferencias demokraticas. Hay que ver eh...). Pero sorpresivamente le percibo un aire de tratar de dar patada adelante "para evitar que nos coma la próxima crisis". No hay próxima José María, es ésta. Estamos desde hace años en la boca del lobo, y no está bien, ni será posible, dar más patadas adelante. A España puede importarle un pimiento condenar a sus hijos y burlarse de los acreedores. La inflación hará que los alemanes se pregunten si ellos quieren de verdad a los suyos. Ya le dije un día que los actuales procederes esconden rasgos de identidad y naturaleza que siempre han estado ahí, y que llevaron a cosas feas. No podemos dar clases de moral a nadie José Maria, la deuda infame acumulada contra el interés y dignidad de terceros nos retrata. Aunque muchos no quieran reconocerlo ni aceptarlo. Se vive muy bien de los dineros de otros. También pagan mucha calma con mariscadas. En defecto de ellas, en España gustaban de barricadas.

Puntuación 31
#2
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Sr Gay de Liebana, aprecio mucho sus opiniones, pero permítame una corrección: "sendas" no significa dos.

Consultar diccionario.

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#3
Jose
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Estimado José María, le he sugerido hace unos minutos (en el comentario número #2) lo que desgraciadamente puede en algún momento acontecer. La probabilidad que estimo de ello se acercaría al suceso seguro estadístico. Hay cero posibilidades de poder vivir con las "holguras" pasadas. Y probabilidad absoluta de que ello derive en "dificultades añadidas". Hay muy muy pocas opciones de poder enderezar, convenientemente, el rumbo de esta tierra, en todos los sentidos, sin suponer y desencadenar ello problemas adicionales. Quisiera decirle a Vd, personalmente a Vd., cuál es la única vía que, con las siempre inherentes dificultades, entiendo posible para evitarlo. Quiero demasiado a mi país y de forma infinita a mi familia y la dignidad de los niños de esta tierra como para no intentar al menos ponerlo en conocimiento de quien pueda ayudar a colaborar en el deber. Autorizo a que pueda acceder a mis datos de contacto personales y, si lo estima así a bien, me envíe de manera privada algún correo o vía a través de la que poder trasmitirle todo cuanto pueda colaborar, desde lo más profundo del alma.

Puntuación 8
#4
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Barrunta Ranchos
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Discrepo completamente respecto a eso de "los buenos oficios de la Sra. Lagarde". Son el Sr. Draghi y la Sra. Lagarde los principales culpables del desastre económico en que se encuentra España en estos momentos. Un irresponsable nunca puede llegar a gastar como loco y endeudarse hasta el infinito si no hay unos cretinos que le prestan sin límite.

Puntuación 14
#5
forrest gump
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D, José María.

La partida del MONOPOLY algún día tiene que acabar, esperemos que no acabe también con nosotros

Puntuación 9
#6
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Endika martin.leibar
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José, podrías dejarnos un email de contacto?

Gracias

Puntuación -2
#7