Opinión

Finanzas públicas en los países europeos

El año 2020 ha sido el año del déficit público, algo que ya estaba previsto. El contexto sinuoso de un ejercicio muy delicado ha causado un destrozo de más o menos magnitud en las cuentas públicas de la mayoría de los países. En unos se ha logrado atenuar el shock, mientras que en otros el impacto ha sido de envergadura. La zona euro ha saldado 2020 con un déficit público del -7,2% y la Unión Europa del -6,9% sobre los respectivos PIB. Dicho en guarismos, los países integrantes de la zona euro han cosechado en conjunto un déficit público de 820.386 millones de euros con un PIB generado de 11.334.027 millones. Si comparamos estos números del pasado año con 2019, entonces el déficit público sumó solo 75.369 millones y el PIB alcanzó 11.949.223 millones.

Por lo que respecta a la Unión Europea el déficit público de 2020 es de 924.883 millones de euros, muy por encima de los 75.035 millones de 2019 y su PIB se redujo en 2020 a 13.318728 millones versus 13.978.638 millones de 2019. 

La deuda pública en el conjunto de la zona euro asciende al finalizar 2020 a 11.107.741 millones de euros, 98% del PIB, y en la Unión Europea a 12.078.219 millones, 90,7% de su PIB. En ambos casos la deuda ha crecido durante 2020. En la zona euro al acabar 2019 se cifraba en 10.027.455 millones, 83,9% del PIB, y en la Unión Europea a 10.838.269 millones, 77,5% del PIB.

Tras esta perspectiva general, procede atisbar el signo deficitario y los volúmenes de deuda de los respectivos países europeos. El gráfico en el que se representan los correspondientes déficits públicos resulta lo suficientemente expresivo como para interpretar las dos velocidades a que están sometidas las cuentas públicas de los Estados miembros de la Unión Europea según los datos de Eurostat relativos a 2020. En general, en los llamados países halcones y frugales, el déficit se atempera en 2020. España, Malta, Italia, Grecia, Bélgica, Francia y Rumanía son los países que cierran con un déficit más abultado, con Austria rozando el larguero. En cambio, Dinamarca constituye el extremo opuesto, juntamente con Suecia y Bulgaria.

En lo referente a la deuda pública destacan las diferencias sustanciales que se dan entre los países europeos. La templanza de Estonia es edificante como también la moderación de Luxemburgo y Bulgaria. Chequia al igual que Suecia presentan una deuda muy templada, como Dinamarca, Letonia, Lituania y Rumanía. Malta, Países Bajos y Polonia mantienen su deuda pública en 2020 en niveles inferiores al 60% de su PIB y Eslovaquia la sobrepasa por poco. La deuda de Alemania y Finlandia no alcanza el 70% de su PIB.

Lo malo es el grupo de países cuya deuda pública se va descolocando. Es el caso de Grecia que al arrastrar sus dolencias financieras ve como su endeudamiento supera la cota del 200% y el de Italia cuya deuda sigue galopando a unos niveles inquietantes. Portugal adolece asimismo de una cifra preocupante de deuda, en la que influye sus males de antaño agravados en 2020. España penetra en arenas movedizas, junto con Chipre. Y Francia se adentra en terreno espinoso con respecto a la deuda pública.

Lo malo de esta situación de las finanzas públicas, en concreto en los países que muestran una mayor fragilidad, es que no se resolverá ni en uno ni en dos ni en tres años. Los efectos nocivos de la crisis económica derivada de la pandemia tenderán a prolongarse durante bastante tiempo. 2021 será otro año complicado para las cuentas públicas de una serie de países, en particular para aquellos que no han sabido atajar la destrucción económica y empresarial. Y 2022, año en el que la Comisión Europea seguirá neutralizando las exigencias del Pacto de Estabilidad, proseguirá con esos mismos trazos de precariedad y vulnerabilidad de las finanzas públicas. Así que, con suerte, hay mirar a 2023 como el año en que posiblemente se produzca la inflexión y los números públicos puedan empezar a enderezarse. Para ello sendas condiciones: esfuerzos fiscales y crecimiento del PIB.

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Prof Gay, por favor, hágalo, se lo agradeceremos inmensamente.
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Prof Gay, España no reducirá deuda mientras los comunistas tengan el poder, son dos términos contradictorios, y sería necesario que, además de exigir a la Comisión Europea la intervención YA de España, advirtiera Vd en sus artículos del plan comunista de sacar a España del Euro, según la hoja de ruta marcada por el economista Roger Bootle. Por favor, hágalo, se lo agradeceremos inmensamente.

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