Opinión

Cómo olvidarse de los precios de la energía

El papel clave del gas en la contención de los precios de la energía

En periodos de precios altos de electricidad es habitual hacer referencia al precio del gas. Y, concluir que el motivo de la evolución de los precios eléctricos se encuentra en los precios del gas natural.

Este hecho, aunque se olvida, también se da en los periodos de precios bajos de electricidad. Lo que frecuentemente se deja de lado y se atribuye solo a las renovables. Así ocurrió en 2020, cuando el precio del gas en España en el mercado organizado de gas alcanzó mínimos históricos y, en consecuencia, también el precio de la electricidad.

Ahora bien, el precio del gas natural ha venido incrementándose desde mediados de 2020 debido a una menor oferta de gas natural licuado (GNL) en España durante el segundo semestre del año 2020, y, desde el comienzo de 2021 debido a una mayor demanda, tanto por la ola de frío extraordinaria de enero en España como a unas temperaturas más frías en Europa.

En consecuencia, en 2021 se está viendo también incrementado el precio de la electricidad. Y ello, a pesar de una mayor penetración de energías renovables en la producción de energía eléctrica que en 2020. Nuevamente, el vínculo del precio gas-electricidad queda puesto de manifiesto.

En cualquier caso, son los mercados los únicos capaces de proporcionar la mejor respuesta en precios. Reflejan correctamente el equilibrio oferta-demanda revelando un precio que, conforme a sus fundamentales, dan origen a transacciones y flujos de energía regidos por el diferencial de precios con los mercados vecinos.

Sirva como ejemplo, el flujo de gas de la interconexión con Francia, que durante la ola de frío de enero en España fue máximo de importación, ha revertido su sentido hacia Francia una vez pasada dicha ola de frío, debido a que el precio diario del gas en el mercado español es inferior al centroeuropeo.

Esta coyuntura cambiante de precios responde a la variabilidad de los fundamentales de los mercados en el corto plazo, y, en consecuencia, determina su volatilidad.

Una primera manera de disminuir el riesgo económico asociado a esta variabilidad consiste en hacer uso del almacenamiento subterráneo de gas. Esto es, como en el caso de la fábula de la cigarra y la hormiga, guardar en los periodos de bonanza para vivir mejor en los de escasez.

Los mercados son los únicos capaces de proporcionar una mejor respuesta a la variación de precios

Sin embargo, los almacenamientos de gas en España son modestos en comparación con los del resto de Europa, tanto en capacidad como en velocidad de extracción. Aunque, en todo caso, conforman una primera herramienta para disminuir el riesgo asociado a una alta variabilidad y apuntamiento de precios. Tal es el caso que se presenta ante situaciones de escasez de oferta, como la ocurrida este enero, cuando el GNL fue muy demandado en el mercado asiático.

No obstante, queda una herramienta fundamental de gestión de riesgos: la contratación a plazo del gas natural. Otra forma de procurar el alimento de la hormiga para el invierno.

Tradicionalmente, los contratos de gas están basados en contratos bilaterales de largo plazo. Opacos e ilíquidos. En el mercado organizado de gas, modestamente, estamos intentado potenciar la contratación a plazo, proporcionando a compradores y vendedores de forma transparente, objetiva, no discriminatoria y anónima, contratos con entrega en los meses, trimestres, semestres, y, hasta dos años posteriores al día de negociación. Contratos con entrega física de gas, no financieros.

La contratación a plazo del gas natural es una herramienta clave para reducir riesgos

En este sentido, es digno de destacar que, en las últimas semanas de marzo, por primera vez también en la contratación a plazo, el mercado organizado de gas en España ha sido el más competitivo en precio de los mercados centroeuropeos. Así, los productos diariamente negociados en cada día de marzo y con entrega el mes siguiente (abril) y el trimestre siguiente (segundo trimestre de 2021) han cotizado con los precios menores en Europa.

Aunque aún queda mucho camino por recorrer para alcanzar una liquidez satisfactoria, en cualquier caso, un mercado organizado de gas a plazo, robusto y transparente, contribuirá a la mitigación del riesgo de sus usuarios, garantizando un gas futuro a un precio seguro, asequible y rentable para aquéllos que quieran vivir tranquilos.

Y, este efecto de contratar ahora para asegurar el mañana, puede proporcionar la tranquilidad que las empresas y consumidores desean y merecen.

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