Opinión

La invasión

Un excesivo número de colaboradores y amigos en el Gobierno

En una situación como la que estamos pasando en España parece mentira que el Gobierno no se canse de nombrar colaboradores -casi siempre escogidos entre gente sin ninguna experiencia- para ser directores generales o presidentes de empresas públicas que no conocen el empeño que se les ha confiado; es decir, que no saben de la misa la media.

Ahora nos llega la última broma, al nombrar a Sergio García Torres como director general de "derechos de los animales" (Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030). Este señor dispone de un sólido título de "formador en posicionamiento y manejo de redes sociales" y, como experiencia profesional, haber sido "responsable del mantenimiento de tiendas on line". ¿Qué institución educativa e investigadora ha otorgado dicho título? Nada de Universidad, el título de este director general le ha sido otorgado por el sindicato Comisiones Obreras.

Pero, vamos a ver, en medio de una pandemia que nos está matando, ¿cómo se les ocurre abrir el melón de "los derechos de los animales"? Quien tiene derechos tiene obligaciones y, que yo sepa, los animales no tienen ni pueden tener obligaciones.

O acabamos con estas arbitrariedades y con estos chollos a cuenta del Estado o la Democracia se irá a pique. Con aficionados y chupópteros en las entrañas del Estado nos iremos –perdón- a la mierda.

Hasta ahora, la incertidumbre y los costes que genera la politización de la administración pública se medían sobre todo en términos económicos, pero la llegada de la covid-19 nos ha recordado que las consecuencias de esta mala práctica tienen un efecto más amplio y en este caso han afectado a la salud. Una de las lecciones que nos dejará la covid-19 es el valor de los servicios públicos y la importancia de una gestión adecuada de ellos. Conseguir una administración pública eficiente, formada por profesionales neutrales, para poder liderar organizaciones e introducir cambios profundos en sus estructuras y métodos de trabajo debería ser un objetivo de interés general.

Y es que, para mayor sonrojo, tanto el PSOE como del PP aprobaron en su día leyes que prohibían estas arbitrariedades, pero esas leyes han quedado reducidas a nada, pues, sin ser abolidas, se han incumplido sistemáticamente, lo cual exige una ley general sobre cargos públicos y yo propongo lo siguiente para esa nueva ley:

1. Los puestos hasta el nivel de Subsecretario (incluido éste) serán cubiertos por funcionarios y el sistema de selección deberá hacerse mediante un tribunal o comisión que, a su vez, saldrá de un sorteo entre expertos (funcionarios o no) en las competencias del ministerio correspondiente.

2. El número de asesores y otros cargos de libre designación se deberá reducir drásticamente y lo ideal sería limitarlos a la secretaría personal del ministro correspondiente. En el caso del presidente del Gobierno, su gabinete sería más amplio pero el 80% de sus miembros tendrían que ser funcionarios.

3. Los concursos o subastas de obras o servicios nunca los resolverán los cargos políticos sino comisiones formadas por funcionarios expertos en las obras o servicios a los que se concurse.

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Comentarios 11

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Nicaso
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Esto se curará Sr Leguina cuando laa Administraciones Públicas funciones como el mundo privado. Empleo supeditado a justificación de trabajo y su cumplimiento y de no ser así a la rue. Pero, claro, si todo se limita a aprobar una oposición o a que le señalen con el dedo para ocupar un puesto no se conseguirá nada. El paraguas del Estado es grande y seguro y todo el mundo se quiere cobijar tras él.

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#1
VIO
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Señor Leguina, siempre tan irónico. Lo desconozco, pero seguramente a García Torres le ha otorgado su flamante título en animalística un tribunal de Comisiones Obreras presidido por Unai Sordo, que aunque viste con chaqueta de cuero y bufanda años 60, es un joven muy prometedor y campechano. Si nos fijamos, todos los líderes sindicales están cortados por el mismo patrón, como si fueran un grupo de operarios de los Altos Hornos, horados y trabajadores ellos, que salen con la camiseta sudada a almorzar al bar de la esquina. La chaqueta les sienta mal justamente porque se la acaban de poner para salir en la foto. En realidad, visto lo que hay, la preparación personal al gobierno no le interesa en demasía, hasta el punto que prefieren pasarle la pelota a Iván Redondo. El señor Redondo hace lo que puede y a su manera intenta dirigir en la sombra a tantas ovejas díscolas que se tiran al monte cada una por su lado. Aunque él dispone de un as en la manga que todo lo resuelve. Se trata del lema que está inscrito a la entrada de su despacho: la propaganda es un arma cargada de futuro. Y tiene toda la razón, en este país la realidad no le interesa a nadie. La propaganda es el futuro.

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#2
ferrusolo
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Sr. Leguina, veo que conserva usted su lucidez a través de los años. Espero que esté bien de salud y que siga adelante ese su proyecto de formación socialista democrática, que represente una alternativa civilizada a la ultraizquierda gobernante.

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#3
Facior
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Gracias señor Leguina por sus siempre racionales y acertados artículos.

Cuando a un fumador le diagnostican un cáncer de pulmón, no culpan al cáncer, sino al tabaco que es su causa. Pues cuando la ciudadanía vota a Hitler, la causa está en los que degradan y corrompen la democracia. Cuando la democracia se convierte en una religión, en la que los votos transforman a un psicópata o un inútil en un semidios, estamos invocando a la ley darwiniana de la selección natural para que nos destruya. Cada estúpido que asuma el poder eliminará de su entorno a todo el que esté más capacitado para que no le haga sombra. De esta manera, en pocos periodos electorales podemos caer en manos de inútiles y corruptos.

La peor corrupción no es la del que mete la mano en la caja o la que cobra comisiones de obras. Esa la pueden combatir los jueces. La peor es la corrupción legal, la que se usa la legalidad para desviar dinero y prebendas a bolsillos amigos. Las empresas públicas son un caldo de cultivo para esa corrupción. Pongo un ejemplo vivido muchas veces que alguien tiene que denunciar alguna vez.

Consideremos un instituto de secundaria público. El director quiere irse por asuntos propios. Para ello le dice al conserje: Me voy un rato. Si viniera el inspector le dice que he tenido que ir al banco y me llama a este número y vendré. De esta manera, el conserje le sirve las coartadas al director y se convierte en el personaje sobre el que descansa el funcionamiento del centro. El conserje acaba mandando más que nadie y sintiéndose imprescindible. El director no puede exigirle nada, porque depende de su discreción como cómplice de sus irregularidades.

Los enemigos de la democracia son los que la corrompen. Las sociedades no se destruyen persiguiéndolas, sino corrompiéndolas. Perseguirlas las fortalece. Corromperlas las destruye. Ahí está la historia. El catolicismo romano se fortaleció con las persecuciones y se fragmentó con la reforma protestante por causa de su corrupción. Si no valoramos el mérito, acabaremos en manos de estúpidos e inmorales.

Dicen que los emperadores chinos, con 4000 concubinas en su harén, no tenian tiempo de atender a los ministro. Usaban al eunuco como recadero para decir a los ministros lo que debían hacer. De esta menra, el imperio chino acabó siendo gobernado por los eunucos del harén. Pues eso es lo que nos espera.

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#4
AROUND THE WORLD
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A ver; que mas animales que los humanos no existen en este plantea. Menudas "animaladas" han hecho, y siguen haciendo, a sus similares y a todo lo que se pone por delante de sus intereses.

A lo mejor este "amigo de . . ." lo que va a ejercer es de contrapoder del Defensor del Pueblo . . . tan oprimido y ninguneado por nuestra casta política (por toda).

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#5
Usuario validado en elEconomista.es
MiguelA
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Buena propuesta, aunque ya sabemos... Le felicito.

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#6
Marisa
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Empecé a leer el artículo pensando que era la invasión de Canarias por las pateras. Lo dejo.

Puntuación -3
#7
yomismo
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Si los animales no tuvieran derechos, como dice el articulista, podría rociar con gasolina a mi perro y prenderle fuego para ver como arde, como si fuera un simple mueble de mi propiedad. Hay que tener más cuidado con lo que se escribe.

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#8
Al 1
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Tu no leíste el artículo o no lo entendiste. NO dice nada contra los funcionarios, al contrario dice que deberían tener más poder dentro de la administración y menos los políticos. Lo cual demuestra, una vez más, que sólo prestamos atención a aquello que corrobora nuestras ideas preconcebidas.

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#9
yomismo
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Al 1.Mal funcionaria una administración si utilizase el criterio de una empresa, privada. Para la empresa lo más importante es el lucro, ganar el máximo dinero con el menor gasto. Una administración ha de atender al interés general, es decir que ha de velar por aquello que sin ser lucrativo, la colectividad considera importante, como la salud.

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#10
Luis Torres
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El único punto que quiero discutir es que dices esto:

"Pero, vamos a ver, en medio de una pandemia que nos está matando, ¿cómo se les ocurre abrir el melón de "los derechos de los animales"? Quien tiene derechos tiene obligaciones y, que yo sepa, los animales no tienen ni pueden tener obligaciones."

¿Los bebés tienen obligaciones?, ¿la gente con intelecto insuficiente para hacerse responsable de sus actos, tiene obligaciones? Entonces, según tu argumento, estos no deberían tener derechos puesto que no tienen obligaciones.

https://abolicionnoregulacion.org/2020/07/01/ser-veganos-es-un-deber/

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#11