Opinión

Superar la brecha digital y la inseguridad alimentaria: un desafío complementario

En pro de una utilización ética de la tecnología en el ámbito agrícola

Superar la brecha digital aplicando las mejores prácticas de la inteligencia artificial en el contexto de la agricultura, que permita hacer frente a la inseguridad alimentaria, es parte de un creciente debate que busca simultáneamente salvaguardar los recursos naturales y abordar las dificultades generadas por el cambio climático y las repercusiones causadas por la pandemia de COVID-19.

Empresas de alta tecnología como las norteamericanas Microsoft e IBM, organizaciones como la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), y referencias éticas y espirituales como la Academia Pontificia para la Vida, con sede en la Ciudad del Vaticano, han estados sumando esfuerzos en los últimos meses en esta dirección.

La inteligencia artificial puede desempeñar una función importante en la transformación de los sistemas alimentarios, realizando algunas actividades humanas como plantar y cosechar, aumentar la productividad, mejorar las condiciones de trabajo y usar los recursos naturales en modo más eficientemente mediante una mejor gestión del conocimiento y la planificación.

La inteligencia artificial está también comenzando a ser aplicada en áreas tales como la robótica agrícola, el seguimiento de suelos y cultivos y el análisis predictivo. En el contexto del cambio climático, del crecimiento demográfico y del agotamiento de los recursos naturales este avance tecnológico puede igualmente contribuir a la preservación de los suelos y del agua, el que adquiere una mayor relevancia en el intento de alcanzar la seguridad alimentaria en forma sostenible.

La inteligencia artificial es clave en la transformación de los sistemas alimentarios

"Estoy convencido que seguiremos transformando nuestros sistemas alimentarios para dar de comer al mundo gracias a la agricultura digital" señaló el Director-General de la FAO, QU Dongyu, al tiempo que destacó que las tecnologías digitales "deben ser accesibles para todos".

El valor ético del desarrollo tecnológico ha sido tema de permanente atención del Papa Francisco. "Debemos alimentar a todas las personas, pero no necesariamente todos deben comer lo mismo" sostuvo el Arzobispo Vincenzo Paglia, presidente de la Academia Pontificia para la Vida, agregando que la protección de la diversidad biológica (humana, vegetal y animal), "debe ocupar el centro de nuestra atención y debe guiar todo el proceso, desde la fase ética del diseño hasta las formas en que se proponen y se difunden en diferentes contextos sociales y culturales".

Poner a las personas en el centro ayudará a superar desafíos como la pandemia

Para el presidentede Microsoft, Brad Smith, "las tecnologías como la Inteligencia artificial y las herramientas de aprendizaje automático serán especialmente útiles en la medida que trabajemos para abordar las cuestiones del hambre y la inseguridad alimentaria, especialmente a un mundo que debe hacer frente al cambio climático, ya que pueden prever problemas y responder con recursos críticos que ayuden a prever hambrunas futuras y salvar vidas".

Al respecto, según cifras publicadas por la FAO, 690 millones de personas actualmente pasan hambre, y como consecuencia de los efectos de COVID-19, hacia finales de 2020, la cifra podría aumentar de 130 millones.

John Kelly, vicepresidente de IBM, recordó que "solo si ponemos a las personas, sus intereses y sus valores en el centro de nuestro pensamiento acerca del futuro de la tecnología podremos resurgir fortalecidos ante desafíos mundiales como la pandemia y la seguridad alimentaria".

En el mes de febrero del corriente año, la Academia Pontificia para la Vida, junto con la FAO, grandes empresas de tecnología como Microsoft e IBM y gobiernos como el Italiano, lanzaron un llamamiento para construir la ética de la inteligencia artificial basada en principios como la transparencia y la inclusión con el fin que estos sistemas puedan ser fácilmente explicables y tengan en cuenta a los seres humanos dándoles las mejores condiciones posibles para expresarse y desarrollarse en el marco de la imparcialidad para evitar así que estos sistemas no beneficien exclusivamente a unos pocos.

Para lograrlo, debe superarse la brecha digital que significa que actualmente 6.000 millones de personas no tengan conexión de banda ancha, 4.000 millones no tengan acceso a internet, 2.000 millones no posean teléfonos móviles y 400 millones no beneficien de señal digital.

El uso de las herramientas de la inteligencia artificial es parte de la acción promovida por un conjunto importante de países para el establecimiento de una Plataforma Internacional para la Alimentación y la Agricultura Digital, un Foro de múltiples actores interesados en identificar y definir los posibles beneficios y riesgos de la digitalización del sector alimentario y agrícola.

En enero de 2020, 71 Ministros de Agricultura promovieron formalmente esta iniciativa que impulsa la combinación de los Foros que se dedican a la agricultura con los que focalizan su atención en la economía digital. A su vez, se proponen apoyar a los gobiernos y mejorar las prácticas y directrices voluntarias para la aplicación de tecnologías digitales en la agricultura.

En una dirección similar, FAO y Google lanzaron recientemente una nueva herramienta de macrodatos para los productores rurales y otros protagonistas del área agrícola, que permite transmitir imágenes desde un satélite en tiempo cuasi-real con funcionalidad analítica sobre base planetaria a fin de permitir la detección, la cuantificación y el seguimiento de los cambios y tendencias en la superficie terrestre, simplificando así el acceso de información destacada a los pequeños productores.

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