Opinión

Séneca, los mercados, y el 'buen futuro'

Interior de la bolsa de Madrid

Me encontré hace poco con este texto de Séneca (carta a Lucilio): "Hay más cosas que pueden asustarnos que aplastarnos; sufrimos más a menudo en la imaginación que en la realidad. […] Un mal futuro puede ser verosímil: no quiere decir que sea certero. ¡Cuánto no esperado llegó! ¡Cuánto muy esperado no compareció nunca! Incluso, si un mal futuro debe necesariamente acontecer, ¿quién te obliga a sufrir su dolor ahora? Suficientemente vas a sufrir cuando llegue, mientras tanto preságiate mejores cosas"

Este consejo me ha sido útil para enfrentar, en lo personal, la crisis que estamos viviendo. Sabia lección. Puede servir para todo en la vida, salvo… en materia de inversión. Los mercados se comportan al contrario que aquello que recomienda el filósofo estoico: viven de anticipaciones. Cuando anticipan buenos hechos, suben. Luego, si la realidad se revela mejor de lo esperado (de lo "descontado") los mercados pueden volver a subir. Asimismo, anticipaciones pesimistas, es decir de un "mal futuro" como dice Séneca, producen caídas de la bolsa, y lo mismo pasa cuando la realidad decepciona respecto a lo esperado, las bolsas "corrigen" y bajan.

La victoria de Biden es esperanzadora para las bolsas y para el comercio mundial

El reciente comportamiento de los mercados ha sido excelente y es principalmente el reflejo de una anticipación de un "buen futuro" por parte de los inversores. Primero, la vacuna, que debería pronto ayudarnos a vencer la Covid-19 y a volver a tener una vida y una economía normal. La victoria de Joe Biden también es esperanzadora para los mercados ya que relaja las tensiones geoestratégicas y probablemente permita un diálogo más constructivo con China en materia de comercio global. El alza de los mercados también se ha apoyado en noticias que han superado las anticipaciones, como por ejemplo el crecimiento económico de China que ya recuperó el PIB perdido, o las empresas tecnológicas del Nasdaq que han tenido beneficios superiores a los del año pasado, o el crecimiento económico de los países desarrollados en el 3º trimestre que ha superado las expectativas. Asimismo, algunos indicadores han desatado nuevas esperanzas: evolución favorable de la pendiente de la curva de tipos de interés de la deuda pública en Estados Unidos, la apreciación de los precios de materias primas relacionadas con la producción industrial, etc.

Pero el "buen futuro" no solo se puede anticipar, sino que también se debe construir, y en eso todos podemos jugar un rol importante. Para el inversor concienciado con el impacto social y medioambiental de sus inversiones, existen ya instrumentos de inversión que permiten dirigir su dinero hacía la economía sostenible y responsable. Es el caso por ejemplo de los fondos ISR (Inversión Socialmente Responsable), los fondos ASG (que integran criterios Ambientales, Sociales, y de Gobierno Corporativo en su proceso de selección de activos), los fondos temáticos ("bajo en carbono", energías renovables, etc.), y los bonos verdes y los fondos de impacto (que invierten en proyectos que tienen un impacto social o medioambiental positivo). Aspirar a un "buen futuro" está bien, pero más vale inventarlo.

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