Opinión

Resiliencia frente a la pandemia

La pandemia, escenario propicio para que la propiedad intelectual creaca

1.236, este es el número con el que la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM) nos presenta las solicitudes de patentes para los diez primeros meses de 2020. Teniendo en cuenta que solo en 2019 se solicitaron ante esta Oficina 1.264 patentes, por residentes en España, podríamos pensar que la pandemia originada por la COVID 19, ha puesto en valor el término "resiliencia". Prueba de ello, es que no pocas empresas han visto en la pandemia una oportunidad para aflorar su potencial de I+D+i en forma de patente. Los números muestras el efecto llamada. Actualmente, sin I+D+i no hay futuro. El sector es lo de menos. También, el tamaño. Si la competencia innova parece lógico seguir sus pasos. El cliente está en el centro, y si ello obliga a crear nuevos productos o servicios para responder a sus expectativas, se asume el reto. Este escenario se presume alentador a punto de dar la bienvenida al año nuevo. Tiene sentido entonces pensar que se mantendrá la tendencia al alza en la solicitud de patentes, ¿en 2021?

Las empresas ya están demostrando su capacidad para responder a nuevas necesidades del mercado, solos o con terceros. Cada vez son más las que abogan por acelerar la innovación a través de la colaboración, con el propósito de crear nuevas oportunidades de negocio. Además, la disponibilidad de fondos públicos para I+D+i alienta a muchas empresas ávidas de aterrizar sus proyectos de I+D+I, a recurrir a entidades como el CDTI (Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial) dependiente del Ministerio de Ciencia e Innovación y principal organismo de financiación a las empresas en I+D+i. El pasado 3 de noviembre, el CDTI anunció la financiación de 48 proyectos de I+D+i liderados por la industria, por valor de 29 millones de euros. En total, 53 empresas beneficiarias, de las que 39 son PYMES, y 28 reciben financiación CDTI por primera vez. Si además coincide que algunos de estos proyectos pudieran traen como resultados patentes podríamos pensar que, a priori, se dan las condiciones óptimas para continuar esta tendencia al alza con relación a las solicitudes de nuevas patentes en el año 2021.

Las empresas ven con la pandemia la oportunidad para aflorar su potencial de I+D+i

No obstante, el número de patentes solicitadas, en ocasiones se convierte en un indicador más de la voluntad de los solicitantes de ser competitivos gracias a su I+D+I, que de hechos consumados. Primero, de las 1.236 patentes solicitadas, algunas no superarán con éxito los requisitos impuestos por la propia ley de patentes (novedad y actividad inventiva) siendo denegadas por la Oficina. Segundo, probablemente de las 490 patentes españolas concedidas por la OEPM en lo que va de año, no todas llegarán al mercado. Uno de los motivos que explicaría esta situación reside en la figura del solicitante. A falta de datos para 2020, la comunidad científica, incluidas universidades y centros de investigación lideraron el ranking de mayores solicitantes de patentes españolas en 2019, en el que solo aparecen seis empresas. Pongamos como ejemplo una patente de producto sanitario, ya concedida, con origen en un centro público de investigación, para el que ya se dispone de un prototipo. La empresa interesada inicialmente en el producto quiere ver, tocar, observar y comprobar que la patente podría posicionarla como líder en su segmento de mercado. Sin embargo, tras distintas reuniones, la potencial licenciataria responde de forma educada y recurrente, tal y como suele ocurrir en prácticamente más del 70% de los casos, que aun resolviendo la patente un problema técnico a sus clientes, en estos momentos, el producto no casa con su pipeline. Este feedback siempre coincide curiosamente con el momento clave de la patente para llegar al mercado en forma de ventaja competitiva. Si a esto añadimos, que para el caso que nos ocupa, las principales empresas fabricantes son multinacionales avaladas por un exceso de burocracia interna, y que la decisión con relación a la patente recae en el departamento de I+D, ubicado fuera de España, la patente está condenada al fracaso.

Por todo lo anterior concluyo incidiendo en la necesidad de hacer un uso inteligente de los indicadores poniendo en valor aquello que miden de forma objetiva. No hay nada como explotar comercialmente las patentes en el mercado, ya bien sea por su titular o por terceros, para confirmar su impacto a nivel técnico, social y económico.

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