Opinión

Buena conservación de carreteras, a pesar de la poca inversión

Urge aumentar los recursos para la conservación de las carreteras

El informe sectorial "Conservación de carreteras en España, comparativa con Alemania, Francia, Italia y Reino Unido", promovido por ACEX, aborda por primera vez en nuestro país un amplio estudio relativo a la conservación de carreteras, que analiza las metodologías y prácticas existentes en conservación y explotación de esta infraestructura y los enfoques económicos en cinco países europeos de referencia.

La titularidad de las carreteras y clasificación de las redes, los marcos legales e institucionales, el alcance de las actividades de conservación y los sistemas de gestión empleados, las modalidades de contratación, el empleo de indicadores de estado y servicio y la fiscalidad de las carreteras son los temas centrales del estudio que aporta, además, una comparativa de las inversiones en conservación en la que destaca la transparencia de España en referencia al resto de países.

El análisis de la inversión en conservación concluye que España invierte 22.489 euros/km, suponiendo esta cifra el 50% de la media de los países del informe, sin tener en cuenta los de Reino Unido ya sus datos no disgregan construcción y conservación. Sin embargo y a pesar de la escasa inversión española, llama la atención que el estado de conservación de nuestra red sea muy similar o incluso mejor que el del resto de países. Ello nos pone frente a la dicotomía de decidir si se trata de un milagro o es pura magia. Lo primero sería atribuible a la intervención divina y lo segundo tiene su razón en tres pilares: la idea, el diseño y un enorme trabajo de preparación y repetición.

España destina a mantenimiento solo la mitad que los países europeos de su entorno

Pasando a un terreno técnico, la conservación de las carreteras españolas también se basa en tres pilares: la indiscutible calidad de la ingeniería y profesionalidad de los ingenieros españoles; la acertada normativa, trazado, diseño, especificaciones y refuerzos; y la existencia de un sector específico y altamente cualificado de conservación integral. De hecho, España, es el único país de los analizados en el estudio en los que esta tercera característica destaca de forma relevante, lo que demuestra la gran calidad de su aporte al servicio a los usuarios.

Sin embargo, la situación es preocupante. Con una red considerablemente madura que soporta unos tráficos bastante superiores a los que se contemplaron en su planificación y con una demanda de usuarios cada día más significativa —el 84% del transporte de mercancías y el 91% del transporte de personas se realizan por carretera—, es evidente que en España los recursos destinados a conservación no alcanzan ni de lejos las necesidades a cubrir.

Se necesitan 1.300 millones de euros anuales para conservación de carreteras

Los datos de España indican que para la conservación de las autovías la cifra debería situarse en unos 80.000 euros/km (IVA incluido), y 38.000 euros/km (IVA incluido) en carreteras convencionales. En las redes autonómicas y locales la inversión ideal se situaría en los 21.000 euros/km, dada la menor intensidad de circulación. En su conjunto, el país debería dedicar unos 1.300 millones de euros al año a la conservación de sus carreteras para que alcancemos el orden de magnitud de los países del entorno y podamos asegurar su eficacia. Sin embargo, le dedicamos solo —no ya la mitad de lo que necesitaría— un 50% de la inversión que se le dedica en los países europeos de nuestro entorno.

Es fundamental concienciar a la clase política de que hay que favorecer la movilidad y la seguridad de los ciudadanos en la carretera, el medio de transporte terrestre más utilizado.

El sector de la conservación de carreteras realiza un servicio público básico para asegurar las comunicaciones en la red vial todos los días del año.

En estos meses la labor de 14.000 operarios de mantenimiento y conservación ha sido imprescindible para que el sistema del transporte garantizase el abastecimiento de productos de primera necesidad a los ciudadanos y de material sanitario a los centros de salud a lo largo de todo el confinamiento.

Con la conservación de carreteras nos jugamos la movilidad de los ciudadanos y de los bienes y materiales, un derecho que nos afecta enormemente cuando se recorta, como hemos comprobado a lo largo del confinamiento. Con la conservación también ponemos en riesgo el mantenimiento de los niveles de seguridad de nuestras carreteras, haciendo peligrar la propia competitividad del país, como ha demostrado la importancia de la carretera en el suministro de bienes y servicios durante la pandemia.

De cara al futuro será muy complicado volver a abordar la construcción de una red de carreteras como la actual, por eso es fundamental entregar a las nuevas generaciones unas carreteras en buen estado.

Ser conscientes de los riesgos a los que nos enfrentamos como país y trabajar para lograr que los recursos destinados al servicio público de la conservación de la red de carreteras sean suficientes, es una necesidad para toda la sociedad y un deber de los gestores públicos.

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