Opinión

Automatización para una recuperación sostenible

La automatización impulsa a las empresas y más en época de crisis

Durante los pasados meses, tanto las compañías como la administración han tenido que enfrentarse a una serie de desafíos como consecuencia de la crisis del coronavirus: desde reducciones del personal o plantillas completas trabajando desde casa, hasta caídas en la demanda de ciertos productos o servicios y aumentos exponenciales en la demanda de otros. Esta situación implica la necesidad de adaptarse rápidamente a la nueva realidad, impulsando la productividad y reduciendo costes para poder seguir siendo competitivos y subsistir. Ante este panorama ha quedado patente que la tecnología es un gran aliado. Si muchas empresas han podido seguir manteniendo su actividad, y por tanto sus ingresos, ha sido gracias a haberse preparado adoptando tecnología. En esta línea, según la encuesta Global Capital Confidence Barometer de EY, realizada en 46 países entre los meses de febrero y marzo de este año, el 36% de los encuestados aumentaron la inversión en automatización. El mismo informe indica que cerca del 70% de los encuestados está avanzando o revaluando su transformación tecnológica para mitigar los efectos de la pandemia. Estos datos avalan la consideración de que la innovación y la automatización son dos de los factores que mejoran la competitividad empresarial.

¿A qué nos referimos exactamente con automatización? Estamos hablando de automatización robótica de procesos o RPA (por las siglas en inglés de Robotic Process Automation). Esta tecnología ayuda a ahorrar tiempo y dinero a las compañías facilitando la ejecución de aquellas tareas más repetitivas como completar formularios, extraer datos de documentos, abrir correos, archivos adjuntos, leer y escribir en bases de datos, hacer cálculos, etc. Los trabajadores digitales, como nos gusta llamar a nuestra tecnología, son robots de software que ejecutan este tipo de tareas en los sistemas de las organizaciones de la misma forma en que lo haría una persona, de forma automática en 24x7. La principal diferencia es que los robots de software pueden hacer tareas automatizadas en el menor tiempo posible con el consiguiente ahorro de horas de trabajo, eficiencia, y las personas realizando tareas creativas. Esto es fundamental en un panorama de crisis en el que las compañías se esfuerzan por recuperarse lo antes posible. La tecnología de automatización garantiza la mayor precisión y eficiencia, facilitando que los empleados puedan dedicarse a la vorágine de tareas críticas de mayor valor añadido para las compañías, haciendo posible la supervivencia y la sostenibilidad de la economía. Los trabajadores digitales también pueden desbloquear las avalanchas en los procesos de la administración debidos al Coronavirus: gestión de ERTEs, procedimientos, expedientes, peticiones, etc.

Nuestra visión es que una verdadera automatización inteligente debe proporcionar una fuerza de trabajo digital que libere el potencial de colaboración de los humanos y su creatividad, trabajando en armonía con esos digital workers para que cada empresa pueda superar sus objetivos de negocio e impulsar su crecimiento, con velocidad y agilidad. Durante los primeros meses de la pandemia, los trabajadores digitales han demostrado su capacidad para automatizar las tareas en sectores de actividad muy distintos: desde agilizar las gestiones administrativas en los hospitales y acelerar el desarrollo de vacunas, hasta permitir el mantenimiento de la continuidad de negocio de las compañías, posibilitar la conexión remota de los empleados que trabajan desde casa o gestionar los canales de comunicación con los clientes automatizando la actividad de los contact center.

Si bien la automatización se utiliza a menudo para facilitar tareas administrativas rutinarias que usualmente requieren que un ser humano interactúe con múltiples sistemas, la tecnología está evolucionando para soportar la automatización de procesos a escala cada vez más sofisticados dentro de las arquitecturas empresariales. Un ejemplo muy claro de lo que la automatización puede aportar a una organización es el papel que esta tecnología ha tenido en la gestión, durante los pasados meses, de los créditos ICO: Ante la complejidad y volumen del proceso administrativo para autorizar las ayudas, una entidad financiera española, en menos de una semana de trabajo, fue capaz de implementar la gestión automatizada de estos créditos permitiendo que se procesaran. Sin automatización, esto habría sido imposible, ya que se trata de gestionar centenares de miles de peticiones, que llegan todas a la vez, informes, documentación, análisis, etc. La tecnología de automatización permitió responder y procesar estos créditos en días, en vez de en meses, haciendo posible el acceso al crédito a organizaciones y pymes que lo necesitaban con urgencia.

Gracias a casos como este, las compañías que ya habían apostado por la automatización están capeando mejor la situación de crisis. En este momento, tras el primer gran impacto de la pandemia, las empresas buscan reducir la influencia negativo en sus resultados y recuperarse cuanto antes. Este es el paso más inmediato, pero no es suficiente. Está claro que es necesario mirar un poco más allá y encontrar la forma de paliar los efectos del coronavirus en el desarrollo futuro de las organizaciones, ahora que se acerca septiembre y el panorama sigue sin ser el más halagüeño.

En este sentido, un reciente informe de Forrester apunta que las compañías, debido a la crisis del coronavirus, van a seguir impulsando su inversión en automatización. La decisión de destinar más recursos a tecnologías de automatización robótica de procesos se apoya en la convicción de que esta inversión ofrece numerosas ventajas para las empresas. Las organizaciones necesitan agilidad y rapidez para adaptarse rápido, reducir costes y aportar valor con un retorno de la inversión a muy corto plazo. La automatización empresarial es una importante palanca para ayudar a las compañías en esta situación de incertidumbre, ya que permite adaptar los procesos operativos según sea el escenario al que se enfrenten, aumentando su eficiencia. De esta forma se garantiza la continuidad de las compañías y la sostenibilidad de las economías.

El despliegue de soluciones RPA ya está siendo un elemento clave en el nuevo escenario, y todo indica que lo va a ser todavía más en un futuro cercano. Esta crisis ha hecho que las empresas y entidades reconsideren la forma en la que venían haciendo las cosas hasta ahora, y en el futuro se apoyarán mucho más en la automatización.

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