Opinión

Una mejor política ecológica europea

Europa podría salir de la crisis más verde, fuerte y justa

Supuso 91 horas de negociaciones el mes paado, pero el plan de recuperación de la UE es ahora una realidad. Y es sostenible y ecológico.

Los líderes europeos acordaron el 21 de julio un paquete de 1,8 billones de euros destinado a reiniciar la economía europea a partir de las consecuencias socioeconómicas de Covid-19. El paquete no es sólo un plan de recuperación de gran envergadura. También es el más ecológico del mundo.

Los líderes europeos introdujeron un objetivo climático del 30% del total de los gastos de la UE. Esto significa que, en diferentes formas y plazos, entre 2021 y 2027 se pondrán a disposición de la transición verde en todo el continente unos 547.000 millones de euros de dinero comunitario. Esto es significativo, ya que representa aproximadamente una cuarta parte de las inversiones necesarias para alcanzar los objetivos del Pacto Verde Europeo y puede impulsar nuevas inversiones de los gobiernos y el sector privado. Este es el caso, en particular, de las "inversiones habilitadoras", como las redes eléctricas inteligentes o la infraestructura de carga de los automóviles eléctricos, que son necesarias para desbloquear los desembolsos del sector privado en soluciones de energía limpia y movilidad.

El acuerdo también incluye el compromiso de actualizar el objetivo de reducción de las emisiones de la UE para 2030 para finales de 2020. Esto es importante, ya que el aumento del objetivo actual indica que la trayectoria de descarbonización de la UE se dirige de manera decisiva hacia la neutralidad climática para 2050. Y esto es fundamental para proporcionar una indicación clara a todos los agentes del mercado sobre la velocidad de la transición verde, según la cual las decisiones de inversión pueden adoptarse hoy mismo.

Ursula von der Leyen, presidenta del brazo ejecutivo de la UE, se comprometió a aumentar el objetivo de reducción de las emisiones de la UE del 40% al 50-55% por debajo de los niveles de 1990. La canciller alemana Angela Merkel recientemente apoyó esto, comprometiéndose a utilizar su Presidencia semestral de la UE para lograrlo. La promesa de los líderes de la UE refuerza ahora este proceso, que también podría permitir a la UE liderar con el ejemplo las conversaciones de la ONU sobre el clima de 2021 en Glasgow, donde los países tendrán que presentar sus nuevas promesas de reducción de emisiones para 2030 en el marco del Acuerdo de París.

La modernización de la PAC es apremiante para cumplir con la descarbonización

Los líderes de la UE también abrieron una nueva ventana de oportunidad para ampliar el Banco Europeo de Inversiones (BEI), considerando una posible recapitalización para finales de 2020. Esta medida aumentaría la potencia de fuego del Banco y le permitiría convertirse realmente en el 'banco del clima' de la UE, financiando la transición verde en Europa y en regiones vecinas como el norte de África y los Balcanes. Inversiones que ofrecerían una triple ventaja a la UE. En primer lugar, ayudarán a cumplir las obligaciones de Europa en materia de financiación de la lucha contra el cambio climático y a desbloquear los compromisos "condicionales" de reducción de las emisiones contraídos por la mayoría de los países en desarrollo en el marco del Acuerdo de París.

En segundo lugar, permitiría a la industria europea -que es muy competitiva en muchas tecnologías de baja emisión de carbono- encontrar nuevos mercados. Y en tercer lugar, ayudaría al desarrollo económico de los países asociados, proporcionando un inestimable dividendo de política exterior para Europa.

El acuerdo también aborda la difícil cuestión de hacer más ecológica la Política Agrícola Común (PAC), que históricamente ha sido la principal partida de gastos de la UE junto con los fondos de cohesión. La indicación aquí es dedicar el 40% del gasto de la PAC a la acción climática, lo que puede hacerse mediante la introducción de requisitos medioambientales obligatorios para los agricultores. La modernización de la PAC es cada vez más apremiante, ya que una prueba sólida se basa en el hecho de que, si bien proporciona un buen apoyo a los ingresos, especialmente para los agricultores más ricos, es mucho menos eficaz para las políticas ecológicas, así como para la preservación del medio ambiente y la biodiversidad, otros pilares clave del Acuerdo Verde Europeo.

La Unión puede salir de la crisis del Covid-19 más verde, más justa y más fuerte

Este conjunto de instrumentos ecológicos se complementa con la introducción de un impuesto sobre los plásticos de la UE en 2021, así como con la posible introducción de un impuesto fronterizo sobre el carbono y la expansión del mercado del carbono de la UE a los sectores aéreo y marítimo. No es de extrañar que el precio del carbono sea el elemento más débil del paquete, ya que los países son tradicionalmente reacios a otorgar poderes de imposición a la UE. Se trata de un inconveniente importante, ya que, en el escenario post-covid, se replantean las cadenas de valor, y los gobiernos inyectan estímulos en las economías deprimidas, el papel del precio del carbono en la configuración del crecimiento futuro es mayor que en épocas normales. Otro importante inconveniente del acuerdo fue la reducción a la mitad del Fondo de Transición Justa, un instrumento destinado a apoyar la justicia social de la transición verde, centrándose en las regiones con gran consumo de carbono. Misión que ahora deberá cumplirse mediante una mejor utilización de otros recursos de la UE, como los fondos de cohesión.

Con todo, es justo decir que -a pesar de algunas inevitables limitaciones políticas- la UE ha presentado un considerable paquete de recuperación ecológica. Corresponde ahora a los países europeos hacer un buen uso de él, presentando planes nacionales de recuperación ecológicos y aplicándolos debidamente. Si esto ocurre, Europa puede salir de la crisis de Covid-19 más verde, más justa y más fuerte.

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