Opinión

La protección de los activos tras el Covid

La actual crisis obligará a cambiar muchas rutinas respecto a la gestión de activos

La crisis del Covid-19 ha supuesto un desafío sin precedentes para la humanidad y un shock para la economía global. ¿Qué hemos aprendido con respecto a la planificación patrimonial? Esperamos que se desarrollen tendencias en cinco áreas: protección familiar y de activos, plan de sucesión, planificación financiera y de liquidez, deslocalización y digitalización.

Considerando la velocidad del cambio en el mundo actual y los desafíos que la crisis ha planteado a la globalización, hemos recibido muchas consultas sobre cómo proteger mejor a las familias y su riqueza en estos tiempos de incertidumbre. Algunas se han tomado el tiempo para pensar en cómo hacer una planificación anticipada para mitigar los riesgos que esta crisis les ha generado tanto a ellas como a sus activos. Entre ellos, hemos visto que algunos países que tienen dificultades para endeudarse están buscando otras fuentes de ingresos ante el COVID19 como la posibilidad de impuestos de solidaridad, lo que afectaría a los grandes patrimonios.

Una de las tendencia será asegurarse de disponer de liquidez suficiente

En tiempos de recesión las prioridades cambian y las experiencias que atravesamos marcan el camino hacia la búsqueda de nuevos valores. Si una determinada estructura de riqueza es adecuada para una familia en particular o no, dependerá de esos principios, de los objetivos familiares, del país de residencia, de los miembros de la unidad familiar afectados, de la legislación aplicable y del tipo de activos involucrados. Desafortunadamente, no hacer nada, a nuestro modo de ver, ya no es una opción.

Por otra parte, los últimos 20 años han demostrado la dificultad de construir y mantener un patrimonio, especialmente a través de los mercados financieros. El patrón que empieza a surgir es sin precedentes porque hasta la fecha, se pensaba que la generación siguiente lo haría mejor que la de sus padres. La protección de los activos y de la familia ahora será más relevante que nunca. Esto se traduce en que, en términos de planes de sucesión, se requerirá algo mucho más en profundidad que una simple revisión del testamento. Una revisión periódica será vital, preferiblemente anualmente, y debería convertirse en una práctica habitual para todos.

La crisis ha llevado a mucho gente a darse cuenta del valor que tiene la nacionalidad

Otra de las tendencias que podríamos ver en el futuro es asegurarse de disponer de liquidez. Las empresas podrían considerar realizar estrategias contra futuras pandemias para generar flujo de caja en caso de que se produzca otra crisis a través de seguros. El tiempo dirá si surge esta demanda y, de ser así, si las aseguradoras se sentirán a gusto o no.

Naturalmente, el efecto que la epidemia ha tenido en los negocios también ha tenido repercusiones en los individuos. Sin lugar a duda, un evento de tal dimensión habrá frustrado muchos planes financieros personales. ¿Cómo se pueden volver a encarrilar? Lo importante es tener una planificación previa. Una característica que tendrá cualquier plan financiero o de liquidez en el futuro probablemente será la realización de simulaciones de escenarios de crisis y una previsión sobre cómo se preservan mejor el capital y la liquidez en tales casos, asegurándose así que no tendremos una afectación negativa en el largo plazo.

La crisis del COVID también ha llevado a mucha gente a darse cuenta del valor de su nacionalidad. En un mundo en el que se pensaba que las fronteras habían desaparecido, el coronavirus ha demostrado que siguen teniendo un impacto significativo en la libertad de movimiento y en la circulación de capitales. En el futuro esperamos que un número creciente de personas valore más su nacionalidad y explore vías para volver a utilizar su nacionalidad original. En condiciones normales, el lugar de residencia preferido a menudo está determinado por factores como la calidad de vida, el acceso a la educación, la calidad ambiental, la seguridad, etc. Sin embargo, en el futuro esperamos que exista una mayor preocupación por otros factores primarios como el acceso a la atención médica, la disponibilidad de infraestructuras básicas, o las posibilidades de repatriación (rápida). De este modo, los países que manejaron bien la crisis se volverán más populares.

¿Y qué papel jugará la digitalización en el futuro teniendo en cuenta el esquema actual? A nuestro modo de ver, es hora de que la cuestión de las firmas digitales sea abordada por abogados e instituciones que necesitan reconocer tales rúbricas. No se trata de si es tecnológicamente posible, ya que lo es, sino más bien, el quid de la cuestión tiene que ver cómo el ámbito institucional avanza hacia lo digital. De ahí a que esperemos ver un aumento de las firmas electrónicas con abogados, bancos, compañías de seguros o autoridades.

comentariosforum0WhatsAppWhatsAppFacebookFacebookTwitterTwitterLinkedinlinkedin
forum Comentarios 0
Deja tu comentario
elEconomista no se hace responsable de las opiniones expresadas en los comentarios y los mismos no constituyen la opinión de elEconomista. No obstante, elEconomista no tiene obligación de controlar la utilización de éstos por los usuarios y no garantiza que se haga un uso diligente o prudente de los mismos. Tampoco tiene la obligación de verificar y no verifica la identidad de los usuarios, ni la veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de los datos que los usuarios proporcionan y excluye cualquier responsabilidad por los daños y perjuicios de toda naturaleza que pudieran deberse a la utilización de los mismos o que puedan deberse a la ilicitud, carácter lesivo, falta de veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de la información proporcionada.