Economía

El FMI proyecta ya una recesión mundial del 4,9% en 2020 y fija la factura de la crisis en más de 12,5 billones de dólares

  • Las economías avanzadas se contraerán en su conjunto un 8% en 2020
  • Una recuperación global parcial que registrará un crecimiento positivo del 5,4% en 2021
  • Las tensiones geopolíticas y comerciales podrían dañar las frágiles relaciones mundiales
Nueva York

El Fondo Monetario Internacional ha publicado en Washington la actualización de sus Perspectivas de Crecimiento Mundial (WEO, por sus siglas en inglés). En poco más de dos meses, el equipo que lidera Gita Gopinath, la economista jefa de la institución ha empeorado sensiblemente la recesión de sufrirá la economía global a consecuencia de la crisis derivada de la pandemia del coronavirus.

"En comparación con nuestro pronóstico de abril, ahora proyectamos una recesión más profunda en 2020 y una recuperación más lenta en 2021", reconoce Gopinath. De esta forma, el Fondo prevé que la economía mundial sufra una contracción del 4,9% en 2020 (una rebaja de 1,9 puntos porcentuales) seguida de una recuperación parcial que registrará un crecimiento positivo del 5,4% en 2021. 

No obstante, estas proyecciones implican una pérdida acumulativa para la economía global durante dos años (2020–21) de más de 12,5 billones de dólares como parte de la peor recesión desde la Gran Depresión.

Las economías avanzadas se contraerán en su conjunto un 8% en 2020. En este sentido, el FMI indica que parece haber habido un mayor impacto de lo previsto en la actividad en la primera mitad del año, con señales que apuntan que el distanciamiento voluntario comenzó incluso antes de que se impusieran los confinamientos.

Esto también sugiere una recuperación más gradual en la segunda mitad del año, ya que es probable que continúe el miedo al contagio. Es por ello que se prevén recesiones profundas sincronizadas en Estados Unidos (–8%); Japón (–5,8%); Reino Unido (–10,2%); Alemania (–7,8%); Francia (–12,5%); Italia y España (–12.8%). El próximo año se espera un fortalecimiento en la tasa de crecimiento, con un repunte del 4,8%, dejando el PIB de 2021 para este grupo aproximadamente un 4% por debajo de su nivel de 2019.

Entre los mercados emergentes y las economías en desarrollo, el impacto de las interrupciones en la actividad doméstica se sitúan ahora más cerca del escenario negativo previsto en abril. La rebaja también refleja mayores efectos indirectos de una demanda externa más débil. La revisión a la baja de las perspectivas de crecimiento para los mercados emergentes y las economías en desarrollo durante 2020–21 (2,8 puntos porcentuales) supera la revisión para las economías avanzadas (1,8 puntos porcentuales). Excluyendo a China, que crecerá este año un 1%, la revisión a la baja para los mercados emergentes y las economías en desarrollo durante 2020–21 es de 3,6 puntos porcentuales.

Desde el Fondo estiman que todavía existe un alto grado de incertidumbre sobre estas cifras, con riesgos tanto al alza como a la baja para las perspectivas. Del lado positivo, las noticias sobre vacunas y tratamientos, además del apoyo de políticas fiscales y monetarias adicionales pueden conducir a una reanudación más rápida de la actividad económica. Sin embargo, nuevas oleadas de infecciones pueden revertir el aumento de la movilidad y el gasto, y endurecer rápidamente las condiciones financieras, provocando problemas de deuda. Las tensiones geopolíticas y comerciales podrían dañar las frágiles relaciones mundiales en un momento en que se proyecta que el comercio internacional caerá cerca del 12%.

"Dada la tremenda incertidumbre, los encargados de formular políticas deben permanecer atentos y sus medidas deberán adaptarse a medida que evolucione la situación. El apoyo conjunto sustancial de las políticas fiscales y monetarias debe continuar por ahora, especialmente en países donde se proyecta que la inflación se mantendrá moderada", destaca Gopinath, quien insiste en que los países deben garantizar una contabilidad y transparencia fiscal adecuadas y la independencia de la política monetaria no debe comprometerse. El Fondo calcula que los países han implementado ya estímulos fiscales por valor de 11 billones de dólares.

Por su parte, el apoyo excepcional de los principales bancos centrales también ha impulsado una fuerte recuperación de las condiciones financieras a pesar de los sombríos resultados en la economía. De acuerdo a los funcionarios del FMI, los precios de las acciones se han recuperado, los diferenciales de crédito se han reducido, los flujos de cartera a los mercados emergentes y las economías en desarrollo se han estabilizado, y las monedas que se habían depreciado significativamente se han fortalecido.

"Al evitar una crisis financiera, el apoyo a las políticas ha ayudado a evitar peores resultados reales", recalca Gopinath que, eso sí, no ha podido ignorar como la desconexión entre la economía real y los mercados financieros "plantea preocupaciones por la toma excesiva de riesgos". Esto supone, según su punto de vista, "una vulnerabilidad significativa".

Esta crisis también generará desafíos a mediano plazo. Se prevé que la deuda pública en relación con el PIB alcance su nivel más alto en la historia, tanto en los mercados avanzados como en los emergentes y en las economías en desarrollo. Es por ello que la economista jefa del Fondo indica que los países necesitarán marcos fiscales sólidos para la consolidación a medio plazo, mediante la reducción del gasto, la ampliación de la base impositiva, la minimización de la evasión fiscal y una mayor progresividad en los impuestos en algunos países.

Al mismo tiempo, según el FMI, esta situación también presenta una oportunidad para acelerar el cambio hacia un crecimiento más productivo, sostenible y equitativo a través de la inversión en nuevas tecnologías verdes y digitales.

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