Opinión

Cambio sólo cosmético de Sánchez

El cambio que presenta Pedro Sánchez en política económica despierta lógicas dudas

El presidente Sánchez se muestra dispuesto a firmar pactos en los ámbitos "sanitario, económico y social" con el PP. Esta supuesta mano tendida despierta recelos no sólo en los populares españoles, sino también en las instituciones europeas.

Sin duda, si hay algo que ha caracterizó la gestión del Gobierno durante toda la crisis, son las acciones unilaterales sin el más mínimo consenso. Es más, ahora que Sánchez habla de pactos, abre puertas en ámbitos como la sanidad mientras aún excluye cuestiones económicas medulares, como las alzas de impuestos. De hecho, el Ejecutivo se reafirma, en sus negociaciones paralelas con Ciudadanos, en elevar el IRPF, Sociedades y reformar Patrimonio y Sucesiones. Y, sobre todo, resulta sospechoso el momento elegido por Sánchez para mostrarse conciliador. Junio está siendo un sprint en la aprobación de aumentos del gasto público, desde la renta mínima a los estímulos para el automóvil, pasando por el fondo de ayuda autonómico. El camino está así allanado para que el déficit pulverice marcas y llegue al 14% en 2020, según la más reciente previsión de la AIReF. En estos niveles, el compromiso con los objetivos de estabilidad de la UE se hace inalcanzable. Todo apunta, por tanto, a que lo que el Gobierno busca realmente es justificar ante Bruselas este ingente avance del gasto, y los Presupuestos que lo sustentarían, como fruto del consenso con el principal partido de la oposición.

El presidente busca el aval de la oposición para justificar ante la UE el ingente avance del gasto público

Se trataría de una credencial ante la UE especialmente útil en un momento delicado, cuando se negocian las condiciones de las futuras ayudas europeas. No hay motivo para creer en una moderación real de la política económica de Sánchez. Todo apunta a un intento de cambiar su imagen ante Bruselas.

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